Amilcar Pop: “Congreso está cooptado”

Se define como un abogado de ascendencia queqchí, con una ideología humanista, de defensa de la naturaleza y de los pueblos indígenas. Amílcar Pop, diputado al Congreso por el Movimiento Político Winaq, confiesa que el Congreso no estaba en sus planes de vida y que, en efecto, la experiencia le ha resultado desgastante, pero pese a ello no abandonará sus metas.

Amílcar pop,  diputado del movimiento político winaq,  fotografiado en su oficina.
Amílcar pop, diputado del movimiento político winaq, fotografiado en su oficina.

Tiene 35 años, y aunque no habla de su familia nuclear, asegura que todo su conocimiento y compromiso de lucha es herencia de las enseñanzas de su padre, Esteban Pop Caal, y de sus abuelos. Ha sufrido dos atentados, pero en vez de alejarlo del activismo, lo animaron a seguir adelante.

¿Quién es Amílcar Pop?

Soy un queqchí de Cobán. Es mi primera lógica identitaria. Quizá muchos me ven como un indígena citadino. También soy abogado, egresado de la Universidad de San Carlos (Usac). Me especialicé en derechos de pueblos indígenas, y he estudiado varios posgrados.

Siempre he estado comprometido con las luchas históricas de los pueblos indígenas. Me considero militante de un movimiento indígena quizás un tanto disperso, pero con una resistencia vigente a la fecha.

Se le ha vinculado con la izquierda. ¿Cómo se define ideológicamente?

En Winaq siempre ha sido un reto definirnos como movimiento maya, porque hay lógicas cuadradas de izquierda y de derecha. Tenemos profundas coincidencias históricas con los movimientos de izquierda, pero tenemos aportes nuevos como movimiento indígena, y es por ello que nos declaramos con una postura ideológica a partir de nuestra visión maya, enmarcada en relación con la madre naturaleza. Eso define un humanismo distinto, menos agresivo en materia de lucha de clases, y más conciliador en el marco de un modelo de desarrollo.

¿Cómo definiría su nueva propuesta?

Soy un humanista profundamente indígena, que coincide con las demandas de transformación que también plantea la izquierda.

Soy un diputado que defiende la visión política de la izquierda, pero mi formación profunda no viene de la izquierda.

¿Qué es lo más difícil que ha enfrentado?

El ser abogado en defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Pero quizá lo más difícil es enfrentar la campaña política electoral.

¿Por qué?

Es doloroso y triste enfrentar una campaña que reviste elementos racistas, así como enfrentar maquinarias electoreras con mucho dinero. Y más que difícil, es doloroso, porque se impone la fuerza de un dinero mal habido, frente a propuestas democráticas.

¿Algo que lo enorgullezca?

Desafié la propuesta de reforma constitucional del presidente —Otto Pérez Molina—. Eso me parece una victoria importante. Recorrí el país, diciendo que no convenía porque lesiona el derecho de los pueblos indígenas de manera perversa y le entrega el país a la industria minera. No voy a decir que le gané, porque no lo sé, pero hice una cruzada solo.

¿Qué valores de cultura maya son más fuertes en su proyección como profesional y político?

La honestidad. El liderazgo y la autoridad indígena se logran a partir de la honestidad. El día en que una figura en un cargo público deja de ser honesta, deja de ejercer autoridad.

¿Por qué diputado?

Reconozco que no estaba en mis planes. Pero mi lucha a favor de los pueblos indígenas generó las condiciones para conocer a Rigoberta —Menchú—. Su tenacidad para mí es admirable, y le acepté el reto de impulsar Winaq.

Soy el primero en la familia en participar en un partido político, y debo reconocer que no todos los miembros participan conmigo, no porque estén en contra, sino porque siguen creyendo que la partidocracia no es el camino.

¿Se arrepiente de haber aceptado?

Reconozco que me frustré mucho el primer año. La lucha por la ley anticorrupción fue muy desgastante, porque la defendí con todo. Sigo defendiendo dos iniciativas a favor de los pueblos indígenas, pero la dinámica del Congreso frustra. Reconozco que lamenté mucho mi decisión, aunque no me arrepiento.

Ahora he aprendido a fortalecer mis propuestas y mis luchas a partir de otros mecanismos, como las alianzas políticas honestas, porque sí las hay.

¿Con qué podría comparar el Congreso?

