Coronavirus: Así se desglosan los Q11 mil millones que Giammattei pedirá al Congreso como nueva deuda

La propuesta económica anunciada por el presidente Alejandro Giammattei por Q11 mil millones, el pasado domingo, descansa en tres ejes enfocados en atender a la población que está en riesgo por la crisis del covid-19 en Guatemala, como medidas de contingencia.

El plan económico para reactivar la economía creará un fondo de crédito de Q3 mil millones para capital de trabajo y para uso de las pequeñas y medianas empresas por medio del sistema bancario en Guatemala, según autoridades. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El plan económico para reactivar la economía creará un fondo de crédito de Q3 mil millones para capital de trabajo y para uso de las pequeñas y medianas empresas por medio del sistema bancario en Guatemala, según autoridades. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

La iniciativa contempla una inversión de al menos Q11 mil millones, expuso el ministro de Finanzas Álvaro González Ricci, quien afirmó que la versión final aún está en análisis, pero que sería presentada lo antes posible al Congreso.

Por tratarse de endeudamiento público, el Legislativo tendrá que conocer el paquete.

Esta propuesta es diferente de la solicitud de ampliación del presupuesto que el presidente Giammattei entregó al Congreso por Q7 mil millones el pasado 18 de marzo, y de los cuales hay Q1000 millones para los ministerios de Salud y Educación (Q500 millones cada uno) para hacer frente al coronavirus, explicó el funcionario.

¿Qué incluye?

González Ricci detalló que el plan de reactivación económica apunta a las personas más vulnerables y afectadas por la crisis.

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Explicó que, de los Q11 mil millones, se creará un fondo de crédito de Q3 mil millones para capital de trabajo y para uso de las pequeñas y medianas empresas por medio del sistema bancario.

El segundo eje son las posibles suspensiones colectivas de los trabajadores que corren riesgos y la creación de un fondo familiar por Q2 mil millones que estaría siendo operado con el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

Ayer, la junta directiva del IGSS informó a través de un comunicado, que “técnicamente no es viable financiar la cesantía laboral durante ningún período de tiempo, sin afectar severamente las finanzas de la institución”. Señalaron que esa medida “provocaría que se afecte al sector bancario, causando un problema de estabilidad financiera”.

En lugar de dar parte de sus recursos, el IGSS propuso crear un programa de protección social que prevenga el riesgo del desempleo, pero financiado por el Estado, los empleadores y los trabajadores.

Y el tercer eje es apoyar al 70% de los hogares que equivalen a 2.2 millones de familias con un fondo de Q6 mil millones para dotarlos de ingresos para la compra de sus alimentos y servicios básicos.

 

Las familias para elegir se harán con base a los segmentos en el consumo de energía eléctrica de 1 a 300 kWh y el contador será la referencia -para el que consume menos- .

Estas medidas cubrirían un período de tres meses (90 días).

El Ministerio de Finanzas (Minfin) informó que hay seis niveles de atención para cubrir la emergencia en diferentes etapas.

Por ejemplo, a las familias en situación de hambruna se destinarán Q700 millones para la compra de alimentos y estará a cargo de los ministerios de Agricultura y Desarrollo. Además de otros Q100 millones para los campesinos.

Para la atención al adulto mayor se destinarán Q50 millones y estará a cargo del ministerio de Trabajo.

Estas tres acciones ya fueron aprobadas por el Congreso.

Para dos millones de familias que están en la economía informal y son de escasos recursos se entregará un bono de apoyo por Q1 mil hasta por tres meses.

Para los trabajadores formales que tengan que ser suspendidos, habrá un fondo de Q2 mil millones para pagar el 66% de su salario por tres meses y se realizará por la vía del IGSS.

Finalmente, para las pymes, profesionales y personas independientes, se dispondrá de un fondo de Q3 mil millones para préstamos blandos de entre Q75 mil a Q200 mil, se informó.

El Ejecutivo presentará al Congreso un plan de Q11 mil millones de inversión que incluye varias medidas para reactivar la economía que incluye endeudamiento público. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Deuda interna

El ministro confirmó que los fondos para financiar este plan de reactivación económica provendrán de la colocación de bonos del Tesoro -deuda bonificable-.

Explicó que de momento se analizan dos modelos para contar con los recursos, que es la colocación en el mercado -externo- y la otra que el Banco de Guatemala (Banguat) adquiera los títulos, fundamentándose en el artículo 133 de la Constitución Política de la República.

La medida de financiamiento se podrá conceder en casos de catástrofes o desastres públicos; siempre y sea aprobada por las dos terceras partes del número total de diputados que integran el Congreso, cita el referido artículo.

“Sería una emisión de bonos que adquiere la banca central basándonos en el artículo 133 de la Constitución y acordar los plazos y tasas de interés. Es un tema de coyuntura, de urgencia y hay que hacer la solicitud al Banguat que es algo que se ha abordado y se tendrá que autorizar por la Junta Monetaria”, precisó el ministro de Finanzas.

Eso quiere decir que una vez autorizada la operación por el Congreso, el Estado podrá lograr una liquidez inmediata con la colocación de estos certificados por la banca central.

