Coronavirus: Desinfectantes pueden ser perjudiciales en las tareas de limpieza

Limpiar más no necesariamente es limpiar mejor. Un toxicólogo explica el abuso de químicos y desinfectantes para las tareas diarias de limpieza puede significar intoxicaciones o problemas de piel, principalmente.

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Bajo ninguna circunstancia se debe mezclar productos desinfectantes porque esto no potencia su poder pero sí puede perjudicar la salud. (Foto Prensa Libre)
Bajo ninguna circunstancia se debe mezclar productos desinfectantes porque esto no potencia su poder pero sí puede perjudicar la salud. (Foto Prensa Libre)

Aunque existen desde el origen mismo de la vida y han acompañado la evolución del ser humano desde el comienzo, los virus, y especificiamente el sars-cov-2, genera todo tipo de temores y no son infundados, la pandemia de la covid-19 lo justifica.

El nuevo coronavirus provocó que las tareas de limpieza, tanto en los hogares como en los hábitos personales, se extremaran y de ahí que, para potenciar los resultados, algunas personas optaron por el uso de químicos domésticos e industriales para eliminar bacterias y, principalmente los virus.

Ahí es donde el toxicólogo Marco Franco, en una entrevista para Prensa Libre, señala que se debe de manipular con cuidado y conocimiento previo estos desinfectantes y, sobre todo, cuidar que no se mezclen, porque ciertos químicos en ciertas cantidades podrían llegar a ser mortales.

Los hábitos de limpieza han cambiado con la pandemia. El uso de químicos para desinfectar también. ¿cuál es la gama de sustancias químicas que están disponibles y cuál es su eficacia para eliminar virus como el sars-cov-2?

A pesar de la gran variedad de marcas y presentaciones de productos desinfectantes, los ingredientes activos son relativamente pocos y se pueden encontrar en la mayoría de estos productos. Por ejemplo, amonios cuaternarios, como el cloruro de benzalconio, que esta comúnmente presente en toallas desinfectantes y aerosol, el hipoclorito de sodio, también conocido como cloro, y el peróxido de hidrogeno (agua oxigenada) son los más comunes. El glutaraldehído se utiliza principalmente en hospitales y para la esterilización de equipos médicos, y usualmente no se encuentra inmediatamente disponible para consumidores. Por último, los alcoholes, isopropílico y etílico, comúnmente utilizados en el gel para manos. Es importante recalcar que debido a la novedad de SARS-Cov-2, ninguno de estos productos está registrado como apropiado para este virus. Sin embargo, con uso adecuado de estos químicos desinfectantes, se puede asegurar que las partículas víricas pueden ser eliminadas en más de un 90%.

¿Los desinfectantes comerciales o cloro se pueden mezclar con químicos de uso industrial para hacer más efectiva la limpieza?

Los desinfectantes industriales, como su nombre indica, son catalogados como tales por su uso en industria, y bajo ninguna circunstancia deben ser considerados para uso en el hogar. Usualmente, los productos industriales contienen compuestos químicos más concentrados y necesitan de personal calificado para su uso. De hecho, es importante que la población utilice productos desinfectantes lo menos posible, incluso aquellos que son para uso doméstico.

¿Por qué nos debe preocupar por el uso de productos industriales para la limpieza del hogar?

Simple, porque tenemos un mayor riesgo a un contacto directo con químicos desinfectantes en concentraciones más altas. En toxicología existe una frase que dice “la dosis hace el veneno”, y básicamente indica que, a más dosis o mayores concentraciones, mas alto el riesgo a la salud. Como mencionaba antes, los desinfectantes de uso industrial necesitan de personal calificado y equipo de protección específico para minimizar el contacto. En un ambiente doméstico, me atrevo a decir que difícilmente se considera el uso de guantes, mascarillas y protectores de ojos; entonces el riesgo de contagio directo es mayor.

