Desigualdades ponen en desventaja a Guatemala ante la pandemia

Guatemala ya estaba en crisis, y con la pandemia del covid-19 las privaciones en la población se hacen más visibles, más profundas, según un informe del PNUD, la baja cobertura en salud, educación y alta informalidad del comercio, ponen al país en seria desventaja para sobrellevar la emergencia sanitaria.

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En Guatemala siete de cada diez personas se encuentra en el trabajo informal, sector que es altamente golpeado por la medidas de contención para el combate del covid-19. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
En Guatemala siete de cada diez personas se encuentra en el trabajo informal, sector que es altamente golpeado por la medidas de contención para el combate del covid-19. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con la aparición del nuevo coronavirus el desarrollo humano global podría retroceder por primera en 30 años. Pese a que se había logrado avances en reducir la brecha, esta amenaza con ampliarse, y el impacto será mayor en los países en vías de desarrollo que tienen menos medios para gestionar los efectos sociales y económicos de la pandemia.

Las desigualdades tienen una amplia relación con la vulnerabilidad que genera esta crisis, según Gustavo Arriola, coordinador del Informe Nacional de Desarrollo Humano.

Guatemala, por ejemplo, tiene una de las brechas desigualdades más altas de la región en cuanto al tema de desarrollo humano, con 27%, muy lejos del 18% que tiene Costa Rica, el cual ha tenido mejor capacidad de respuesta inmediata al covid-19, comparado con el resto de los territorios de Centroamérica

Cómo estaban los países preparados para afrontar esta situación sin precedentes podría impulsar la reacción de las sociedades y de las economías para mitigar los efectos y salir a flote. Pero en el caso guatemalteco todavía hay rezagos importantes en cuanto a necesidades básicas se refiere.

Sin salud universal

La capacidad que tienen los sistemas de salud para dar atención médica a la población es determinante para afrontar esta crisis.

Costa Rica tiene 28.9 médicos y 12 camas por cada 10 mil habitantes, mientras que Guatemala las cifras son 3.6 y 6, respectivamente. En tanto que el gasto per cápita en Salud en el país es de US$35, en Costa Rica es de US$87, según informe del PNUD.

“Esto refleja una herencia de debilidad acumulada del Sistema de Salud, muestra la consecuencia de cómo después de los años de los Acuerdos de Paz no se ha logrado consolidar ese estado democrático que pueda ofrecer un servicio generalizado de salud, no digamos universal, por lo menos un Sistema de Salud que pueda resolver los mínimos problemas y los desafíos que tiene el país”, señala Arriola.

Lo que se ha visto hasta ahora es que los hospitales están colapsados y que la respuesta de atención es insuficiente para la cantidad de personas contagiadas, que ya supera las 11 mil.

El covid-19 ha desatado una crisis como ninguna otra pandemia y va más allá de lo sanitario, pues también tiene efectos sociales y económicos.

Golpea a la educación

En el sector educativo, el PNUD señala que ante el cierre de las escuelas y las profundas brechas existentes en el acceso al aprendizaje en línea, en los países con un desarrollo bajo ocho de cada diez niños de primaria actualmente están sin escolarización, contrario a dos de cada diez en los países desarrollados.

La paralización del ciclo escolar, como una de las medidas de contención que los gobiernos implementaron para ralentizar la propagación del virus es una de las razones de esa pérdida de escolarización, también lo es la falta de equidad en cuanto al acceso de internet entre los escolares.

Según el censo poblacional 2018, el 17% de los hogares en el país tienen conexión a internet. El servicio se concentra en departamento de Guatemala, que alcanza al 41% de personas, mientras que en lugares donde los niveles de pobreza son altos la cobertura es menor. En Totonicapán y San Marcos se reduce a 6% y en Quiché a 4%.

En el tema de las suscripciones a teléfonos móviles alcanza el 118%; sin embargo, cuando se contrasta con las suscripciones a internet de banda ancha es de 3.1%.

La falta de acceso a la tecnología para recibir educación a distancia hará más grande la desigualdad en el tema de la escolaridad. De acuerdo con el PNUD, al cerrar la brecha digital se reduciría en más de un tercio el número de niños que actualmente no recibe una educación por el cierre de las escuelas.

“Esta crisis muestra que si no somos capaces de integrar la equidad en nuestras políticas muchas personas quedarán atrás. Esto cobra relevancia en el caso de las nuevas necesidades del siglo XXI, como el acceso a internet, que permite aprovechar los beneficios de la teleeducación, la telemedicina y el trabajo desde casa”, dice Pedro Conceição, director de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

En la informalidad

El impacto que tendrá el covid-19 sobre los países aún no se ha definido en su totalidad, y con respecto a Guatemala aún se evalúan las implicaciones que tendrá en el índice de desarrollo humano.

Pero otro aspecto que genera vulnerabilidad en la población es la falta de protección social y las condiciones de precariedad laboral, y estas están relacionadas con el trabajo informal, donde se encuentran siete de cada diez guatemaltecos.

Al hacer una revisión de todo el territorio la desigualdad es evidente. La informalidad en el área metropolitana es poco menos de la mitad de la población, sin embargo, Huehuetenango alcanza a nueve de cada diez personas.

Quienes están en el sector informal son afectados seriamente en su economía debido a las restricciones que implica las medidas de contención implementadas por el Gobierno para frenar el contagio del nuevo coronavirus. La población en condiciones de pobreza es la más impactada.

El informe del PNUD menciona que dichas medidas tendrían un mejor efecto si se logra fortalecer las capacidades de resiliencia de los guatemaltecos, pero esto va de la mano de cerrar las brechas en materia socioeconómica que tiene el país.

Se requiere, entonces, de mayor acceso a computadoras e internet, principalmente de banda ancha, lo que vulnerará menos la economía y las condiciones de la población.

También se necesita flujo continuo de ingresos, posibilitados por tenencia de activos, y transferencias del Gobierno para proteger a las poblaciones en riesgo o la posibilidad de trabajo a distancia, pero esto requiere poner la tecnología al alcance de todos.

“Este es un momento propicio para reflexionar sobre qué tipo de nueva normalidad es la que este país quiere construir y es necesario revisar su modelo de desarrollo, su modelo económico para pensar cómo tener una sociedad que ofrezca mejores opciones para su población y pueda universalizar de una mejor manera el bienestar”, refiere Arriola.