¿Está Guatemala preparada para la segunda ola de covid-19?

Mientras en Europa la pandemia se agrava, la segunda ola de contagios ya fue anunciada en el territorio nacional. Según proyección del doctor Edwin Asturias, director de la Comisión para Atención a la Emergencia del Covid-19 (Coprecovid), en noviembre y diciembre pueden ocurrir entre 30 mil a 40 mil casos más, lo que dependerá del comportamiento de la población.  

Pese a que en las últimas semanas los contagios de covid-19 han descendido en Guatemala, para las próximas semanas y hasta diciembre, se preve se den hasta 40 mil contagios más. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Pese a que en las últimas semanas los contagios de covid-19 han descendido en Guatemala, para las próximas semanas y hasta diciembre, se preve se den hasta 40 mil contagios más. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El covid-19 no deja de ser una amenaza en Guatemala, más de 110 mil guatemaltecos se han infectado con el virus, mientras que 3 mil 794 -hasta el jueves 5 de noviembre- han perdido la batalla contra la enfermedad en los siete meses que lleva en el país. Por unas semanas el virus pareció retroceder, pero de nuevo avanza y los contagios por día aumentan nuevamente.

“Es probable que esa segunda ola no sea homogénea en todo el país, probablemente se dé más en la región metropolitana y central… y no así en esos departamentos que van saliendo de la primera ola de la epidemia”, explicó Asturias a diputados del bloque de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el miércoles pasado en el Congreso de la República.

Ante esta situación cabe preguntarse ¿está el país preparado para un rebrote del virus? Si bien las autoridades de Gobierno han mencionado en reiteradas ocasiones que el sistema de salud se ha reforzado para enfrentar lo que se viene, en los hospitales públicos poco ha cambiado desde que se reportó el primer caso de covid-19. Mientras que criterios médicos señalan que si bien el personal de Salud tiene mayor experiencia para atender a los pacientes, hubo poco avance en la capacidad instalada y las consecuencias se verán en más casos y las emergencias saturadas.

Capacidad en camas y personal

A comienzo de la pandemia Guatemala tenía 46 hospitales y más de mil 200 puestos y centros de salud, de por sí insuficientes para atender a la población. El reto era habilitar seis hospitales temporales para la atención específica de pacientes con coronavirus, van cinco, pero su funcionamiento es cuestionable.

Según reporte de Salud, en abril pasado se contaba con 443 camas para la hospitalización de los casos con covid-19, a comienzos de octubre se dijo que había dos mil 219 camas disponibles para pacientes moderados y graves en los hospitales habilitados para la emergencia.

Una verificación de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) a 18 hospitales de la red pública evidenció que hay 4 mil 922 camas para la hospitalización de los guatemaltecos con distintos padecimientos, y de estas 1 mil 12 son para tratar a los pacientes con coronavirus, el 81% son camas que ya estaban instaladas y que fueron tomadas de otros servicios, como Pediatría, Medicina Interna y cirugías, y se destinaron para atender la emergencia.

Según Zulma Calderón, defensora de la Salud de dicha institución, “se tuvo que sacrificar camas de las censables que ya teníamos y no se ha tenido un verdadero fortalecimiento en una sumatoria de camas para esta emergencia”.

Las asignadas para cuidado intensivo son 187, pero no todas cuentan con un ventilador, indispensable para estabilizar a los pacientes en estado grave, pues solo se tienen 143 de estos aparatos.

Al enfocarse solo en los hospitales temporales -Parque de la Industria, Zacapa, Quetzaltenango, Santa Lucía Cotzumalguapa (Escuintla) y San Benito (Petén)- hay 844 camas, y de estas 114 están ubicadas en el área de intensivo, donde solo hay 75 ventiladores.

Pero el problema no solo pasa por la cantidad de camas, también se necesita de personal que se encargue de atender a cada guatemalteco que llegue a ocuparlas.

Si bien a la fecha los casos de covid-19 han disminuido, durante el pico de la primera ola -entre junio y agosto hubo entre 1 mil 200 a 1 mil 300 contagios diarios- los médicos denunciaron en varias ocasiones que no se daban abasto para atender la cantidad de pacientes que ingresaban a los hospitales. Si se prevé un repunte de la pandemia como el que menciona Asturias para noviembre y diciembre, el panorama no sería distinto.

Pese a que el Ministerio de Salud ha contratado cerca de 2 mil 550 personas para atender la emergencia en los 23 hospitales, el personal se ve mermado por la alta exposición al virus.

El informe de la PDH señala que desde el comienzo de la emergencia sanitaria hasta el 15 de octubre se contagiaron 1 mil 674 en 18 hospitales monitoreados, mientras que 1 mil 567 fueron suspendidos por ser población en riesgo, ya sea por ser mayor de 60 años o por tener alguna enfermedad subyacente. Esto diezmó al personal que se encuentra en primera línea de la emergencia.

Los datos que maneja el ministerio son más reveladores, pues desde marzo hasta el 27 de octubre reporta 3 mil 236 médicos, enfermeras, personal técnico y administrativo que dieron positivo a covid-19, mientras que 39 fallecieron por la enfermedad.