Es el reflejo de la sociedad, y la sociedad es racista y clientelar. El Congreso está cooptado por fuerzas que no vemos, pero que sabemos que están; un instrumento de las lógicas de poder existentes.

¿Por qué el Congreso lleva más de cuatro meses sin legislar?

Porque hay un acuerdo conveniente entre las fuerzas políticas que representan las fuerzas económicas en el país a las que no les conviene avanzar, porque en la agenda y en las demandas sociales hay leyes de transparencia, sobre derechos específicos de pueblos indígenas, de mujeres, de juventud, que son necesarios y que no les interesan, entonces van a soportar esta situación hasta que necesiten préstamos o presupuesto.

¿Se ha sentido utilizado en el Congreso?

A veces me frustra el tener que legitimar acciones, por solo el hecho de ser diputado o por participar en una sesión plenaria. Y sí, me he sentido utilizado a veces.

¿Qué debería lograr el Congreso este año?

Aprobar las leyes de transparencia que complementan la ley anticorrupción y la ley de desarrollo rural integral. Me parece que es una grosería por parte de un sector ignorante con poca visión que continúen impidiéndola.

Otra importante es el reconocimiento de la jurisprudencia indígena del país, así como impulsar la agenda para defender los derechos de las mujeres, en especial a favor de las trabajadoras de casa particular.

PERFIL
Considera su sombrero como símbolo de identidad

Desde su primer día en el Congreso, Amílcar Pop sobresalió por el uso de un sombrero negro, el cual, según él, le generó varias críticas y rechazo.
“El sombrero apareció a los 17 años, luego de que le robé a mi tío abuelo uno de piel de nutria. Reconozco que no lo he usado de manera constante. Antes usaba más mis sandalias, pero dejé de hacerlo porque falleció el zapatero que me las hacía”, dijo.

Pop afirmó que la indumentaria la ha utilizado siempre para reclamar su identidad. “Aunque eso me ha generado incluso que me llamen indio shuco”, comentó.

Entre sus anécdotas como abogado indígena, el diputado recuerda que uno de sus jefes en la Corte Suprema le pidió por escrito en tres oportunidades que se vistiera de manera decorosa. “Le pregunté de frente si mis caites le parecían indecorosos, no me respondió y me sacó de su despacho”, relató.

SUS PALABRAS
Queqchí

A pesar de ser  difícil, Pop no abandona su lucha.

“Estoy orgulloso de ser maya queqchí. Eso me encanta, y lo ejerzo con orgullo”.

“Soy político, pero mantengo mis vínculos con el movimiento social. Me siento orgulloso de la lucha social donde pertenezco”.

“El racismo lo he enfrentado tratando de ser mejor para romper los paradigmas de inferioridad que se nos han implantado”.

“No veo que haya más diputados de izquierda en el Congreso. Se han convertido a la derecha porque el sistema lo exige, porque es difícil ser antisistema y antimodelo”.

No cree que realmente haya interés por depurar el Congreso, porque “hay fuerzas a las que les conviene mantenerlo mal”.

VIVENCIAS
Activismo popular viene de familia

Amílcar Pop  procede de Cobán, Alta Verapaz. Hijo de Esteban Pop Caal y de Armenia Ac, quien falleció víctima del cáncer hace dos años. Proviene de una familia de nueve hermanos, cinco de ellos abogados, quienes fueron formados para luchar en defensa de su identidad indígena.

Aunque ninguno de su familia había participado en política partidaria, todos han tenido una trayectoria en defensa de los pueblos indígenas.
 Afirma que  sufrido dos atentados, por lo que a pesar de ser esposo y padre evita hablar de su familia.

Como fundador de la Asociación de Abogados y Notarios Mayas de Guatemala, ha librado varias batallas jurídicas. De hecho,  los atentados se produjeron durante su participación como abogado de 12 comunidades de San Juan Sacatepéquez, que luchaban en contra de la instalación de una planta de cemento.
Su único tío paterno, Antonio Pop, fue asesinado en octubre del 2002.

Su familia cree que se debió a su lucha por el acceso a la tierra. Sin embargo, se capturó a los supuestos autores intelectuales, por lo que lo vincularon a delincuencia común.

Considera que su padre ejerce un liderazgo social en su comunidad,  y que de él aprendió lo que hoy practica, que le ha ayudado a continuar.