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¿Por qué están creciendo los préstamos para consumo y los microcréditos en Guatemala?

La cartera crediticia creció 15% en el 2023 impulsada principalmente por los microcréditos con 29.94% de incremento y préstamos al consumo con un alza de 23.81%, incluyendo los efectuados con tarjetas de crédito.

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Los créditos al consumo es uno de los segmentos que más creció en el 2023. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Al 31 de diciembre del 2023, el saldo del crédito al sector privado totalizó Q310 mil 717.5 millones, para un crecimiento de 15.05% a igual fecha del año anterior, cuando totalizó Q270 mil 80 millones 825 mil 936, lo que refleja el dinamismo de la actividad económica interna, principalmente apoyada por el consumo de los hogares guatemaltecos y los sectores productivos del país, explica la Superintendencia de Bancos (SIB).

El segmento de créditos al consumo reporta el mayor incremento en monto al pasar de Q88 mil 9 millones 302 mil 916 a Q108 mil 965 millones 889 mil 117 (23.81%), mientras que el microcrédito es el de mayor aumento en porcentaje (29.94%), no así en monto, pues el saldo creció de Q8 mil 702 millones 931 mil 581 a Q11 mil 308 millones 198 mil 772.

Además, en la clasificación por actividad económica, dentro del rubro de consumo, el saldo de los pagos efectuados por medio de las tarjetas de crédito aumentó Q8 mil 352.8 millones en un año, es decir 37.6%, y llegó a Q30 mil 570 millones.

“El comportamiento de la cartera de créditos obedece principalmente al dinamismo que la economía ha mostrado posterior a la pandemia, lo cual ha impulsado una mayor demanda de préstamos, misma que durante el 2023 ha sido atendida por los bancos”, añade la institución, exponiendo que el sistema financiero se mantiene con indicadores adecuados de liquidez para atender sus obligaciones depositarias y la demanda de recursos por parte de los agentes económicos.

Por agrupación, los créditos al grupo empresarial mayor representan el 51.19% de la cartera, con un crecimiento de 11.11% en el 2023, llegando al saldo de Q159 mil 50.5 millones.

En tanto, en monto le siguen los de consumo, que representan el 35.07% del total; el empresarial menor, representa el 4.4%, y decreció 1.30%. El hipotecario para vivienda, llegó a Q17 mil 483.3 millones y su crecimiento fue de Q1 mil 360 millones (8.44% más) y representa 5.62% del total.

¿Por qué crecen tanto los créditos de consumo?

El crecimiento del saldo de créditos de consumo en dinero representa Q20 mil millones 956.5 millones, lo que de acuerdo con la SIB, obedece a varios factores:

  • El efecto rebote del gasto de los hogares después del confinamiento derivado de la pandemia.
  • El cambio de patrón de uso de medios de pago.
  • Las condiciones de oferta o mayor diversidad de productos en el sistema bancario.
  • La recuperación del empleo, entre otros.

Según dicha institución, esos elementos han contribuido al mayor ingreso disponible de los hogares, que a su vez impacta al crecimiento de este tipo de créditos, aunque este comportamiento no se observa solamente en Guatemala, sino en varios países de Latinoamérica. “Los niveles de crecimiento del crédito destinado al consumo superan los registros previos a la pandemia, reflejando una tendencia común en la región”, se agregó.

Consultada la entidad si puede haber riesgo de falta de pago o mora derivado de esos niveles de crecimiento, considerando que la mora de la cartera de consumo a diciembre 2023 fue de 2.6%, mientras que al cierre del 2022 se ubicaba en 1.79%, respondió que el crecimiento del crédito hacia un destino específico conlleva los riesgos inherentes a su gestión, pero “las entidades bancarias, en cumplimiento a la normativa prudencial y a sus políticas internas, realizan provisiones para mitigar los posibles incumplimientos de los deudores”.

