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Fentanilo provoca más pugnas en el narcotráfico

Aunque la sustancia no se consume de forma ilegal en el país, autoridades temen que más adelante colapse el sistema de salud.

El fentanilo es una droga que ha desplazado a la cocaína y que amenaza  Latinoamérica con su consumo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El fentanilo es una droga que ha desplazado a la cocaína y que amenaza Latinoamérica con su consumo. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El consumo de fentanilo disparó las alarmas en Estados Unidos, y aunque en Guatemala las autoridades antinarcóticos y de gobierno afirman que no es consumido, no descartan que suceda en los años siguientes y esperan estar preparados para combatir su consumo, pero en especial para evitar el colapso en el sistema de salud.

“El fentanilo es la droga más barata en EE. UU. y la que está de moda”, afirma David Boteo, subdirector de Operaciones de la Policía Nacional Civil (PNC), quien dice seguir de cerca los operativos para resguardar la zona fronteriza con México, donde según el jefe policial los carteles de la droga comenzaron una guerra para disputarse el poco mercado que queda de la cocaína, pues cada vez más es desplazada y su costo se reduce debido a la venta y consumo de fentanilo en otros países.

La seguridad en el área fronteriza se mantendrá por tiempo indefinido, pues el objetivo es evitar que los hechos de violencia continúen repercutiendo en el territorio nacional, como ha sucedido en Ayutla, San Marcos, donde siete personas fueron ultimadas por problemas de trasiego de drogas entre julio y agosto, entre ellas dos agentes de la Policía Municipal, según las autoridades policiales.

Como parte de las acciones que según el Ministerio de Gobernación se desarrollan para proteger las fronteras, en el puerto de Ocós y Ayutla, San Marcos, se destacó a 200 elementos del Ejército y 150 agentes de la PNC.

“Lo que ocurre en las fronteras son pugnas de narcotráfico y porque ya se consume fentanilo. Se debe tomar en cuenta que va a incrementar la violencia en Latinoamérica. Guatemala, por ser el país más próximo antes de llegar a México y Estados Unidos, también tendrá repercusiones”, agregó Boteo.

Asimismo, estima que el consumo de fentanilo es inminente en Guatemala, mientras que la cocaína se va relegando para la venta al menudeo y las pandillas se disputan este mercado.

El fentanilo es un componente que se encuentra en al menos 250 medicamentos legalizados para el consumo por prescripción médica. Sin embargo, mediante un proceso sintetizado para excluir el resto de componentes, se convierte en una droga 50 veces más potente que la heroína.

Sin evidencia

La Secretaría Ejecutiva de la Comisión contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas (Seccatid) considera que no hay evidencia de que en el país se consuma esta droga de forma ilegal, pues que es un componente que tienen medicamentos que son prescritos, en especial como analgésicos

Javier Ramírez, asesor en reducción de la demanda y coordinador del programa Nacional de la Prevención Comunitaria de la Seccatid, destaca que el fentanilo es una droga que ha causado hasta 200 muertes diarias en EE. UU., y que aunque no hay evidencias de que se consuma en Guatemala, el país no está preparado para combatir el consumo de esta nueva sustancia ilegal, si se toma en cuenta que una sola dosis es suficiente para crear adicción, por el tipo de reacción que provoca.

“Sobre los riesgos por el consumo de esta droga podemos mencionar que habría incremento de la violencia, porque los adictos tendrían que delinquir para comprar más. El sistema de salud colapsaría, porque habría más casos asociados a daños del corazón, cerebro y sistema nervioso”, hizo ver Ramírez.

“No estamos preparados para afrontar esta situación, tenemos que ser honestos. Estamos hablando de adicción; entonces, es un tema de salud. El problema es que si con pacientes intoxicados por alcohol, que es una droga legal, es difícil que los atiendan, qué podríamos esperar si se trata de personas afectadas por una droga ilegal. No estamos preparados para dar la atención. Los factores de riesgo asociados a este consumo serían fatales, supondría un descontrol total”, remarcó.

Sobre cuál es la razón de que aún no se consuma fentanilo en Guatemala, sostiene que “no hay no hay oferta de la sustancia y no se comercializa como una droga; por lo tanto, no se conoce ni hay interés en consumirla”.

Operativo

El 23 de marzo la PNC informó que dentro de un contenedor que arribó a Puerto Barrios, Izabal, se incautaron 120 toneles que contenían fentanilo procedente de Turquía. Sin embargo, Ramírez precisa que eran precursores para la fabricación de esa sustancia, que es muy diferente. De lo contrario, quienes abrieron los toneles hubieran sufrido serias consecuencias al tener contacto físico con este tipo de droga.

De acuerdo con los estudios de la Seccatid, las drogas legales de más consumo en Guatemala son el alcohol y el tabaco, mientras que las ilegales son la marihuana y los disolventes industriales, debido a que provocan alucinación por alteraciones en el cerebro. Esto lo han determinado a través de las entrevistas a personas que acceden a recibir una rehabilitación.

A pesar de que la cocaína y las anfetaminas se consumen en centros de diversión nocturna, son drogas a las que solo determinados sectores acceden debido a su costo, según la Seccatid.

Adulterada

Ramírez refiere que la cocaína que se consume en centros nocturnos es adulterada con talcos para bebé o para los pies, o bicarbonato.

“También fabrican la denominada cocaína rosada, que es una mezcla de ácido lisérgico con éxtasis, que son drogas sintéticas o llamada cocaína de los ricos, pero el problema es que la gente no sabe qué es lo que consume”, puntualiza Ramírez.

El asesor de la Seccatid hace énfasis en que cuando las personas intoxicadas con estas drogas llegan a un hospital, es difícil que los médicos puedan dar un diagnóstico certero de lo que padecen, por el tipo de reacción que provoca.

ESCRITO POR:

José Manuel Patzán

Periodista de Prensa Libre especializado en temas de seguridad, con 18 años de experiencia en periodismo escrito, radial y televisivo. Reconocido con el premio Periodista del Año de Prensa Libre en 2016.