La zafra de noviembre tendrá protocolos para evitar contagios de covid-19

En la siguiente entrevista, Alfredo Vila, presidente de la Asociación de Azucareros de Guatemala, explicó que se consolidan operaciones para afrontar costos. La zafra comienza en noviembre, pero los ingenios planifican los protocolos sanitarios que implementarán para evitar contagios de covid-19 durante la temporada que concluye en mayo.

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Durante la temporada de zafra, desde noviembre hasta abril o mayo del año siguiente, miles de personas se movilizan a la Costa Sur para trabajar en el proceso de la producción de azúcar. Foto: Fernando Cabrera
Durante la temporada de zafra, desde noviembre hasta abril o mayo del año siguiente, miles de personas se movilizan a la Costa Sur para trabajar en el proceso de la producción de azúcar. Foto: Fernando Cabrera

Los efectos de la pandemia en el sector azucarero tienen un antes y un después. Y a casi 12 semanas de que empiece la zafra apuntan a implementar controles para garantizar la producción de la temporada. Cuando se confirmaron los casos de covid-19, en los ingenios de la Costa Sur hubo contagios. Era justo cuando finalizaba la zafra. Fue entonces que la pandemia dejó como aprendizaje los protocolos de distanciamiento que ahora se utilizarán en la nueva cosecha, explicó a Prensa Libre Alfredo Vila, presidente de la Asociación de Azucareros de Guatemala (Asazgua).

La temporada de zafra moviliza a miles de personas, y la actividad genera 70 mil puestos de trabajo directos y más de 200 mil indirectos.
Vila explicó el panorama de la industria, agobiada por una prolongación de precios internacionales bajos, reacomodo en el sector y las perspectivas en el corto y mediano plazo.

En el primer semestre del año las exportaciones de azúcar generaron divisas por US$395.7 millones, con un crecimiento de 10 por ciento respecto del mismo período del 2019, mientras que en volumen exportado aumentó 12 por ciento, según las cifras del Banco de Guatemala (Banguat).

—¿Cómo operan los ingenios con el covid-19?

—El azúcar es un alimento básico. Estamos trabajando normal y en la generación de energía en zafra. Es un servicio que no se puede dejar de prestar.
Hay un impacto económico por el establecimiento de los protocolos que implica una serie de acciones y de medidas como la contratación de más buses y personal específico.

Todo se realiza con base en las normas. La pandemia en los ingenios, en general, llegó a su pico hace un mes y medio, y ahora los contagios bajaron. Lo tenemos perfectamente controlado.

—¿Cómo será el manejo en la zafra 2020-2021?

—Iremos a todas las comunidades donde viven los cortadores a seleccionar al personal, y se realizarán las evaluaciones médicas mucho más pormenorizadas de lo que se hacen siempre, para evitar o minimizar el riesgo de personas que estén contagiadas.

Ya tuvimos la experiencia en el manejo del personal; la crisis -pandemia- empezó cuando faltaba unas semanas para finalizar la zafra y se concluyó con éxito.  Ahora esperamos llevarlo de una mejor forma, ya que los protocolos se construyen de acuerdo con los aprobados por el Ministerio de Salud y el IGSS. No teníamos muchos detalles en la última zafra.

—¿Qué impacto hay en los mercados?

—En el mercado local los precios se mantienen desde hace muchos años, pero en el internacional sí hay un problema, porque vivimos la presión de precios más prolongada que se ha reflejado. Ha habido otras bajas más fuertes, pero eran de corta duración.

Un aspecto importante que puedo mencionar es el subsidio que otorga India para la producción cañera, una de las más grandes.  La producción de India incide en precio en el mercado internacional de US$3 a US$3.50; es un factor muy serio.

—¿Qué expectativa hay para la siguiente zafra?

—En la zafra 2019-2020 se produjo de 56 a 60 millones de quintales. Esperamos que la zafra 2020-2021 sea muy similar y no vaya a haber merma, pero tampoco incremento.

Por cada tonelada de molienda se obtuvieron 216 libras de azúcar en promedio, pero ha habido años en los cuales se han obtenido mejores rendimientos por toneladas de caña molida y producción.

—¿Qué se podría decir al respecto, entonces?

—Que el sector se mantiene. No está creciendo en esta época por lo prolongado de la depresión de precios, pero se mantiene la producción. Cualquier decisión que se adopte puede afectar los niveles de empleo en el país.  La próxima zafra será muy similar. Se requiere planificación en el campo y para ello, un proceso muy específico.

—¿Cuáles son los movimientos en los ingenios?

—Una forma de enfrentar lo que está ocurriendo es la consolidación de operaciones. Así como el Grupo San Diego se consolidó hace ocho años con el ingenio Trinidad, ahora el ingenio Pantaleón está consolidando operaciones con Concepción para afrontar el alza de costos de los insumos. La caña la molerá Pantaleón y otros ingenios que negociaron con Concepción.

—¿Cuándo podría observarse una recuperación vigorosa en los precios del azúcar?

—Quisiéramos tener la bola de cristal y hay un montón de expertos alrededor del mundo. Uno escucha todas las presentaciones y se concluye que lo más seguro es que nadie sabe, no hay bola de cristal.  Antes, uno escuchaba que había una helada en Brasil y se sabía que el precio mejoraría, pero ahora ocurre una situación climática que, en vez de subir de precios, los baja.

Por las telecomunicaciones y la globalización hay transnacionales que manejan a su antojo los mercados y, por consiguiente, los precios, y hay fuerzas de mercado que no se pueden prever.

—¿Cómo afecta el clima?

—La producción será muy similar al año anterior. Hay una lluvia muy adecuada y una buena iluminación.  La langosta afectó focos pequeños que han sido controlados, y no hay un brote de una magnitud que pueda poner en peligro la producción de caña.

—¿Qué reflejan los precios internacionales?

—Desde mayo se empezó a observar una cierta mejora y un alza cercana al 15 por ciento para estas fechas en casi todos los mercados, pero el principal problema es la prolongación de los precios bajos.

Estados Unidos abrió una cuota de contingente para este año.  Con Taiwán empieza a regir este año una cuota de 125 mil toneladas métricas y estas cuotas son atractivas, están en el promedio del precio del mercado mundial.

—¿Cómo quedó el comercio con el Reino Unido?

—Cuando Inglaterra se separe de la Unión Europea habrá un contingente de 56 mil toneladas, pero “empezará a funcionar cuando eso ocurra.