“Uno no tiene garantizado nada en la vida”, la extraordinaria historia del gerente del año 

Caballerosidad, serenidad y gallardía definen la personalidad de Edgar Heinemann, un empresario que a sus 78 años combina sus actividades ejecutivas con su rol de padre de cuatro hijos y abuelo de 12 nietos.

Con una visión empresarial innovadora, Edgar Heinemann, director de Cendis, afirma que el gerente debe buscar a los mejores colaboradores.
Con una visión empresarial innovadora, Edgar Heinemann, director de Cendis, afirma que el gerente debe buscar a los mejores colaboradores.

Con un apretón de manos y un afable ¿Cómo está, pase adelante? ¿Desea tomar algo?”, fue como Heinemann recibió a Prensa Libre, un día después de haber sido reconocido como Gerente del Año, galardón que le otorgó la Asociación de Gerentes de Guatemala el martes pasado.

Su historia como empresario inicia en marzo de 1968 cuando junto a su padre, Eric W. Heinemann (+), decide fundar el Centro de Distribución (Cendis), luego de que el 14 de diciembre de 1967, el negocio familiar conocido como La Paquetería fue destruido por un incendio provocado por un acto terrorista perpetrado por la guerrilla.

“Cuando sucedió el incendio yo me desempeñaba como subgerente de La Paquetería, la cual fue fundada por mi bisabuelo Jacobo Heinemann; quien en 1885 llegó a Guatemala, al Puerto de Ocós, proveniente de Alemania”.

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El empresario recuerda que la época era compleja debido a la fuerza que cobraba el movimiento guerrillero. “Esto dificultaba el desempeño normal de las empresas”.

Acerca de su bisabuelo, el ejecutivo recuerda que este desembarcó y al conocer el país decidió quedarse y radicar en la ciudad en dónde abrió su pequeño almacén.

“Yo pensé que toda mi vida trabajaría en La Paquetería, pero luego del incendio, comprendí que mis expectativas se habían hecho cenizas y entendí que uno no tiene nada garantizado en la vida”, afirma el líder de 1.94 metros de altura.

La Paquetería, que se especializó en la venta de perfumería y cosméticos, se ubicó en la sexta avenida y 10 calle de la zona 1, y fue considerado como uno de los mejores y más importantes almacenes de la época.

El empresario dejó en manos de su hijo la gerencia general de Cendis, quien se hace cargo de esta desde el 2002.

Sin dejar Cendis, hasta que su hijo mayor, Rodolfo, se quedó a cargo de la dirección de la empresa familiar, don Edgar como lo llaman, ocupó diversos cargos en varias instituciones, puestos que según comenta le llenaron de profundas satisfacciones y experiencias.

Cendis se dedica a la distribución de medicamentos y productos para la salud.

Hombre de convicciones

Edgar Heinemann tiene un profundo sentimiento de familia y amor por su país que forman parte de sus convicciones, lo que le llevaron hace 14 años a trasladar su oficina a la tranquilidad de su vivienda y es desde allí en donde, como miembro de la junta directiva de Cendis, trabaja en la visión logística y en las estrategias de la compañía.

Esta nueva época también sirvió, recuerda, para enfocarse junto a otros empresarios, en crear lo que hoy se conoce como el programa “Mejoremos Guate”, proyecto que tiene como objetivo construir un “país solidario, próspero, seguro y con instituciones fuertes”.


“Mejoremos Guate” es un proyecto de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa) que Heinemann impulsó como presidente de esa institución.

“Uno puede hablar con facilidad sobre libertad, pero, para poder vivir en un país libre, también es necesario que toda su gente tenga satisfactores mínimos de salud, educación, vivienda e infraestructura”, dice al referirse a los motivos que los llevaron a desarrollar el programa.

“Sus experiencias de vida le han impulsado a estar enfocado en sus valores y a tener una visión clara de los principios que deben regir a un país”, afirma Juan Carlos Zapata, director ejecutivo de Fundesa.

En la actualidad, el hoy retirado empresario, ofrece diversas asesorías. Su jornada empieza a las 6.30 horas, atiende reuniones y si el tiempo se lo permite regresa a casa para almorzar y trasladarse a su oficina para trabajar el resto del día, envuelto en proyecciones y análisis.