Guatemala

Animales hallan refugio

Debido a que las autoridades carecen de presupuesto para instalar un refugio para los animales silvestres que se decomisan a contrabandistas y otros delincuentes, muchos de estos son llevados a un refugio privado en Chiantla, Huehuetenango, propiedad de Juan Mejía Vicente.

Juan Mejía Vicente, su familia y nueve empleados alimentan a los animales.

Juan Mejía Vicente, su familia y nueve empleados alimentan a los animales.

Desde hace seis años, Mejía abandonó el cultivo de maíz y frijol para dedicarse a producir hongos y criar peces, por lo que le quedó espacio para comprar animales silvestres que empezó a alojar en su terreno, lo que dio paso a que surgiera el Refugio de Colección Privada de Vida Silvestre Los Delfines, en el cantón Las Presas, aldea Los Regadillos, Chiantla.

A la colección de Mejía Vicente se suman los ejemplares que las autoridades llevan, ya que la Policía Nacional Civil (PNC), el Ministerio Público (MP), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) ni el Organismo Judicial (OJ) cuentan con instalaciones apropiadas ni con presupuesto para alojar a los distintos ejemplares que son incautados en allanamientos y operativos.

Cecilia de Mejía, esposa de Mejía Vicente, relató que en la alimentación y cuidado de 186 animales que atiende en la actualidad el refugio participa toda la familia, pues cada uno de sus miembros tiene tareas específicas que cumplir.

Contó que los visitantes al refugio solo deben pagar Q10 para disfrutar de un recorrido por el lugar.

Óliver Hernández, delegado regional del Conap, expresó que la idea de utilizar el refugió surgió luego de que supieron de su existencia, y al visitarlo se percataron de que no tenía permiso autorizado, por lo que les propusieron a la familia que se volvieran coleccionistas privados y permitieran visitantes. A cambio, personal de esta institución les ayuda a tramitar las licencias respectivas.

Refirió que muchos han sido decomisados durante allanamientos, principalmente en viviendas de personas vinculadas con el crimen organizado, otros en carreteras y algunos en autobuses colectivos.

Agregó que después de su incautación, los animales se mantienen en vigilancia para determinar si ya han sido domesticados, pues de ser así, no lo liberan en hábitat natural, sino los llevan al refugio, pues han perdido sus habilidades de caza y sobrevivencia.

Hernández comentó que el Conap invierte alrededor de Q1 mil 600 al mes en la alimentación de los animales, y que periódicamente se hacen monitoreos veterinarios, legales y de expertos en vida silvestre.

ESCRITO POR:
Mike Castillo
Periodista de Prensa Libre y Guatevisión con 11 años de experiencia desde Huehuetenango. 5 veces corresponsal del año en Prensa Libre. Primer lugar de periodismo regional en Quetzaltenango. Periodismo Comunitario, Desastres Naturales y Política. Diplomado en Periodismo de Investigación.