Casa Semilla combina ecología con economía

Un grupo de profesionales de diferentes ramas desarrolló—tras varios años de investigación y trabajo de campo— el diseño de una propuesta de vivienda bioclimática y sostenible, como parte de una iniciativa para aportar a la mitigación de la huella ambiental y a la vez reducir el déficit habitacional de dos millones en el país.

El resultado de los estudios, que incluyen la visita y recopilación de información de más de dos mil hogares de todas las regiones del país, es el primer prototipo de lo que han denominado: Casa Semilla.

Se trata de la aplicación de conocimientos de varios profesionales reunidos en la iniciativa G22 —Guatemala-22—, una organización sin fines de lucro que se dedica a la capacitación y formación de niños y jóvenes bajo un método vivencial en el cuidado del medioambiente y la adaptación de ideas ecológicas.

El arquitecto Alfredo Maul, fundador de G-22, refirió que la casa modelo será construida como un proyecto educativo en el Centro Rural —área de recreación y capacitación con una extensión de 17 manzanas, próximo a abrirse en el kilómetro 24 de la carretera a El Salvador—, pero la meta en el mediano plazo es que se convierta en un proyecto comercial.

“Hasta ahora, las tecnologías y soluciones ecológicas que nos presenta el mercado son caras, por lo que solo está al alcance de pocos. Nuestro objetivo es hacer económicamente accesibles estas ideas, enfocándonos principalmente a la población con menor capacidad adquisitiva del país”, dijo Maul.

De esa cuenta, el precio de una Casa Semilla básica podría oscilar en unos Q25 mil, aproximadamente la mitad de lo que costaría una casa de block o concreto con similares características. En la medida que la vivienda se va equipando con sistemas de ahorro de agua, reciclaje de desechos y eficiencia energética, entre otros, el costo podría alcanzar hasta Q50 mil.

del pasado, pero futurista

Según explicó Henry Lewin, socio de Maul en la iniciativa G22, la Casa Semilla está planificada para levantarse en un área de 40 metros cuadrados de construcción. Es una vivienda estimada para una familia de 6.5 integrantes.

“Con aplicar ciertas variantes, el modelo es adaptable a la climatología, pero más importante, a los principios culturales de la población”, enfatizó.

Lewin indicó que desde el diseño estratégico de su orientación, pasando por los accesorios que se le integrará para los diferentes servicios, hasta los materiales que se emplean para su edificación, están pensados en el ahorro de los recursos, el reciclaje y reducción de desechos.

Dicho de otra forma, no es más que la aplicación de los principios de la permacultura, que trata sobre la integración armónica de la vivienda con el entorno natural —paisaje—.

“Desde el terremoto de 1976, se transformó la construcción de una vivienda relacionada con la naturaleza a una que se distancia y diverge de esta. Nuestra propuesta es regresar a una vivienda del pasado, pero que tenga las cualidades del futuro, porque el respeto a la naturaleza también es sinónimo de una mejora en la calidad de vida”, enfatizó Maul.

ambiente y economía

Una de las primeras innovaciones de la Casa Semilla es su techo invertido para recolectar el agua de la lluvia en tiempos de invierno, mediante una canaleta central galvanizada. El techo es de un tipo de lámina elaborado a base de plástico reciclado de color verde con características termo acústicas.

Por ahora, la lámina para el techo marca Onduline es importada de Francia. Sin embargo, la idea de Maul es que en un futuro alguna empresa la fabrique en el país, con lo cual se generaría inversión y fuentes de empleo, así como una descontaminación de los ríos y una mejor gestión de los desechos, al ser estos la materia prima para su elaboración.

Según Maul, hasta ahora existen empresas que se dedican a la comercialización de los componentes del proyecto y se buscan alianzas con otras que provean soluciones ecológicas y fabriquen materiales, tecnologías de energías alternativas, colección y tratamiento de agua, ahorro de leña, y prefabricación de sistemas adaptables a la Casa Semilla.

Otra de las ventajas económicas de la nueva propuesta de vivienda es la reducción de la factura energética entre 50% y 75%.

La primera posibilidad de ahorro es la instalación de un tragaluz centralizado —en el techo—, que permite la entrada de iluminación natural, lo que implica menos dependencia a la luz eléctrica.

Las paredes

Las paredes se hacen con paneles prefabricados de bambú, que ayudan a mantener la inercia térmica y acústica dentro de los espacios interiores, y la hacen una estructura sólida en caso de movimientos sísmicos.

También se propone que la casa cuente con una cocina mejorada que haga más eficiente la combustión y permita el ahorro en el consumo de leña.

También empleará un sistema de plomería flexible que utilizará la gravedad para dirigir el agua; una pila de más capacidad de almacenaje y un sanitario seco, según los planes de diseño.

En el perímetro exterior de la casa habrá un espacio para almacenar leña, un lugar de separación de desechos sólidos y orgánicos; los biodegradables se ubicarán en una estación de compostaje cercana al huerto doméstico, de manera que los nutrientes puedan regresar a la naturaleza; esto reduciría a la mitad una tonelada de desechos anuales.