El nuevo puente Belice 

El puente Belice se construyó y abrió al tránsito el 18 de noviembre de 1958 —hace más de 58 años—, y desde entonces no ha tenido prácticamente ningún mantenimiento.

Debajo del puente y dentro de la franja de derecho de vía han surgido asentamientos humanos, con viviendas unifamiliares, multifamiliares, iglesias y comercios.

Cada cierto tiempo surge el temor de los usuarios de un colapso, porque el puente vibra mucho.

A requerimiento de Covial (Unidad Ejecutora de Conservación Vial), nuestra empresa —Ingenieros Consultores de Centro América— realizó en el 2004 una evaluación estructural que dictaminó la necesidad de reforzar 30 vigas transversales, 210 largueros longitudinales, el arriostramiento horizontal y vertical y, en esa ocasión, se recomendó que debe controlarse la carga vehicular, ya que la que actualmente circula por el puente ha excedido la carga de diseño; o sea, que su capacidad está restringida.

Las opciones son las siguientes: no hacer nada, reforzar el puente existente o construir un nuevo puente.

No hacer nada es una situación negativa muy grave, por el riesgo de que pueda originarse eventualmente el colapso del puente, con pérdida de vidas humanas y de una situación grave para la economía del país.

Reforzar el puente fue una solución propuesta en el 2004, y que consistió en reforzar las 30 vigas transversales y los 210 largueros longitudinales, básicamente. Pero desde esa fecha —12 años— no se ha hecho nada.

Un nuevo puente

En la última década, ha surgido como programa de gobierno la necesidad del tren norte-sur o de un tren urbano sobre rieles y la prolongación del Transmetro de la zona 1 a la zona 18 capitalina.

Reforzar el puente existente o construir un nuevo puente requerirá de por lo menos tres años, y requerirá que este gobierno haga lo que durante tantos años no se ha hecho, ya que le tocará la responsabilidad de tomar todas las medidas necesarias para evitar que colapse el puente, restringiendo las cargas vehiculares a las cargas de diseño y algunas medidas de mantenimiento que puedan hacerse con la disponibilidad de fondos dentro del presupuesto existente, tales como cambios de juntas de expansión, ya que por el mal estado en que estas se encuentra, se produce vibración cuando el tráfico pasa encima de ellas.

Considero que lo que debiera hacer el Gobierno en conjunto con la Municipalidad de Guatemala es tomar la decisión de hacer un nuevo puente para las cargas del tren norte-sur, si se piensa con el criterio de transporte interoceánico de pasajeros y carga.

O si se restringe la idea a sistemas de transporte colectivo de pasajeros, un tren urbano y el paso del Transmetro, el paso del tráfico pesado con sus cargas actuales y demás medidas requeridas para ello —la toma de decisión y demás actividades necesarias que no requieran de mayores erogaciones del presupuesto existente—.

El puente existente no está diseñado para cargas de ferrocarril ni para las cargas de tráfico pesado que actualmente circulan sobre el mismo, y el ancho de su gabarito tampoco permite esta ampliación. Entonces, ya queda solo una opción: hacer un nuevo puente para permitir el paso del tren norte-sur, el paso del Transmetro y el paso de tráfico pesado con sus cargas actuales.

Un puente urbano, como el nuevo puente Belice, requiere de lo siguiente:

Primero, definición de la localización más adecuada del nuevo puente y los requerimientos del derecho de vía para los accesos al puente. La localización más adecuada está prácticamente definida por la existencia del antiguo puente del ferrocarril, aún existente.

Segundo, la preservación de una franja libre de asentamientos humanos para garantizar la seguridad de las personas durante la construcción del nuevo puente y después del puente ya construido. Esta actividad puede realizarse con el personal calificado existente en la Dirección General de Caminos.

Tercero, una vez definidos estos requerimientos, tocará preparar un prediseño del nuevo puente, tomando en cuenta la elegancia de la estructura que, siendo funcional y de bajo costo de operación y de mantenimiento, no desentone con la belleza y elegancia del puente Belice existente.

Cuarto, el puente servirá a la comunidad por muchas décadas en que no solo debe durar, sino proveer un legado de excelencia para las futuras generaciones, y se podrán hacer entonces casi simultáneamente gestiones de financiamiento ante instituciones internacionales, como el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, o bien invitar a una licitación pública internacional, favoreciendo la competitividad en beneficio de los intereses del país.

Ello podría incluir el diseño, construcción y financiamiento. La evaluación de las propuestas incluiría calidad y precio, y bajo condiciones de igual calidad, la selección de las propuestas sería con base en la oferta más baja.

* Ingeniero residente durante la construcción del puente Belice, exministro de Comunicaciones,Transporte y Obras Públicas (1994-1995).