La falta de privacidad como oportunidad

El reto es generar confianza en que los datos no se utilizarán indebidamente. Como muchos desafíos, este esconde oportunidades.

El pasado mes de abril, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, compareció ante el Congreso de Estados Unidos para ser cuestionado respecto del uso de datos de millones de usuarios de la red social.

Según reportes de inteligencia, entidades rusas utilizaron datos personales de los usuarios de Facebook para diseñar campañas disfrazadas alrededor de temas que favorecían a Donald Trump ante la elección presidencial estadounidense del 2016.

El hecho ha causado amplio debate sobre la privacidad de datos y el poder concentrado en empresas como Facebook, al centralizar la información de billones de usuarios y contar con la habilidad de controlar los mensajes que estos reciben.

Evidentemente, los medios digitales tienen la ventaja de recopilar información que los anunciantes pueden utilizar para hacer campañas específicas para ellos.

En teoría esto debería resultar en anuncios más relevantes, pero a la vez, puede representar una pérdida de privacidad que muchas personas no están dispuestas a aceptar.

En mi opinión, pretender que nuestros datos sean completamente privados en la era digital es como querer salir a la calle y ser invisible. A menos que decidamos vivir completamente desconectados del mundo cibernético, es casi inevitable y que muchos de nuestros datos sean almacenados de forma electrónica. Sin embargo, esto puede ser beneficioso si se hace bien.

El reto es generar confianza en que los datos no se utilizarán indebidamente; y como muchos retos, este representa una oportunidad.

Existe gran valor en agregar una amplia base de datos respecto a nuestros gustos, intereses, situación económica, educativa, de salud, etc. La cuestión es ¿cómo descentralizar el control de los datos? y ¿cómo empoderar al usuario a decidir qué datos compartir y permitirle obtener un beneficio por hacerlo?

Una forma de lograrlo podría ser con Blockchain, la tecnología detrás de la criptomoneda bitcóin que permite mantener una bitácora de transacciones descentralizada y protegida de posibles alteraciones.

El concepto de Blockchain y criptomonedas puede parecer complejo, pero vale la pena estudiarlo y analizar sus aplicaciones.
En este caso, las entidades que requieren acceso a datos tendrían que pagar con una moneda o “token” que solo pueden obtener los que contribuyen a validar las transacciones del Blockchain (conocidos como “mineros”).

Los usuarios serían recompensados con el mismo “token” por el uso de sus datos y podrían decidir qué datos compartir, y con quién.

Esto permitiría crear un mercado que incentive a los usuarios y a la vez evite la centralización y concentración de poder.

* hugodiaz@gmail.com