El confidente de los abusos

En un rincón de la sala de terapias de Misión Internacional de Justicia (IJM, en inglés) está sentado Nacho Bonachón. Aunque es de peluche, él se ha convertido en el confidente de los niños que han sufrido algún abuso sexual.

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Entre los materiales que se utilizan en los tratamientos sicológicos se encuentran una casa y varios muñecos de madera. Para los adolescentes se utiliza bisutería. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)
Entre los materiales que se utilizan en los tratamientos sicológicos se encuentran una casa y varios muñecos de madera. Para los adolescentes se utiliza bisutería. (Foto Prensa Libre: Álvaro Interiano)

Su labor es ser el mejor amigo de cientos de infantes que han sido víctimas de violencia sexual, pero principalmente busca que las pequeñas víctimas puedan restablecer su confianza en el resto de las personas.

Gloria Solares López, psicóloga clínica de IJM, explicó que Nacho Bonachón es un mono amarillo que forma parte de las terapias que brindan a las víctimas que atienden desde 2005 en el país.

“La terapia que se les da es cognitiva conductual focalizada en el trauma, y dependiendo del tipo de abuso se determina el tiempo que el niño necesita para poder restaurarse (…)”, afirmó Solares López.

También dijo que parte de su labor es preparar a los niños para enfrentar la cámara de Gesell —habitación acondicionada para la observación con el fin de no revictimizar— durante un proceso penal.

Apoyo

Delmi Ramírez, directora del departamento de cuidado posterior de IJM, manifestó que aunado al tratamiento sicológico, se otorga acompañamiento legal, social y médico a los afectados y sus familias.

“Otro apoyo que se da es el del entorno seguro; es decir, que si hay necesidad de remover a la víctima del lugar porque el agresor vive en la misma residencia se solicita a un juzgado para ubicarlo con integrantes de su familia o enviarlo a un hogar”, detalló Ramírez.

Agregó que en salud su labor es coordinar exámenes médicos para verificar si tienen alguna infección sexual. “Cuando se detecta, se les da el tratamiento”, dijo.

Añadió que también coordinan becas con establecimientos y centros de capacitación para que las víctimas puedan asistir y desempeñar un oficio o carrera.

Comentó que Misión Internacional de Justicia es una organización que tiene entre sus objetivos proteger de la violencia sexual a las personas de escasos recursos alrededor del mundo y buscar justicia y restauración de las víctimas de violencia sexual, esclavitud y explotación.

Llegaron al país en 2005 con el mismo propósito, y desde entonces han atendido a unos 500 niños del departamento de Guatemala, con el apoyo de extranjeros y estudiantes de Derecho, Trabajo Social, Sicología y otras ramas.

Entre los requisitos indispensables para dar el apoyo es necesario que el participante —la víctima— viva en el departamento de Guatemala, que sea de escasos recursos, que exista un compromiso por parte de los familiares de asistir a las audiencias, terapias —individuales y grupales— y talleres.

Aseveró que los casos que atienden son remitidos por el Ministerio Público o por otra autoridad.