¿Cuál es la eficacia de los desinfectantes y las dosis que se debe utilizar para considerarlos seguros?

Esto depende directamente del producto a utilizar, los ingredientes activos y el lugar de contacto con el cuerpo. Además, la toxicidad de una substancia depende de tres factores principales: la concentración o magnitud de exposición, la duración de la exposición y la frecuencia de exposición. Primero, debe haber un balance entre una dosis que sea eficaz para desinfectar pero que tenga el menor riesgo posible para el usuario. Todos los compuestos químicos son diferentes y se comportan de forma específica. Por ejemplo, con el hipoclorito de sodio (cloro) la dosis recomendada para desinfección es del 2%, pero muchos productos lo comercializan con una concentración del 5 al 10%, lo cual indica que necesita ser diluido antes de su uso. Con los amonios cuaternarios, la mayoría de productos tienen menos del 1%, algunos incluso menos. Con los alcoholes estamos hablando de concentraciones de 70% para desinfección, pero desde un punto de vista toxicológico, esa concentración es peligrosa. Lo importante es recalcar que estos productos no están hechos para uso en personas o animales. Su uso debe ser restringido a superficies inertes, solo así se pueden evitar posibles intoxicaciones.

¿Es común el uso inadecuado de productos químicos para la limpieza y desinfección y que pongan, en algún caso, en riesgo la vida de quienes los usan?

Absolutamente. Ahora más que nunca se han reportado casos de intoxicación en el hogar por uso inadecuado de químicos desinfectantes. Contrario a lo que opinen muchas personas, el uso de estos productos no debe ser de todos los días y mucho menos de muchas veces al día. A mayor exposición, mayor riesgo – considero que eso es muy fácil de comprender. Estamos hablando de productos que no están hechos para contacto con personas o animales, lógicamente estos poseen un riesgo a la integralidad física de los usuarios. Aunque muchos lo duden, en verdaderamente sencillo acabar en el hospital por una intoxicación con productos de limpieza.

¿Qué debe tener en cuenta o informarse el usuario antes de decidir qué producto químico va a utilizar para la desinfección del hogar?

Antes que nada, decidir si es realmente necesario utilizar estos productos. Probablemente es que, si lo sea, y entonces hay que considerar para que y en donde se utilizará. Segundo, quienes estarán en posible contacto con el producto. ¿Niños, mascotas, personas con condiciones de salud desfavorables, etc.? Es necesario que las personas más propensas a sufrir una intoxicación no estén presentes durante la aplicación del producto. Tercero, es fundamental tomarse el tiempo de leer las etiquetas, ver los ingredientes activos, las concentraciones, las instrucciones de uso. El acceso a la información es ahora lo más fácil, y hacer una breve búsqueda sobre los ingredientes proporcionara una idea más clara del producto. Finalmente, adquirir equipo de protección: gafas, guantes, mascarilla. Cualquier prenda que minimice un posible contacto con el producto será de mucha ventaja.

¿Debería marcarse un límite o existe un límite para adquirir productos abrasivos y tóxicos que, al usarlos de manera errónea, puede perjudicar más que los beneficios que ofrece para la limpieza y desinfección? 

Desafortunadamente no existe un límite en la compra de productos para uso doméstico, ya que, por regulaciones, cada envase contiene una concentración de ingredientes activos aprobada para su comercialización. Curiosamente, estas concentraciones son consideradas “seguras” para el usuario, pero ese no siempre es el caso. Si alguien decide comprar cien galones de hipoclorito de sodio, creo que lo puede hacer sin problema. El uso incorrecto después de la compra es lo que ocasiona complicaciones.

El toxicólogo guatemalteco Marco Franco, actualmente labora en la Universidad de Baylor, Texas, en el Departamento de Ciencias Ambientales.

¿Cuáles son los efectos o síntomas que deberían alertar a un usuario que ha hecho una mala mezcla de químicos en el hogar al momento de realizar la limpieza y desinfección? ¿cómo reaccionar ante un escenario de intoxicación?

