Don Pedrito, el anciano de 92 años que vende dulces para pagar el alquiler

Desde que el presidente Alejandro Giammattei ordenó la restricción de circulación a los mayores de 60 años, don Pedrito no ha podido salir para vender su mercadería.

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Don Pedrito vende paletas para pagar su alquiler
Pedro Ajpacajá, de 92 años, se gana la vida vendiendo paletas de dulce a Q1. (Foto Prensa Libre: Fernando Cabrera)

Pedro Ajpacajá, de 92 años, se gana la vida vendiendo paletas de dulce a Q1. Con eso logra reunir los Q500 que le cuesta el alquiler de una habitación que le cuesta Q500 mensuales en la colonia Los Álamos, San Miguel Petapa.

Pero desde que el presidente Alejandro Giammattei ordenara restricciones para circular en lugares públicos a los mayores de 60 años de edad, el vendedor ambulante ha tenido que permanecer en su casa.

El anciano, oriundo de Totonicapán, asegura que no le duele nada, pero sus piernas están cansadas y aguanta a caminar muy poco.

Antes que se restringiera la locomoción de adultos mayores, vendía las paletas cerca del mercado de Villa Hermosa, pero ahora solo sale a sentarse en un sillón colocado frente a su casa, desde donde saluda a quienes transitan por la carretera que se dirige a Villa Canales y también cuenta sus anécdotas con quienes pasan a visitarlo.

“Yo era carpintero, tuve un accidente y me cayó derrame entonces ya no trabajé, ya no pude y me puse a vender aunque sea dulces” cuenta don Pedrito, como le llaman sus vecinos.

Don Pedrito vende paletas para pagar su alquiler
Desde que ordenaran restricciones para circular en lugares públicos a los mayores de 60 años de edad, el vendedor ambulante ha tenido que permanecer en su casa. (Foto Prensa Libre: Fernando Cabrera)

 

Su mayor preocupación es cubrir sus necesidades básicas y aunque tiene 8 hijos, 24 nietos y 5 bisnietos, él prefiere ser independiente y trabajar para comprar su comida, que es sencilla, según explica “más que todo como verduritas, papa y huevito, así voy pasándola” añade.

“Estuve en el Ejército, en el Mariscal Zabala, estaba ahí cuando fue el 20 de octubre, la revolución de 1944, yo conocí a Ubico de ahí me vine para acá. En ese tiempo un agua valía 5 centavos y un buen almuerzo 7 centavos” recuerda don Pedro.

Si usted desea colaborar con él puede comunicarse al teléfono de una de sus hijas Éricka Cano al 4795-8872 o al whatsapp de Liseth Alvarado 3499-0019.