El ingreso promedio asciende a Q3 mil 90.71, cifra inferior al salario mínimo para actividades no agrícolas, ¿a qué se debe?

Los trabajadores que menos ganan son los que se dedican a la agricultura, a labores por cuenta propia y los jornaleros o peones.

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Trabajo a cuenta propia en Guatemala
Las personas que trabajan a cuenta propia y jornales son los que menos ganan en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

La pandemia covid-19 y recientemente, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, ha golpeado a la economía guatemalteca y especialmente, los empleos y el nivel de ingresos.

A inicios de 2022 el Gobierno autorizó un incremento al salario mínimo en 4.75%, para las tres actividades económicas, siendo estas la no agrícola, agrícola y exportadora/maquilas, a razón de Q4 diarios, por lo que quedaron en Q2 mil 959.24, Q2 mil 872.55 y Q2 mil 704.35, respectivamente.

Sin embargo, estos montos solamente cubren entre el 60% y 70% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de los trabajadores del sector formal, mientras que quienes laboran por su cuenta, perciben sueldos menores y sin cobertura del seguro social.

Lo anterior, si se toma en cuenta que el costo de la CBA rondaba en enero pasado los Q3 mil 110.80, mientras que para cubrir la Canasta Ampliada (CA) o sea la que incluye vestuario, educación, vivienda, transporte y otros gastos, se requieren al menos Q7 mil 191.21, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Desde los últimos días se han reportado incrementos en productos como el maíz, frijol, aceite, harina, leche, tomate, cebolla, pan y huevos, entre otros, aparte de los combustibles, por lo que incluso el salario mínimo, es insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de las familias.

Pero además, el galón de combustible se acerca a los Q40, aspecto que también afecta a las familias de clase media y al sector empresarial, mientras la Coordinadora Nacional de Transportes anunció un reajuste a las tarifas de los fletes, ante la constante alza del precio del petróleo en el mercado internacional, que se refleja de inmediato a nivel local.

 

Actividades, categorías e ingresos

La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASÍES), presentó recientemente el estudio: “Salarios Nominales, Salarios Reales y Productividad en Guatemala”, a la vez que dio a conocer el proyecto: “Promoviendo el Trabajo decente para todos”, con el apoyo de la Unión Europea (UE).

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El analista Luis Linares, explicó que “en un estudio que hicimos en 2020 sobre la situación del empleo en áreas rurales, se evidencia que en las empresas pequeñas, que emplean entre 11 y 80 personas, el promedio de ingreso mensual era de Q2 mil 803 para todos. Los ocupados en el comercio ganaban Q2 mil 767 y los de la construcción, Q2 mil146.56. Esto demuestra que la falta de pago no se debe exclusivamente a que las empresas no pueden pagarlo, pues una empresa de 11 o más trabajadores ya tiene un nivel de movimiento económico relativamente considerable”.

La Encuesta de Ingresos y Gastos (ENEI) 2021, llevada a cabo por el INE, arroja datos más recientes e indica que entre las actividades laborales a las que se dedican los guatemaltecos está en primer lugar la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (29.2%), seguida por el comercio al por mayor y menor, transporte y almacenamiento, actividades de alojamiento y de servicio de comidas (28.7%). Y en tercer lugar, las industrias manufactureras, explotación de minas y canteras, y otras actividades industriales (14%).

Respecto a las categorías ocupacionales, el porcentaje mayor es el trabajador por cuenta propia (33.5%), seguido por el empleado privado (31.9%) y el jornalero o peón (12.7%).

En cuanto a los ingresos, el informe señala que los sectores económicos que pagan mejores salarios mensuales promedio son la administración pública y defensa, enseñanza, salud y asistencia social (Q4,318.70); actividades financieras y de seguros (Q4,086.30); información y comunicación (Q4,006.70); servicios profesionales, científicos, técnicos, administrativos y de apoyo (Q3,908); e inmobiliarias (Q3,251.20).

Y por debajo del salario mínimo se encuentran las relacionadas con el agro (Q1,563.20); industrias manufactureras y mineras (Q1,887.80); construcción (Q2,221.40); y comercio (Q2,229.50).