Primero que nada, bajo ninguna circunstancia, un usuario debe mezclar productos desinfectantes. Más que mejorar la efectividad de un producto, lo que hará es incrementar el potencial toxico de sustancias desinfectantes. Entonces, aclarando, una mezcla de productos es lo último que debe pasar por la mente. Ahora bien, si alguien comete este error o simplemente utiliza un solo producto de forma incorrecta, síntomas comunes de intoxicación incluyen irritación en la piel, ojos llorosos, nauseas, dolor de cabeza, mareos y confusión, dolor en el abdomen, y dificultad para respirar. Estos son los síntomas leves. Si una intoxicación es severa, se podrían presentar convulsiones, fiebre o hipotermia, sangrado nasal, y vómitos. De no ser tratada rápidamente, hay una probabilidad alta de daño irreversible a órganos y de muerte.

En caso de intoxicación, el usuario debe detener el uso del producto inmediatamente. Si el usuario fue expuesto por inhalación, debe evitar lugares encerrados y dirigirse a un área más ventilada, de preferencia fuera de su domicilio, lugar de trabajo, etc. Si hubo contacto con la piel o los ojos, estos deben lavarse por no menos de 15 minutos, y evitar el uso de jabón u otro material de limpieza. En este caso, el agua es lo más importante. Si por alguna razón, el usuario ingirió un producto desinfectante, debe dirigirse inmediatamente al centro de atención a la salud más cercano. Es importante evitar vomitar o consumir alimentos o líquidos antes de ser atendido por un médico.

¿Cuál es la guía mínima para cumplir con la correcta manipulación de químicos y la forma de desecharlos para evitar contaminación?

La guía mínima es la etiqueta del producto desinfectante, y como recomendación extra, mientras menos cantidades del producto se usen pues mucho mejor. De nuevo, el equipo de protección personal debe ser utilizado en todo momento mientras exista contacto con un producto desinfectante. Es recomendable que un producto químico no sea desechado antes de su utilización. Si es necesario, la mejor opción a manera de ser amigable con el ambiente, es recurrir a personal calificado para remover sustancias químicas. Esto, desafortunadamente, es una opción muy limitada para la mayoría de usuarios. Entonces, la mayoría de desinfectantes puede ser descartados por medio de los drenajes disponibles (lavamanos, inodoros, etc.). Se recomienda dejar correr el agua por unos minutos, a manera de diluir el producto desinfectante lo más que se pueda, y así minimizar posibles efector adversos en sistemas acuáticos y otros compartimientos ambientales.

¿Los envases donde se almacenan los químicos deben tener un manejo distinto para descartarlos o para su reúso, en caso sea recomendable volver a utilizarlos?

No, un envase no debe ser reutilizado, y menos si es para colocar un producto diferente al que contenía el envase original. No es recomendable almacenar estos envases. Una vez el producto se acaba, es necesario deshacerse del envase. Se recomienda enjuagar los envases con agua, de 2 a 3 veces, a manera de remover los residuos del producto. Una vez vacío, se coloca la tapa, y se desecha, preferiblemente, en desechos reciclables.

Alcohol y cloro son químicos usados en Guatemala de manera común para la desinfección de espacios, sin embargo, también hay mezclas con otras sustancias que podrían generar vapores tóxicos ¿es un escenario probable? ¿cuál es la recomendación y cómo saber qué mezclar y qué no?

Ningún producto debe ser mezclado con otro, punto. Existe mucha probabilidad de que una mezcla de productos desinfectantes conlleve a una reacción química no deseada y altamente peligrosa. Por ejemplo, algunas personas han mezclado hipoclorito de sodio (cloro) con productos que contienen amonio. Esta mezcla produce gas de cloro, un gas altamente toxico que se ha usado como arma de guerra. La probabilidad de que una mezcla de productos desinfectantes resulte en la producción de sustancias toxicas es muy alta, y es casi seguro que la toxicidad de los productos que resulten de la mezcla será mucho mayor. La recomendación es sencilla: no se debe mezclar ningún producto con otro. La única mezcla valida es con agua, a manera de diluir un producto desinfectante y hacerlo menos concentrado.

