Familia Castellanos: el nacimiento que ha perdurado entre cuatro generaciones, ganador del tercer lugar

El nacimiento se hace desde hace cuatro generaciones y despierta nostalgia en los mayores de la familia al ver cómo la tradición perdura.

José Carlos Castellanos, representante de la familia Castellanos que ganó el tercer lugar en el concurso de nacimientos. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)
José Carlos Castellanos, representante de la familia Castellanos que ganó el tercer lugar en el concurso de nacimientos. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

La elaboración del nacimiento año con año de la familia Castellanos es una costumbre que ha permanecido durante cuatro generaciones y a la par de la satisfacción y alegría que causa a todos, a los mayores les despierta nostalgia al ver cómo la tradición perdura.

La familia Castellanos viven Antigua Guatemala y ganó el tercer lugar en el concurso de nacimientos de Prensa Libre. Se trata de una tradición ahora coordina José Carlos Franco Castellanos, de 26 años.

En la votación que estuvo a cargo de los lectores del medio, este nacimiento obtuvo 487 votos, el 12.3 por ciento del total de participantes lo que le bastó para hacerse de esa posición.

José Carlos no solo es el organizador, sino también quien hace la función de vocero en la familia cuando se trata de hablar del nacimiento, una obra que se convirtió en una tradición de décadas. Mide cuatro metros de largo, un metro y medio de alto y un metro y medio de fondo.

Participaron en la construcción cinco miembros de la familia, que incluyen a José Carlos, su hermano, dos de sus tíos y un primo.

“Cada año lo característico es el portal, a veces lo hacemos con caña de bambú, otras veces con ranchitos, pero cada año tratamos de hacerlo diferente y la mayoría de las cosas las hacemos a mano”, destaca José Carlos.

El Niño Dios de la familia Castellanos. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

Relata que la imagen del Niño Dios tiene alrededor de 75 años y fue adquirido por sus bisabuelos.

Cuando recién habían comprado al Niño, recuerda José Carlos, los bisabuelos contaban que iban con una de sus hijas que hacía berrinche para que le compraran una muñeca. Entraron a la tienda y al salir lo dejaron olvidado, al regresar, afortunadamente aún lo encontraron.

Actualmente, José Carlos es la cuarta generación de los Castellanos que elabora el nacimiento.

“Es una tradición mantener esa fe y devoción que tenían los bisabuelitos. Esa tradición que nos inculcaron. Sentimos mucho agradecimiento porque nos dejaron grandes costumbres que, pese a las circunstancias, las hemos podido manteer”, dice José Carlos.

En la elaboración del nacimiento participan cinco miembros de su familia y, usualmente, se invita a personas a que lo lleguen a visitar.

Así luce la escena general del nacimiento. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

“El nacimiento se caracteriza porque tiene un corral de ovejas y, en la parte de atrás, tiene un mercado. Trabajamos alrededor de cinco personas, entonces nos dividimos las tareas. Arriba están las bombas y se hace el celaje. El 24 de diciembre colocamos las hojas de pacaya y manzanilla para que surja el olor característico de la temporada”, dice Castellanos con entusiasmo.

La escena de nacimiento del Niño Dios despierta emoción en el abuelo de José Carlos y sus hermanas, quienes exhortan a la familia a continuar con la tradición.

“Las hermanas de mi abuelo que aún viven, cada vez que lo ven, sienten nostalgia y a la vez emoción de saber que aún sigue presente una tradición que sus papás le inculcaron”, dice José Carlos.