En cuanto a los ingresos por categoría ocupacional, el patrón, empleador o socio agrícola percibe en promedio Q5,708.80 al mes; el empleado de gobierno, Q4,675.60; el patrón, empleador o socio no agrícola gana Q4,325.90; el empleado privado, Q2,663.30; el trabajador por cuenta propia no agrícola, Q1,622.30; el trabajador por cuenta propia agrícola Q1,578.90; el jornalero o peón, Q1,157.90; y el empleado en casa particular, Q993.

Por lo tanto, de acuerdo con el estudio del INE, los ingresos mensuales aproximados de la población ocupada son de Q3,090.71, inferiores a los Q3,209.29 establecidos como salario mínimo para este año (para las actividades no agrícolas), incluyendo la bonificación incentivo de Q250.

 

Sugieren controles

Ante lo anterior, Linares dijo que “se debe ejercer una vigilancia efectiva sobre las empresas, para que paguen el salario mínimo y respeten las condiciones de trabajo en materia de duración de las jornadas, pago de tiempo extraordinario, descanso semanal y afiliación a la seguridad social. Según datos que obtuvimos de la Encuesta de Ingresos y Gastos (ENEI) de 2019, unos 870 mil empleados no estaban afiliados al seguro social, a pesar de trabajar en empresas de 10 o más personas”.

También sugirió buscar soluciones a los problemas que afectan la rentabilidad de las empresas, como el alto costo del transporte y los combustibles, el contrabando, las extorsiones y la inseguridad en general.

Mynor Cabrera, economista de la Fundación Economía para el Desarrollo (FEDes), opina que esta situación evidencia la falta de oportunidades económicas que ofrece el país, pues

“por un lado, existen empleos bien remunerados, pero en todo el país predominan los negocios y actividades económicas que solo permiten la sobrevivencia y escasas oportunidades de mejora económica. La gran prueba de ello es la gran cantidad de guatemaltecos que deben emigrar, ya que acá existen pocas opciones para mejorar el nivel de vida de las familias”.

A su juicio, mucho de ello se debe a que se invierte muy poco en ampliar los negocios productivos, aparte de que la baja escolaridad de los guatemaltecos no les permite optar a mejores empleos.

Por otro lado, comentó que la infraestructura del país es mala y la que está en condiciones aceptables, cubre solo algunas partes del territorio nacional, mientras que algunas de las actividades económicas más pujantes utilizan pocos trabajadores y algunas que tradicionalmente han sido importantes como la agricultura, se caracterizan por no brindar opciones que permitan escapar de la pobreza.

“Otro aspecto que no favorece el surgimiento de sectores económicos con mejores condiciones es la carencia de un estado de derecho, o instituciones que favorezcan el desarrollo económico”, agrega.

 

Atender la informalidad

Respecto a la llamada economía informal, Cabrera señala que se requieren mejores oportunidades laborales para toda la población y eso viene de la mano con una economía  fortalecida, pues este sector es mayoritario en la captación de empleos.

“Es clave fortalecer las opciones para que las pequeñas empresas puedan desarrollarse y generar incentivos para la formalización, para que la mayoría de empleados labore en un negocio formal. Hay mucho qué hacer, pero también es muy importante contar con salarios que permitan repartir los frutos del crecimiento económico a todos los socios involucrados en la economía, y los trabajadores son parte esencial de la misma”, indicó.

Ante el nivel inflacionario que parece, persistirá en los próximos meses, la incógnita es cómo se podrá sobrevivir con ingresos que apenas cubren las necesidades alimentarias, a lo que el analista de FEDes explica que la situación es muy difícil, si el país no apuesta por mejorar la economía, por lo cual urge contar con una institucionalidad que apoye el desarrollo, dentro de lo que se requiere contar con estadísticas que permitan tomar mejores decisiones.

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“En la actualidad no tenemos buenos indicadores para medir los precios, ya que aunque los guatemaltecos sentimos cómo la inflación nos está golpeando esto no lo refleja el IPC, que el INE ya modificó en dos ocasiones.

Prueba de ello es que esa institución informó que en Guatemala hubo una caída de precios en enero pasado, mientras que los países vecinos y principales socios comerciales están reportando cifras récord de inflación no vistas en hace más de diez años. Esto se complica con la actual escalada inflacionaria derivada de la guerra en Ucrania”, concluyó el economista.