Ante la histeria colectiva, muchas personas se sienten seguras al usar alcohol en gel frecuentemente como una forma de asegurar su desinfección ¿corren algún peligro de que el alcohol se absorba por la piel y hasta qué grado se considera peligroso?

La absorción de alcoholes por la piel no representa un grado de toxicidad tan alta como si se ingiriera por vía oral. Los alcoholes tienen propiedades deshidratantes, lo que significa que pueden reducir la cantidad de agua en superficies en donde se aplique. En este contexto, una persona que se aplica alcohol en gel frecuentemente, seguramente tendrá manos secas y potencialmente irritadas. Algo que si hay que tener en mente, es que los alcoholes incrementan la permeabilidad de la piel, y aunque no exista toxicidad directa de los alcoholes, estos pueden facilitar la entrada de otros compuestos químicos con los que una persona puede tener contacto. Como mencionaba anteriormente, mientras menos producto se utilice, menos es la probabilidad de peligro. Utilizar alcohol en gel de 2 a 3 veces por día está bien, y para evitar resequedad, se puede adquirir una crema humectante para minimizar una posible irritación. Sin embargo, el uso de alcohol en gel debe ser una segunda opción, ya que la mejor sigue siendo agua y jabón.

¿Niños, adultos mayores o con alguna precondición son más susceptibles a la absorción del alcohol en gel?

Los niños representan el grupo con más susceptibilidad a intoxicación por alcoholes. Los niños poseen una menor cantidad de glucógeno, un polisacárido que funciona como reserva de energía y del cual el cuerpo obtiene azucares cuando la producción y concentración de glucosa es muy baja. El alcohol disminuye la capacidad del hígado de producir glucosa, entonces el cuerpo recurre a las reservas – el glucógeno. Sin embargo, como este está presente a niveles bajos en niños, el cuerpo no puede obtener los carbohidratos necesarios, lo cual conlleva a una hipoglucemia.

Muchas personas desconocen la cantidad de alcoholes en gel desinfectantes; estos van de 60% a un 95%. Para comparación, una bebida alcohólica como el whiskey o el tequila tienen un promedio de 40% de alcohol. Ningún padre en su sano juicio daría esta cantidad de alcohol a un niño. Pues bueno, dejar alcohol en gel a su alcance es mucho más peligroso. Algunos geles tienen olores y colores llamativos, y esto atrae a los niños que sin pensar lo pueden consumir. Además, algunos de estos geles tienen otros compuestos químicos; el triclosán, por ejemplo, que se utiliza como antibacterial. Sin embargo, en algunas partes del mundo, su uso está prohibido ya que se ha reportado el potencial de este compuesto de llevar a una disrupción hormonal en individuos constantemente expuestos.

¿Cuál es el criterio profesional para el uso del alcohol en gel?

El alcohol en gel es de hecho un antibacterial más que un antiviral. A decir verdad, su eficacia en contra del SARS-Cov-2 aún sigue siendo debatida. No está claro porque las personas alrededor del mundo corrieron en busca de alcohol en gel; ninguna autoridad lo ha sugerido como un producto indispensable en esta pandemia. La indicación es que estos geles deben ser una segunda opción, nunca antes de jabón y agua. El jabón de manos tiene ingredientes que, si alteran la estructura de partículas víricas, y es por eso que debe ser la primera opción para higiene personal. Desde mi perspectiva, el alcohol funcionaria más como un esterilizante y desinfectante para superficies inertes, y creo bastante innecesario recurrir a su uso de manera frecuente.