¿Está Guatemala preparada para enfrentar la viruela del mono?

La pandemia del covid-19 mostró las debilidades del sistema de salud guatemalteco, que ahora deberá atender la emergencia de la viruela del mono.

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Coronavirus en Guatemala
Se detecta el primer caso de viruela del mono en Guatemala, un reto para el país con un Sistema de Salud debilitado por la pandemia del covid-19. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Costa Rica con tres y Panamá con un caso, así comenzó la semana en el reporte de contagios de viruela símica o del mono en Centroamérica. Guatemala se sumó a los países de la región que detectan la infección dentro de su población.

El primer caso se confirmó este 3 de agosto, se trata de un hombre de 31 años, que, según el ministro de Salud, Francisco Coma, es residente de la capital, está bajo tratamiento en su casa. Se informó de un segundo caso, otro hombre de 27 años, también de la ciudad. Hay seis casos sospechosos y están en aislamiento, y se realiza el rastreo de contactos. Otro más fue descartado por el Laboratorio Nacional de Salud, que tiene la capacidad para hacer el diagnóstico.

La viruela símica fue declarada como emergencia sanitaria a nivel global por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la extensión del virus en los países (más de 70) y el incremento de contagios, que solo en las Américas hasta este 4 de agosto reportaba 9 mil 562 casos confirmados y sumaban 861 sospechosos en 24 países, según el tablero de la viruela del simio en la región, plataforma de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS.

Era cuestión de tiempo que en Guatemala se anunciara el primer caso, pues los contagios se acercaban poco a poco. En la región, Estados Unidos, Brasil, Canadá, Perú y México son los países con más infectados, juntos suman más de 9 casos confirmados. Van dos muertes.

La emergencia sanitaria se suma a la pandemia del covid-19 que puso en jaque a los sistemas de salud, en este contexto, ¿está Guatemala preparada para hacerle frente a la viruela del mono?

Rafael Ciraiz, médico veterinario, epidemiólogo y responsable de la vigilancia de las enfermedades zoonóticas en el departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud, indica que el ingreso del virus al país era una amenaza latente, dado el reporte cercano de casos y el constante flujo de personas entre países, que para  trasladarse ocupan solo unas horas.

“A la velocidad con que se mueven las personas, a esa misma velocidad se mueven los patógenos o los microbios que podemos llevar dentro del organismo o en nuestras prendas de vestir”, dice Ciraiz, quien explica que la viruela símica es una enfermedad de origen zoonótico, propia de los animales y que se puede transmitir a los humanos. Pero, lo que ocurre en este momento es una propagación de persona a persona.

Ese dinamismo en la movilidad hace que los puntos de ingreso al país, bien por vía aérea, terrestre o marítima, se conviertan en puertas de entrada de la enfermedad.

Ciraiz señala que hay personal sanitario en los puertos, aeropuertos y pasos terrestres fronterizos como parte de la vigilancia epidemiológica que el ministerio estableció para identificar casos de covid-19, y que pueden apoyar en la detección de casos sospechosos de esta viruela.

Como parte del protocolo se pregunta a las personas el lugar de procedencia, si estuvieron en algún país donde se reportan contagios y si tuvieron contacto directo con algún caso confirmado en los últimos 21 días, además de monitorear síntomas al ingresar a territorio guatemalteco.

Los signos que pueden alertar de un caso sospechoso son fiebre de inicio súbito y de 38.5 grados Celsius o más, escalofríos, malestar general, dolor de cabeza y muscular, linfadenopatía – inflamación de ganglios linfáticos- y erupciones en la piel -cara, mano, pies, pecho, boca, genitales y el ano-.

Si bien Salud asegura que en los puntos de ingreso “legalmente constituidos” mantienen vigilancia, hay puntos ciegos o ilegales de entrada al país en los que no se tiene control epidemiológico. Guatemala es un puente para migrantes que se dirigen hacia Estados Unidos, por lo que hay un riesgo alto de que más casos de viruela sísmica ingresen por esa vía.

“Ninguno puede asegurar que alguna de las personas que viajan en las caravanas venga con la enfermedad o incubándola, eso sería un riesgo mayor, que no lo podríamos controlar hasta que ya esté dentro (del país)”, señala el epidemiólogo.

La viruela del mono ya está en territorio guatemalteco, y a criterio de la doctora Alicia Chang, presidenta de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), el país no está preparado para hacerle frente, pues nuestro sistema de salud ha estado colapsado por años y la pandemia del covid-19 vino a debilitarlo aún más, con una alta demanda de servicios por parte de la población, y un personal de sanitario agotado.

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Si bien la mayoría de los casos de la viruela símica tienen un curso benigno, estas personas necesitan atención médica y pueden llegar a requerir atención hospitalaria. “Ya estamos rebasados con los problemas de salud que tenemos, sería un problema que recargaría aún más el sistema de salud pública si ocurre un brote muy grande”, refiere Chang.

El colapso se daría si mucha gente enferma a la vez y requiera de los servicios de salud. No hay que descartar la coinfección, pues hay riesgo de tener al mismo tiempo covid-19 y viruela del mono. “A más enfermedades emergentes la situación de Salud se complica para cualquier país, pero en Guatemala nunca hemos tenido un Sistema de Salud bien organizado y con capacidad de respuesta suficientemente buena como para que estas situaciones no se conviertan en desastres”, agrega la presidenta de la AGEI.