Además, el mayor dinamismo que ha mostrado el consumo con tarjetas de crédito en los últimos años se debe a lo siguiente, indicó:

  • El aumento de la actividad comercial a través de canales electrónicos.
  • Mayor aceptación de las tarjetas en los establecimientos de comercio.
  • La creciente digitalización que propicia un menor uso del dinero físico.
  • Múltiple gama de beneficios asociados a este producto financiero y la tendencia de la población a su uso cada vez mayor como medio de pago.

Estos aspectos, en conjunto con una amplia oferta de las tarjetas por parte de las entidades financieras, “inciden en una mayor participación de este segmento dentro de la cartera de créditos de dichas entidades”, agrega.

Microcréditos, un segmento con cambios

En cuanto al crecimiento de los microcréditos está influenciado por modificaciones a la normativa para la gestión del riesgo de crédito emitidas en 2020, las cuales, para fomentar el desarrollo de estos créditos, permitieron entre otros aspectos, ampliar el límite máximo al cual se encontraban sujetos, acorde a las características de la micro y pequeña empresa, explica la SIB.

“La Superintendencia ha analizado el comportamiento de los microcréditos podría seguir mostrando tendencia al alza, con la modernización del Reglamento para la Administración del Riesgo de Crédito que entró en vigor a partir de 2024.

Sin embargo, esta agrupación, ha sido redefinida de manera más amplia, bajo el concepto de créditos productivos otorgados a personas individuales, que se destinan al financiamiento de la producción, comercialización de bienes y prestación de servicios”.

Advierte que, para analizar el segmento, también se debe considerar la baja proporción, de 3.6%, que representa en la actualidad respecto a la cartera crediticia total.

Por actividad económica

Respecto al financiamiento de actividades económicas, entre las que más crecieron en monto crediticio están la de establecimientos financieros, bienes inmuebles y servicios prestados a las empresas. Este último tiene uno de los saldos mayores con Q47 mil 312.5 millones, para un incremento de Q12 mil 697.1 millones en el último año.

La actividad de comercio llegó a Q40 mil 646.3 millones, con un alza de Q3 mil 440.1 millones; las industrias manufactureras, tienen uno de los datos más grandes después de comercio y establecimientos financieros, bienes inmuebles y servicios prestados, y llegó a Q35 mil 405.9 millones. En este caso sumó Q993 mil 058.7 millones.

 

Par transporte y almacenamiento, el saldo se ubicó en Q3 mil 558 millones, en este caso creció Q835 millones. Agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca totalizó Q10 mil 784.9 millones, para un alza de Q811.7 millones el año pasado.

Dentro de las que menos crecieron en porcentaje, pero en monto también sumaron saldos importantes, están la construcción, que llegó a Q16 mil 410.7 millones, para Q975.1 millones más que en el 2022. En servicios comunales, sociales y personales, el saldo es Q10 mil 115 millones, con Q587.3 millones más. Y electricidad, gas y agua cerró en Q16 mil 38.5 millones, con un aumento de Q370 millones.  

En tanto, el saldo de créditos en la actividad minera creció 81.5% y llegó a Q311.3 millones al cierre del 2023. Aunque solo representa el 0.10% del total de la cartera. El crecimiento se deriva por créditos otorgados a empresas que se dedican a extracción de materiales para construcción.

Opiniones: Escenarios micro y macro

El crecimiento de 23% de los créditos para consumo en el 2023 es dos veces más que los créditos empresariales mayores, comenta el analista de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa), Fernando Spross. Y coincide en que ha sido principalmente impulsado por el incremento en los consumos por medio de tarjetas de crédito.

Observándolo por actividad económica este saldo creció el 37.6% mencionado, seguido del rubro de adquisición de vehículos para uso personal con un crecimiento en el año de 27.6%, y la compra de inmuebles con un incremento del 18.6%, agregó.

