Comienza revisión de buses escolares, ¿un guiño al regreso a clases presenciales?

Mientras la vacunación contra el covid-19 para niños en edad escolar comienza a discutirse en el país, el transporte escolar se prepara para el regreso a clases 2022.

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Alrededor de 500 buses escolares pasan por una revisión por parte de Emetra para poder prestar el servicio. (Foto Prensa Libre: Cortesía)
Alrededor de 500 buses escolares pasan por una revisión por parte de Emetra para poder prestar el servicio. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Luego de que las clases presenciales se suspendieran en el país desde mediados de marzo del 2020 para evitar la propagación del covid-19 en la comunidad estudiantil, los buses escolares se esfumaron de las calles. Luego de meses estacionados en los predios, podrían volver a circular.

Del 2 al 16 de noviembre más de 500 unidades pasarán por una revisión general para de nuevo prestar el servicio a los estudiantes en el área metropolitana. La revisión que la Entidad Municipal Metropolitana Reguladora de Transporte y Tránsito (Emetra) hace a los buses escolares es un guiño a la idea de retomar la presencialidad en las aulas durante el 2022.

El año pasado dicha revisión no se dio, pues retornar a los centros educativos en un momento en que el país enfrentaba una segunda ola de contagios, que alcanzó su pico más alto en enero, era un riesgo.

Diana Brown, de la Asociación de Colegios Privados, ve el actual proceso de revisión del transporte escolar como un avance en la posibilidad del regreso a clases presenciales. Es “un paso positivo”, menciona.

Previo a la pandemia, Emetra se enfocaba en supervisar el buen estado de los buses y que cumplieran con las condiciones adecuadas para funcionar, que la tarjeta de operación y la de circulación de la unidad estuvieran vigentes, que contara con la solvencia actualizada, y que el piloto tuviera el permiso para operar y la licencia de conducir. Estos requisitos continúan, pero se añaden otros.

Cada unidad debe cumplir con los protocolos de bioseguridad establecidos por las autoridades sanitarias. El aforo y el distanciamiento dentro de los buses es esencial -señalización de los asientos en donde se pueden sentar los estudiantes-, además de contar con artículos de desinfección, como alcohol en gel, y termómetro para medir la temperatura de los pasajeros, según información proporcionada por Amílcar Montejo, intendente de Emetra.

El Ministerio de Educación elaboró un protocolo con los puntos que el transporte escolar debe seguir al momento de reactivarse el servicio, se contempla el uso obligatorio y adecuado de mascarilla durante todo el recorrido, la limpieza y desinfección de las unidades al inicio y al finalizar cada ruta, entre otros aspectos.

Édgar Guerra, defensor del usuario del transporte público adscrito a la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH), señala que han recomendado que se dé la instrucción, tanto a los pilotos como a los monitores dentro de los buses, sobre el cumplimiento del protocolo de bioseguridad, punto que también tendrá que ser supervisado por el Ministerio de Salud.

 

Los buses escolares deben cumplir con el aforo y con las medidas de distanciamiento físico establecidas por las autoridades de Salud. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

 

Como PDH les preocupa que, de no cumplirse con las medidas de protección en espacios como los buses escolares, puedan darse brotes de covid-19 entre la comunidad estudiantil, pues el proceso de vacunación contra la enfermedad es lento. A los adolescentes guatemaltecos les llegó tarde la oportunidad de recibir las dosis y la inmunización en niños no se ve en el corto plazo.

Refiere que para “un retorno responsable” a las aulas es importante que los escolares tengan el esquema completo, y que no se piense volver a la presencialidad “solamente porque hay una necesidad de los colegios de reactivarse económicamente. Acá va primero el derecho a la vida y a la salud de los estudiantes”, dice.

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La promesa de volver a las aulas

Desde semanas atrás, el presidente Alejandro Giammattei habla de que el próximo año los estudiantes volverán a las aulas. Sin embargo, un retorno a la presencialidad sin riesgo a contagios de covid-19 dependerá no solo de que las medidas de bioseguridad se implementen en los establecimientos y en los buses escolares. La vacunación es un punto a tomar en cuenta.

Si bien los maestros ya tienen el esquema completo, el proceso es pausado en la población estudiantil. Al 11 de noviembre solo el 3.5 por ciento de los 2.1 millones de adolescentes entre los 12 y 17 años tenían las dos dosis que los protegen de tener un cuadro grave de covid-19.

El mayor inconveniente en el avance de la cobertura en este grupo pasa por la poca disponibilidad del biológico. Las dosis de Pfizer están escasas en el país. Se anunció el ingreso de 1.3 millones de dosis para este 15 de noviembre a través del Mecanismo Covax, y otra cantidad similar para mediados de diciembre.

Las vacunas que estarían por venir son para completar los esquemas entre los adolescentes comprendidos entre los 12 y 17 años, grupo que cursa el nivel secundario.

Pero hay 2.3 millones de niños entre los 5 y 11 años -están en la primaria- que también están a la espera de recibir las dosis. En países como Estados Unidos ya es una realidad, pero en Guatemala está población aún no se encuentra incluida dentro del Plan Nacional de Vacunación, pues el tema aún se discute.

El ministro de Salud, Francisco Coma, señaló esta semana que están a la espera de ver cómo se desarrolla la vacunación en niños en los países donde ya la están implementando, y si esta evoluciona sin problema y si Guatemala tiene acceso a las dosis necesarias, el objetivo es que se inocule a la población infantil para que regresen a clases presenciales el próximo año.

Para los niños en edad escolar la vacuna que cuenta con la autorización de emergencia por parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, en inglés), agencia reguladora de Estados Unidos, es Pfizer. Mientras que en Europa se analiza la utilización de dosis de Moderna para este grupo etario.

Medidas de bioseguridad

Brown ve positivo que la vacuna contra el covid-19 pueda cubrir a la población infantil, sin embargo, “no debemos condicionar el retorno a las aulas con la vacunación. Los protocolos estrictamente cumplidos, aseguran en la medida de lo posible, un menor contagio”, dice.

Refiere que los aforos, las burbujas, ambientes con ventilación, el distanciamiento físico, así como el lavado frecuente de manos, son herramientas que ayudan a evitar el contagio.