Para el epidemiólogo Kevin Martínez Folgar se debió aprender de las lecciones que ha dejado el covid-19, por lo que el país tendría que estar preparado para hacerle frente a la viruela símica, ya que muchas de las medidas del coronavirus también se aplican para enfermedades infecciosas como esta  -aislamiento de casos y rastreo de contactos-.

“El Ministerio de Salud tiene una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. De momento no parece que se estuviera preparado para contener esta enfermedad, pero está a tiempo para iniciar a tomar medidas y aprovechar la capacidad de respuesta que se construyó con el covid-19”, indica Martínez Folgar.

Detección en marcha

Al identificar un caso sospechoso, Ciraiz refiere que se toman muestras a los pacientes y se envían al Laboratorio Nacional de Salud, que cuenta con la capacidad -personal y reactivos- para procesarlas. Esto se hará “sí y solo sí, se ha cumplido con tomar las muestras correspondientes para otras enfermedades que tienen una sintomatología parecida”.

Cuando se han descartado otros padecimientos como varicela, sarampión, zika, dengue, chikungunya y herpes zóster, que se manifiestan con signos parecidos a la viruela del mono, y los médicos toman el caso como sospechoso, en ese momento se justifica que tomen una muestra y la envíen al laboratorio para hacer el análisis, agrega.

La prueba que se realiza para identificar un caso es PCR en tiempo real. La toma de muestras se hace con hisopado frotando las lesiones o vesículas en la piel para obtener el ADN viral. El laboratorio tiene unas 1 mil 180 pruebas disponibles para detectar casos de esta viruela, según Óscar Conde, jefe del Laboratorio Nacional de Salud.  A criterio de Chang no son suficientes para diagnosticar a la cantidad de personas que puedan salir contagiadas.

El lineamiento de Salud, según circular girada por el ministerio el pasado 25 de julio a las 29 áreas de salud y 43 hospitales, apunta a que ante un caso sospechoso o confirmado se debe rastrear los contactos del paciente -personas con las que tuvo relación antes de convertirse en caso- del período infeccioso hasta el aislamiento, esto con el fin de reducir la transmisión.

Los contactos deben ser notificados de su condición en 24 horas, ser monitoreados por un período de 21 días para identificar si desarrollan o no la enfermedad.

El seguimiento de contactos fue un paso que también se estableció en el protocolo del covid-19, sin embargo, el procedimiento ha sido débil. Chang refiere que el sistema de vigilancia del Ministerio de Salud es deficiente y no se ha fortalecido, hace falta personal, como también descentralizar las tareas y salir de los cascos urbanos, y no se cuenta con tecnología que apoye dicha labor.

En esa tarea de detección, agrega que no todo el personal sanitario en los servicios del primero y segundo nivel de atención ha recibido el entrenamiento adecuado para identificar y referir apropiadamente a los casos sospechosos de viruela símica, y esto pasa porque la atención está focalizada en la pandemia.

“Han estado copados con el trabajo de covid y no han logrado estratégicamente prepararse para esto, pero ahora ya la tenemos acá -la viruela símica-, eso imprimirá un sentimiento de urgencia. Esperamos que estos entrenamientos se den”, dice Chang.

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Estrategias de prevención

De acuerdo con Ciraiz, las prácticas de prevención de covid-19 funcionan para contener la propagación de la viruela del mono. El distanciamiento físico, uso de mascarilla, lavado de manos con agua y jabón, limpiar y desinfectar espacios, estornudar cubriéndose con el antebrazo son las implementadas contra el coronavirus, y se pueden añadir el evitar compartir objetos de uso personal.

La transmisión de la enfermedad es a través de contacto directo con líquidos corporales de la persona infectada, roce piel con piel y el contacto indirecto a través de sábanas, ropa y utensilios de uso personal contaminados. Todos estamos expuestos al contagio.

 

Coronavirus en Guatemala
Estrategias de prevención que se utilizan contra el covid-19, como el uso de mascarilla, también ayudan a contener la propagación de la viruela símica. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la OPS, mencionó en la última conferencia de prensa de la organización, que los países que reportan casos de viruela del mono deben implementar acciones de respuesta para detener la transmisión de persona a persona e implementar acciones de respuesta para proteger a grupos vulnerables, -inmunodeprimidos, niños, mujeres embarazadas-.

Se debe promover entre la población el autoreporte voluntario de síntomas y que estas personas tengan acceso fácil a los servicios de salud, lo que ha demostrado ser altamente eficaz para contener de manera temprana los brotes, añadió.

Para lograrlo es importante que las personas conozcan sobre esta nueva enfermedad. Tanto Chang como Martinez Folgar apuntan a la necesidad de campañas de comunicación sobre los signos y síntoma de la viruela símica para que la población esté alerta y pueda consultar oportunamente. Esta divulgación también debe darse entre el personal sanitario.

“Sin una población informada, el gobierno está bastante limitado en su capacidad de respuesta”, dice Martínez Folgar, y esta es otra lección que deja el covid-19. En ese esfuerzo de comunicación el Ministerio de Salud debe usar canales más allá de las redes sociales, difundir mensajes en idiomas mayas y apoyarse en el liderazgo local.