A criterio de Spross, el crecimiento de créditos al consumo no está reflejando riesgos de mayor mora o sobreendeudamientos ya que en los índices de morosidad, los que presentan una mayor cifra son los créditos empresariales menores con un 4.25%, seguidos de los microcréditos con una morosidad de 3%, mientras los créditos al consumo presentan una morosidad del 2.6%, a pesar de ser los que tienen una tasa de interés mayor.

José Alejandro Arévalo, exsuperintendente de bancos, comentó respecto al incremento anual de los créditos, que este puede mantenerse alto siempre que la economía crezca. Para ello se debe tomar en cuenta el crecimiento económico y la inflación para obtener el aumento real o de precios constantes de la economía. Si está creciendo 15% el crédito hay un buen dinamismo, indicó.

Macro

Respecto a por qué el crédito al consumo es el que más crece, Arévalo explica dos panoramas: en el macroeconómico refirió que el producto interno bruto (PIB) del país tiene 5 componentes que son el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones, a lo que se le resta el quinto factor que son las importaciones.

“Guatemala es una economía de consumo en un 80% y por eso se ven tantos centros comerciales, abarroterías, tiendas. Pero lo que ha venido disminuyendo o perdiendo dinamismo es la inversión, que puede ser pública y privada.

“Es natural por la composición o estructura del PIB, que si el factor más importante es el consumo, entonces se refleja en los créditos para ese fin. El crédito para inversión para nuevos negocios, fábricas, maquinaria y equipo, no está creciendo tanto”, expuso Arévalo, indicando que esto sería lo deseable.

Micro

En el panorama microeconómico, Arévalo explica diversas razones por las que la gente se está endeudando: Una de estas es verificar cómo va la mora de estos préstamos, ya que tal vez se quiere mantener el mismo nivel de gasto, aunque no haya la misma cantidad de ingresos. “En lugar de reducir gastos, con tarjetas (crédito) o préstamos de consumo están manteniendo su nivel de vida”, añadió.

Si calcula la diferencia entre el porcentaje morosidad del 2023 (2.6%) con la del 2022 (1.79%), es una diferencia de crecimiento como del 40%. Es una mora baja, pero es general, y habría que verla por segmento o actividad, explicó el exsuperintendente, pues mientras el saldo de créditos por consumos con tarjeta de crédito creció 37.6%, al cierre de 2022 la mora estaba en 2.52% y en 2023 en 3.37%.

“Un aumento de saldo de crédito por consumo con tarjeta de crédito del 37% es muy alto. Se ve que la gente se está endeudando, y se debe tomar en cuenta que el crédito de consumo es de un año regularmente o lo más de 2 o 3. Y cuando hay un boom de ese tamaño no se nota de inmediato, sino hasta que toca cobrar. Habrá que ver cómo se comporta la morosidad al final de este año”.

En el caso del crecimiento de saldos de créditos para vehículos (de 27%), puede ser reflejo entre otros detalles de que no se tiene un buen sistema de transporte público. Mientras que el de hipotecas (8.6%), ha tenido un buen crecimiento, pero debería de ser más, para que más guatemaltecos tengan acceso a vivienda, agregó.

Proyecciones

Alvaro González Ricci, presidente del Banco de Guatemala (Banguat), declaró que en 2023, el crédito bancario fue muy dinámico y para el 2024 las proyecciones son de un incremento del 9% al 12% con un valor central de 10.5%.

“Guatemala es uno de los países de Latinoamérica donde el crecimiento crediticio fue de doble digito”, subrayó el funcionario. El promedio de crecimiento anual del crédito bancario al sector privado en los últimos años ha sido del 10.2%.

En cuanto a las tasas de interés, el empresarial menor fue de 9.61% (-0.47% respecto al promedio de 2022); el de préstamo hipotecario para vivienda, de 8.75% (-0.25%); y empresarial mayor, 6.74% que representó una diferencia de 0.26% -positivo- con el 2022, añadió el funcionario.