Capitales: Invierten Q23 millones en planta que producirá harina y aceite de pescado en Escuintla

Inversión española en nave industrial aprovechará subproductos del pescado que ahora terminan en el mar o canal de Chiquimulilla y que eran foco de contaminación ambiental. La empresa pagará US$30 por tonelada de desechos a los pescadores artesanales asociados en cooperativas.

La filial de la española Rianxeira en Guatemala invirtió Q23 millones en una nave industrial que utilizará los subproductos del atún y de los pescadores artesanales. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)
La filial de la española Rianxeira en Guatemala invirtió Q23 millones en una nave industrial que utilizará los subproductos del atún y de los pescadores artesanales. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)

La primera fábrica de harina y aceite de pescado empezó a operar en Escuintla y promete colocar a Guatemala en los ojos de la proteína marina y entrará a competir con productores de Chile y Perú.

Después de 14 años de trabajo en la planta de producción y exportación de lomos de atún, Conserveros Reunidos (Conresa), filial de la española Rianxeira, hizo la primera inversión, con la construcción de una nave industrial en el complejo ubicado en el kilómetro 97, autopista a Puerto Quetzal, Escuintla, en la cual se producirá harina y aceite de pescado.

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La inversión es de Q23 millones —unos US$3 millones— y desde el 14 de agosto último empezó a producir, luego de un proceso de planificación por parte de los empresarios españoles.

Este es el primer proyecto de otros similares   que la compañía ibérica espera implementar en otros países, como resultado de la escasez de la proteína, dijo José Roberto Fernández Ramos, director general de Conresa, inversor y filial de Rianxeira.

El complejo industrial ubicado en el kilómetro 97, autopista a Puerto Quetzal, Escuintla, producirá harina y aceite de pescado de los subproductos de atún. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)

Proceso

La planta procesará todo el subproducto de los lomos de atún y los desperdicios que desechan los pescadores artesanales de los puertos San José e Iztapa, los cuales anteriormente se arrojaban al canal de Chiquimulilla o al mar, lo que creaba focos de contaminación.

Los subproductos son tripas, agallas, cabeza, cola y espina de pescado, así como cabeza y cascara de camarón.

Tanto Conresa como Industria Atunera Centroamericana —ambas filiales de Rianxeira— pagarán US$30 por la tonelada de subproducto, o sea unos Q230, que es el precio de mercado.

Fernández Ramos explicó que el equipo adquirido es de tecnología europea y el proceso de producción es la recolección de los subproductos del día, cocimiento con vapor que produce la planta atunera, prensado o trituración y, luego, el secado.

La cadena de producción dura entre cuatro a cinco horas.

La harina de pescado se empleará para la fabricación de concentrado o alimento de animales, y para crianza de pescado.

“Las materias primas marinas están cada vez escaseando, cada vez se pesca menos y hay que aprovechar la mayor cantidad posible. Eso se llama economía circular y eso significa cambiar el concepto de consumo, que era fabricar, consumir y tirar. Ahora es fabricar, consumir y recuperar o reciclar”, contó Fernández Ramos.

La harina de pescado se empleará para la fabricación de concentrado o alimento de animales, y para crianza de pescado. La meta de producción es llegar a las 15 mil toneladas de harina en el primer año de producción. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández Ovalle)

Incentivo

De acuerdo con las proyecciones, los pescadores artesanales podrían recibir US$300 mil anuales, o sea Q3 millones por la venta de esos subproductos, que en la actualidad no   perciben.

Guillermo Rodríguez Mahuad, gerente de Industria Atunera Centroamericana, también filial de Rianxeira, afirmó que se están produciendo dos toneladas de harina, pero el objetivo es incrementar la cifra de manera paulatina hasta lograr las 15 mil toneladas en un año.

Los planes son exportar harina a clientes en Asia, México y Estados Unidos, y competir  con Perú y Chile, que son productores.

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Elvis Díaz, presidente de la cooperativa Copesca, que abastecerá los subproductos a la planta, dijo que este será un incentivo económico para los pescadores, que lograrán más ingresos para sus familias.

En la Costa Sur se estima que existen unos 54 mil pescadores artesanales.

Ciclo productivo de harina y aceite

El producto se destinará para fabricar concentrado animal.

Cocido

Los subproductos de pescado del día son recibidos tanto de la planta como de los pescadores artesanales.    Luego se depositan a una caldera industrial, donde se cocerán por un período de 30 minutos, para extraer el aceite y  preparar los subproductos.

Triturado o prensado

Una vez cocidos los subproductos en la caldera, entrarán a una trituradora o prensadora, para extraerles el contenido. El proceso dura 30 minutos, dijo Francis Ramasantos, gerente de Producción.

Secado y refinado

El último paso es el secado del subproducto triturado para extraer la harina del pescado, y utiliza el vapor de la planta de atún. El proceso dura dos horas —ya refinado—, durante el cual el producto se empaca en sacos jumbo para consumo local y exportación.

Cifras

2

horas demora el secado para extraer la harina del pescado, proceso que emplea vapor de la planta de atún.

15

empleos directos proveerá la nave industrial que producirá harina y aceite de pescado en Escuintla.

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