Eta e Iota dañaron fertilidad de suelos para producir café y cardamomo

Debido a los daños provocados por Eta e Iota se proyecta una baja en el rendimiento de cultivos especialmente en café y cardamomo.

Analistas en suelos consideraron necesario y urgente la asistencia técnica de las instituciones de gobierno para apoyar con la evaluación física y química de los suelos de las áreas afectadas. (Foto Prensa Libre: Cortesía Maga)
Analistas en suelos consideraron necesario y urgente la asistencia técnica de las instituciones de gobierno para apoyar con la evaluación física y química de los suelos de las áreas afectadas. (Foto Prensa Libre: Cortesía Maga)

El paso devastador de las depresiones tropicales Eta e Iota en noviembre del 2020 afectó a 204 mil 500 familias y dañó 136 mil 761 hectáreas de diversos cultivos, según el último informe de daños del Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (Maga), pero lo que no se ha mencionado es el impacto en los suelos agrícolas y las consecuencias en los rendimientos para un nuevo ciclo de cultivos.

Alta Verapaz, Chiquimula, El Progreso, Huehuetenango, Izabal, Jutiapa, Petén, Quiché, Santa Rosa y Zacapa, reportaron daños en cultivos de granos básicos, hortalizas y cultivos industrializados debido a lluvias y vientos provocados por las tormentas.

El daño más severo se encuentra en los lugares que aún están anegados como Campur y Sesajal en Alta Verapaz, donde el agua empezó a retroceder de manera natural, pero deja al descubierto un problema más severo en el área habitable y cultivable.

Los suelos -en la zona de las verapaces- ya presentaban cierto grado de degradación antes de las tormentas, pero debido a la deforestación y siembra de cultivos anuales en áreas con altas pendientes, las tormentas llegaron a acelerar y hacer más evidente esta degradación de los suelos, analizó Alma Santos, investigadora en Sostenibilidad de Sistemas Productivos en el Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC).

En esa misma línea, Hugo Tobías, especialista en suelos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la cantidad de lluvia que cayó en pocos días produjo una fuerte erosión hídrica, aunado a esto, la actividad urbanística ha incidido en el bloqueo del drenaje cárstico natural del área, provocando que las áreas inundadas no bajen su nivel.

Los sedimentos arrastrados de las partes altas hacia las zonas bajas no necesariamente enriquecen áreas de cultivos ya que estos sedimentos llegan en buena parte a las áreas “urbanizadas”, dijo el especialista.

Tobías afirmó que los suelos quedarán con una menor capa arable o superficial, habiendo perdido su fertilidad natural, y seguramente se continuará cultivando.

“Definitivamente se espera que los rendimientos en los productos agrícolas puedan disminuir, al disminuir la fertilidad”, coincidieron los analistas.

Sin embargo, será necesario considerar técnicas de manejo y recuperación de los suelos, tanto físicos como biológicos, que contribuyan gradualmente a partir de los procesos naturales; pero los agricultores por sí mismos no emprenderán estas acciones, y necesitarán el apoyo de los entes de gobierno y de organizaciones internacionales.

Impacto en rendimientos

Juan Luis Barrios, presidente de la Asociación Nacional del Café (Anacafé), informó que los técnicos de la institución en campo reportaron que han sido más de 9 mil 435 familias caficultoras afectadas directamente; y 1 mil 965.39 hectáreas de cultivo de café dañadas; además, más de 49 mil plantas de almácigo afectadas, estás son plantas jóvenes que sirven para renovación de los cafetales.

Las pérdidas estimadas son de 53 mil 348 quintales de café pergamino equivalentes a Q31.08 millones.

“Estimamos que, al tener toda la información consolidada, las perdidas no superarán el 2 por ciento del pronóstico de producción para la cosecha 2020-2021”.

Barrios agregó que hay áreas que aún están inundadas, otras se derrumbaron y otras más con exceso de humedad lo que favorece la proliferación de enfermedades fungosas en las plantas, entre estas la roya.

En el caso del cardamomo los departamentos más afectados por las tormentas fueron Quiché, Alta Verapaz e Izabal, en total 16 municipios y 9 mil 930 familias afectadas y 3 mil 460 hectáreas dañadas.

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Jorge Mario del Cid, presidente del Comité de Cardamomo de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), comentó que, aunque la cosecha fue menor, la escasez favoreció la cotización, y la baja de producción en India.

La cosecha 2019-20 fue de 32 mil toneladas de cardamomo y fue menor a las 37 mil en 2018-19, es decir una caída del 14 por ciento.

Del Cid estimó que este ciclo se puede interrumpir por el factor climático, pero aún con esa proyección espera que la cosecha 2020-21 será mejor que la anterior, ya que el presidente del comité explicó que los productores, intermediarios y exportadores tienen mejores expectativas.

A octubre del 2020 el cardamomo alcanzó US$647 millones en exportación, equivalente a un 57 por ciento de aumento.

Agricultores enfrentarán dificultades

En opinión de los especialistas en suelos, Hugo Tobías y Alma Santos, los agricultores tendrán dificultad para limpiar el material ajeno a las áreas cultivables como piedras, otras coberturas vegetales, material de obra gris, entre otros. Lo que implicará mayor inversión de parte del agricultor.

Así como aplicación en algunos casos de mayor fertilizante para suplir las necesidades del cultivo. Podría darse el caso de que se tenga una disminución o pérdida total del área del terreno, esto si se forman cárcavas (barrancos). Problemas de suelos saturados, reduciendo el oxígeno a las raíces y provocando baja productividad o muerte de los cultivos.

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En opinión de los especialistas es necesario trabajar en planes de manejo y conservación de los suelos y generar la transformación productiva del sector agrícola.

En el tema de recuperación el Maga informó que, debido a los daños causados a las familias afectadas, de forma inmediata se activaron programas diferentes en el marco del Programa de Atención a Desastres Naturales, y determinaron la posibilidad y actividad necesaria para la recuperación o rehabilitación temprana, con un costo estimado de Q18.2 millones, pero no detallaron la forma en que se ejecutará.