El ministro recordó que otros países impactados por el covid-19 están realizando operaciones similares de contingencia y reducir los impactos a sus economías.

La propuesta del Gobierno incluye la creación de un fondo familiar por Q2 mil millones para las personas por posibles suspensiones colectivas y otorgar ingresos a las personas. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Otras alternativas

El economista independiente David Casasola explicó que habría que esperar qué decisión adopta el Congreso cuando se plantee el endeudamiento o se busquen otros instrumentos de emisión de deuda.

Los Q11 mil millones representaría el 1.8% del PIB para este año, añadió.

Reiteró que una reducción temporal en el pago de impuestos para las personas individuales y jurídicas (empresas) en estos momentos puede ser una de las soluciones y entregar una inyección adicional para los desembolsos a manera de activar la producción.

“Esa aprobación tomará determinado tiempo por la vía de la emisión con el Banguat en el Congreso, ya que se necesitará mucho consenso en el uso de los recursos y dependerá de cuáles serán las prioridades de los diputados que alargará la discusión”, enfatizó el analista.

Añadió que en este momento la economía guatemalteca está siendo golpeada por la crisis y que los impactos serán a corto, mediano e inclusive a largo plazo, pero la discusión central son los mecanismos de lograr ese financiamiento.

En todo caso, será una prueba de la capacidad de gestión de las autoridades de Gobierno para lograr ese endeudamiento y tendrá que demostrar el buen uso con las aprobaciones recientes por parte del Legislativo o analizar qué otras acciones en el sentido de si se extiende la crisis más de lo previsto.

Llama a la prudencia

Para el expresidente de Banguat, Lizardo Sosa López, cualquier medida que se adopte debe ser analizada con cuidado, para que no represente un incremento de precios en la economía.

Puntualizó que este es un problema grande de un aparato productivo que no está colapsado y una parte de la economía sigue trabajando, como, por ejemplo, la división de alimentos o sector agrícola.

“Es un asunto grave, pero no para cometer errores. La gran mayoría de trabajadores no está inscrita en el IGSS y coincide con el sector de la población que tendrá más problemas de la falta de ingresos; no critico lo que está haciendo el presidente Giammattei porque algo se tiene que hacer, pero no –echar mano– de lo que ni siquiera se conoce a profundidad, recomiendo prudencia”, opinó Sosa López.

En este tipo de crisis, solo la puede manejar un Estado fuerte con recursos y, el mercado y las personas individuales pueden cooperar.

Sosa López comentó que, en una suposición de que no ocurra la expansión y que realmente el Gobierno tuvo éxito en contener el coronavirus, se destruye todo lo que se ha hecho en el pasado en la estabilidad macroeconómica –con este endeudamiento interno–.

Pero en un escenario que no se logre contener y se vuelva una situación crítica, también hay que preservar lo bueno que Guatemala cuenta.

“El problema que veo en la operación con el Banguat, es que el Gobierno cuenta con márgenes para endeudarse y que se utilicen. Para qué empapelar el país con nuevo dinero, si se puede utilizar el ya existente, que no impactará la inflación, ni los efectos que tiene el soltar la válvula de poner a trabajar la maquinita de la banca central”, advirtió.

¿Porque desarmar de lo que está funcionamiento bien?, se preguntó.

Agregó que esos Q11 mil millones que se anunciaron pueden recurrirse al endeudamiento, pero no con el Banguat, que es más costoso y negativo en materia de inflación y se cargará al pueblo con un impuesto que a su entender sería invisible.

“Repartir quetzales nuevos para que las personas gasten en una economía que tiende a paralizarse y una menor oferta de productos… lo que se está anunciando es un proceso inflacionario que hay que evitar a toda costa”, subrayó.

Por eso reiteró que hay que mantener el endeudamiento local o internacional y cualquier decisión no sea para el Gobierno “un tiro en el pie”.

El ministro de Finanzas declaró que son 30 años de manejar una política monetaria sana, con una moneda estable, ritmo de inflación y tasa de endeudamiento baja y que estas medidas son fuera del marco de lo tradicional.

Similar en otros países

Las medidas de contingencia están siendo adoptadas por varios países por el covid-19, que consisten en elevar los niveles de gastos, transferencias y ajustes de presupuestos, fondos de garantías para las familias vulnerables y pymes, comentó el economista peruano Eduardo Recoba analista en temas regionales.

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Explicó que estas baterías de medidas más las adoptadas por los bancos centrales de reducir las tasas de interés para un cero costo del dinero, son acciones y estrategias de acción rápida por parte de los Gobiernos para lograr un impacto real en la economía real que es algo fuera de un ejercicio común.

“Son políticas mucho más agresivas para mantener la locomotora del ritmo de trabajo, consumo, empleo, mercado, demanda y consumo ya que sin esas herramientas será difícil cubrir un nivel de producción adecuado para no caer en el PIB”, resaltó.

Son modelos que se mantendrán en los siguientes cinco, ocho y hasta 14 meses en cada uno de los países de la región latinoamericana, puntualizó Recoba.