El valor de los bosques

Derivado del artículo El valor de un árbol, de la semana pasada, he recibido cartas y llamadas agradeciendo que se aborde este tema, sobre todo por el cambio climático, de las cuales comparto fragmentos de Paul Polman, CEO de Unilever, miembro del Grupo Líder de Scaling Up Nutrition (SUN) Movement y presidente del World Business Council for Sustainable Development, donde indica que la destrucción de los bosques impacta hasta en un 15% de las emisiones que provocan el cambio climático, incluso más que todo el sector de transporte. La salud de los bosques está relacionada con la capacidad de alimentar a una comunidad global de nueve mil millones de personas. Necesitamos más alimentos, más bosques, mejores sustentos para los pequeños agricultores y emisiones mucho más bajas.

Manuel Salguero, consultor inmobiliario (Foto Prensa Libre: Archivo.)
Manuel Salguero, consultor inmobiliario (Foto Prensa Libre: Archivo.)

Hace 50 años Gandhi dijo: “Lo que le estamos haciendo a los bosques del mundo es un reflejo de lo que nos hacemos a nosotros y a los demás”. Esto fue antes del cambio climático, pero no pudo ser más profético.En Prensa Libre del 30 de julio de este año, la ministra de Ambiente, Michelle Martínez, indicaba que el cambio climático ha dejado más de Q25 mil millones de pérdidas por los fenómenos naturales como sequías y tormentas tropicales, causados por el cambio climático en los últimos 15 años.La entidad Financiación Internacional  ha mostrado interés por el potencial en terrenos de impacto en países como Indonesia, Perú, Brasil y Paraguay.

El rol de las comunidades indígenas en los bosques protegidos y la importancia de las reformas del Gobierno en cuestiones de tenencia de la tierra  están por fin siendo entendidas y dirigidas, dice Polman. Desde el 2005, el índice de deforestación de Brasil ha disminuido un 70 por ciento debajo del promedio histórico, a la par de la producción de alimentos que ha aumentado cerca de la mitad. La combinación de políticas públicas y compromisos del sector privado ha mantenido 3.5 mil millones de toneladas de dióxido de carbono fuera de la atmósfera, convirtiendo a Brasil en un líder mundial en la mitigación del cambio climático.

Los vecinos latinoamericanos de Brasil, México, El Salvador y Guatemala han logrado también un buen progreso, al ser pioneros en el pago por servicios de los ecosistemas y restauración forestal. En la edición de ayer, Prensa Libre publicó que organizaciones guatemaltecas esperan   lograr la venta de bonos de dióxido de carbono (CO2) por US$33 millones, gracias a los miles de  árboles de la Reserva de la Biosfera Maya, en el norte del Petén.

Esto gracias  a que empresas en  países desarrollados, como Estados Unidos, Alemania y otros de Europa, generan emisiones de gases de tipo  invernadero, mientras que los países en vías de desarrollo con abundancia de bosques son generadores de oxígeno, por lo tanto, entre ambos se hacen  acuerdos para equiparar el número de emisiones de carbono a cambio de oxígeno.El liderazgo de Brasil viene al final de un año que ha visto cambios sin precedentes de paradigma en compromisos corporativos para acabar con la deforestación.  Un 96% de bosques de aceite de palma está ahora cubierto por compromisos de no deforestación.  

El progreso en Indonesia ha sido recientemente impulsado a través del anuncio del presidente Widodo de un alto a la deforestación y destrucción de las tierras y en Brasil con la extensión de la moratoria de la soja hasta mayo del 2016, asegurando que la deforestación causada por la soja no se incremente mientras el nuevo código forestal sea implementado.

En las negociaciones de las Naciones Unidas, bajo el eslogan “Desafío Lima”, 13 países con zonas forestales de alrededor del mundo, incluyendo Colombia, Perú y Liberia, se comprometieron a poner en marcha planes para la reducción de emisiones mediante el cuidado de los bosques, enfocándose en lo que pueden alcanzar bajo sus propios medios, además de lo que puedan lograr con el soporte de la comunidad internacional y las sociedades. Los objetivos son ambiciosos, aunque todavía cortos, pero se espera que se extiendan a los países con economías desarrolladas que tienen bosques donde establezcan prácticas necesarias para alcanzar bajas emisiones de carbono.

La energía y el entusiasmo de quienes toman las decisiones de adoptar escenarios de acercamiento —tratando las zonas forestales y la agricultura como parte de un todo mayor— está rompiendo mitos y mostrando que el cambio climático está dentro de nuestro alcance.Cincuenta años después de la frase de Gandhi, nos enfrentamos a una elección sobre nuestro futuro y el de los bosques que nos sostienen. Sabemos cuál es la elección que debemos tomar, concluye Polman.

¿Dudas?  manuelsalgueroespana@gmail.com y aprova@gmail.com