Eta e Iota: Tormentas desnudan visión financiera de corto plazo en Guatemala

Las tormentas Eta e Iota en noviembre pasado en Guatemala fueron una nueva confirmación de que el daño, además de humano y material sobre el país, es fiscal.

La Cepal recomienda a Guatemala crear una política financiera para enfrentar los desastres naturales en su informe de evaluación.  (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
La Cepal recomienda a Guatemala crear una política financiera para enfrentar los desastres naturales en su informe de evaluación. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Los daños causados por las depresiones tropicales se estimaron por Q6 mil millones, y una buena parte de la reconstrucción será asumida por el sector público, sobre todo en sectores sociales como vivienda, educación, salud, infraestructura, agropecuario, turismo, comercio, manufactura, transporte, agua y saneamiento, y energía.

En el informe que presentaron la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y la Secretaria de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan) de la evaluación de daños y pérdidas por las tormentas, se recomienda crear una política financiera para enfrentar este tipo catástrofes a futuro.

“Teniendo en cuenta que los riesgos no pueden eliminarse, es importante que los países protejan su equilibrio fiscal de las crisis mientras aún puedan responder a la emergencia. La protección financiera se refiere a los seguros a nivel soberano y de los hogares, pero también incluye la protección social para las poblaciones vulnerables”, señala el documento.

En tanto, el ministro de Finanzas, Álvaro González Ricci, resaltó que en las modificaciones al presupuesto de ingresos y gastos para 2021, y con el resultado del informe de Cepal se estarían presentando las asignaciones de reconstrucción y recuperación.

En ese planteamiento que se presentará en la primera semana de febrero, se determinará cuánto representará financieramente la fase de reconstrucción, y la recuperación del tejido productivo.

Más seguros de país, más protección

Hugo Beteta, director de la sede subregional de la Cepal para Centroamérica, destacó que Guatemala es un territorio vulnerable a los desastres, y la política financiera del Gobierno debe ser importante para el resguardo de los activos, pero también de las empresas y familias para el futuro y la recuperación económica.

Reconoció que, en materia de política financiera, Guatemala, presenta avances en el establecimiento de los fondos de atención a emergencias, pero hay mucho trabajo por hacer y desarrollar ante estas amenazas ambientales.

Recalcó sobre los seguros paramétricos, -que son aquellos que adquieren los gobiernos para asegurar terremotos, huracanes y exceso de lluvias con el precio más bajo posible del mercado-, los microseguros agrícolas para los productores, bonos catastróficos y líneas de crédito contingente con los que Guatemala contaba y aplicó.

“La recuperación resiliente tiene muchos elementos institucionales y la parte más visible es la infraestructura, pero la recuperación socioeconómica es esencial”, puntualizó.

Beteta manifestó la importancia de adoptar “una visión a largo plazo”, ya que estos desastres evidencian rezagos estructurales de larga data en Guatemala, que “desde hace rato están afectando al país”, y, en ese sentido, planteó un sistema universal de seguridad social que es esencial para abordar los desafíos y riesgos hacia futuro, así como los sistemas productivos incluyentes para las pymes y las familias.

Guatemala tiene un contrato por seguro paramétrico que se activa por exceso de lluvias y los daños que pueda causar. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Rubro social

El informe detalló que, para los daños se calcularon Q3 mil 120 millones, es decir, un 52%; por perdidas, Q1 mil 860 millones que equivale 31% y por los costos adicionales Q1 mil 20 millones, un17%. Los sectores más golpeados por daños y pérdidas fueron agricultura y vivienda.

La estimación de los efectos del desastre en el subsector vivienda se estiman en Q2 mil 400 mil millones, y para el sector agropecuario Q223 millones en daños y Q992 millones en pérdidas.

Los efectos de ambas depresiones tropicales en el sector agropecuario fueron relevantes.

El equipo evaluador estimó daños por Q223 millones y pérdidas por Q992 millones.

“El subsector social más afectado fue vivienda, el cual acumuló 85% de los efectos totales en el sector social. En ese subsector acontecieron 85% de los daños, 56% de las pérdidas y 85% de los costos adicionales”, detalla el informe.

Blindaje

Para Victor Manuel García Lemus, presidente, de la red de universidades de las Américas y el Caribe para la reducción del riesgo de desastres (Redulac), y experto en gerencia de riesgo de desastres en proceso de desarrollo, declaró que la región centroamericana es muy similar a la africana, ya que un impacto de los desastres los desequilibra financieramente.

Explicó que Guatemala cuenta con préstamos con el Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que ofrecen a los países líneas por emergencias y de contingencia.

Regularmente, estos organismos hacen un convenio con las autoridades, fijan un monto que pueden ser de US$300 a US$500 millones o de acuerdo con la capacidad, y necesidad, como un acuerdo de intención para poder dejar comprometido ese dinero cuando se necesite.

El experto comentó que, con la evaluación de la Cepal de los daños y pérdidas por Eta e Iota, con base a ese informe oficial, los organismos financieros internacionales autorizan los préstamos.

Aseveró que los desastres representan un riesgo para la estabilidad fiscal de los países, y ahora se están justificando con las caravanas de los migrantes hondureños, que se están convirtiendo en una fuente de migración en los desastres climáticos.

“Eta e Iota dejaron más de cien mil casas con daños en su construcción, y todas esas personas que ya tenían problemas de ingresos por el covid-19, más un problema de desastres, que incrementará la seguridad alimentaria y la migración”, subrayó García Lemus.

Lluvias e inundaciones son cíclicas

Al preguntar al experto por qué Guatemala solo adquiere el seguro paramétrico por inundaciones y exceso de lluvias, respondió que son instrumentos pensados por los organismos para pérdida alimentaria e inundaciones.

“El 85 al 90% que causan desastres son hidrometereológicos que es cada año y es donde se necesita más protección, porque es más frecuente que un terremoto que puede ser cada 50 o 100 años; pero por inundación o sequía es cíclico”, precisó.

Por tratarse de un seguro paramétrico, al Estado no le interesa obtener rentas, sino  garantizar un fondo para no estar ‘corriendo’ ante una emergencia, agregó el presidente de Redulac.

Otras modalidades

García Lemus explicó que, en República Dominicana, además de contar con los prestamos contingentes, dejan el 1% de impuestos cobrados a la construcción y otros sectores para alimentar un fondo para desastres que en la mayoría de países, se utiliza para atender una emergencia, y no como un fondo para emplearlo para evaluar un asentamiento humano y trasladarlo. Para una inversión nueva de un municipio se diseña su mapa de riesgo para que en función de eso se conozca en dónde se puede construir y en qué lugar no.

“Ahora con la reconstrucción se requieren estudios del porqué se cayó, antes de reponerlo, ya que lo normal es que se coloque un puente, porque sale más barato y rápido, y el político lo que quiere es salir lo antes posible por la presión de la población”, apuntó, pero, de nuevo, indicó que lo que se hace es “reconstruir” sobre el mismo riesgo.

La principal recomendación es hacer las reservas financieras para alimentar fondos, pero debe utilizarse para prevención, evaluación, y no solo para respuesta de la emergencia.