Contagiarse en los servicios de salud es un riesgo para el personal, pero esto pasa por el equipo de protección personal, que en el 55% de los hospitales supervisados eran de calidad cuestionable -se rompe fácilmente, reutilizable, no llena lineamientos internacionales-, otro de los hallazgos es que no hay una capacitación continua al recurso humano para utilizarlo.

A esto se suma el drama del personal de salud que no recibe su salario a tiempo. El 22 de octubre último, los médicos del Hospital Temporal del Parque de la Industria denunciaron que llevaban cuatro meses sin pago por sus servicios.

Mientras que la PDH constató que la mitad de los hospitales supervisados tienen entre uno y tres meses de salarios atrasados, y que el bono de riesgo que se estableció a través del Decreto 20-2020 –el Legislativo autorizó Q26 millones al presupuesto del Ministerio de Salud para tal fin- no ha sido entregado en los hospitales de Amatitlán, Infectología y Zacapa.

Pruebas ¿serán suficientes?

Un punto cuestionado desde el inicio de la pandemia es que no se han hecho las pruebas suficientes para detectar los casos de covid-19 y a sus contactos. Según Asturias, la capacidad que actualmente se tiene dentro del Sistema de Salud Pública es mayor a la de meses atrás. Sin embargo, tan solo en dos ocasiones se logró superar los 5 mil test diarios: el 29 de julio se efectuaron 5 mil 151, y el 7 de octubre 5 mil 764.

Según el último informe de la Coprecovid, entre agosto y octubre último se distribuyó 221 mil pruebas de antígeno a las 29 áreas de Salud, de las cuales se ha realizado 66 mil 648, por lo que habría capacidad en el sistema para enfrentar una segunda ola de contagios. También se les entregó 73 mil kits de medicamentos para tratar a los casos leves, y de estos se han repartido 16 mil entre la población.

Hasta ahora el diagnóstico de los casos de covid-19 en el país ha descansado principalmente en los test de antígeno, pero estos tienen una sensibilidad limitada que incrementa el riesgo de “falsos negativos” -entre un 20% a 30%-, por lo que es necesario realizar un hisopado confirmatorio de PCR.

Pese a la disponibilidad de pruebas de antígeno que Salud menciona tener, en el Hospital San Vicente y en el Hospital Nacional de Jalapa no están haciendo dichos test, y tampoco tienen capacidad para hacer las de PCR, al igual que los nosocomios de Amatitlán, Mazatenango, Tiquisate, Sololá y San Benito.

La ministra de Salud, Amelia Flores, señaló en conferencia de prensa el pasado 26 de octubre que hay suficientes pruebas para la detección del virus a nivel nacional.

Agregó que la apuesta de la cartera es tener el menor número de pacientes graves, y para ello se refuerzan las acciones en el primero y segundo nivel de atención, para evitar la saturación en los hospitales como ocurrió durante la primera ola del covid-19.

“No estamos preparados”

De acuerdo con José Ortiz, director del Observatorio Sars Cov-2, tras enfrentar una primera ola de contagio, el país tiene mayor experiencia ante un rebrote, pero en capacidad instalada se sigue con menos camas, pues buena parte de las que hay para atender la emergencia fueron tomadas de otras áreas de hospitales no covid, y que poco a poco han vuelto para atender enfermedades comunes.

En cuento al personal este no será suficiente para lo que se viene, como tampoco lo fue para lidiar con la primera ola. Según Ortiz, en diciembre se verá el pico más alto de contagios y para marzo próximo podría llegar a contarse 136 mil casos adicionales a los que hoy se tienen, pero la situación por parte de las autoridades se “está tomando muy relajada”, y las estadísticas que han presentado no reflejan lo que ocurre dentro de los hospitales.

“No hemos visto ningún plan de contingencia, tan poco que hablen sobre determinados escenarios para esa segunda oleada… Al final, los platos rotos se van a pagar en las emergencias de los hospitales y en los intensivos”, agregó el director del Observatorio.

Por su parte, el doctor Jorge Luis Ranero, presidente del Colegio de Médicos de Guatemala, mencionó que los médicos ya tienen la experiencia de lidiar con la enfermedad, y en ese sentido están más preparados para enfrentar una segunda ola de contagios. Sin embargo, el relajamiento de las medidas de protección por parte de la población tras la reapertura del país llevará a un aumento de casos, que nuevamente desbordarán el Sistema Nacional de Salud.

“A pesar de que esta segunda ola aparentemente estamos en mejores condiciones, la cantidad de casos podría desviar el peso de la balanza a resultados no muy favorables, en cuanto al control de la enfermedad”, dice Ranero.

“Diría que no estamos preparados. El sistema de compras ya disminuyó, la disponibilidad de equipo de protección también se redujo como respuesta a la disminución de casos. Antes de que lleguen los picos más altos en esta segunda ola, tendríamos que reabastecernos con cantidades importantes”, agrega el presidente del Colegio de Médicos.