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Guatemala pide apoyo internacional para recuperar el aeropuerto La Aurora

El comisionado presidencial para la Competitividad e Inversión, Fernando Suriano Buezo, dio a conocer un “abandono intencionado” como primeros hallazgos en la terminal.

Guatemala requirió apoyo a dos organismos internacionales para diseñar una hoja de ruta para la recuperación y rehabilitación de las condiciones actuales de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y del Aeropuerto Internacional La Aurora, luego de la destitución de Francis Argueta como director de la institución el pasado 5 de febrero.

Fernando Suriano Buezo, quien fue nombrado Comisionado Presidencial para la Competitividad e Inversión (Pronacom), confirmó que los primeros hallazgos en ambas direcciones evidencian un “abandono intencionado”, por lo que se ha solicitado cooperación a las entidades especializadas para la evaluación, y los resultados se conocerán en mayo próximo para tomar acciones con otras instituciones.

Todo este “abandono”, según el comisionado, es lo que los usuarios observan al momento de utilizar la terminal aérea, según una conversación con Prensa Libre, por lo que uno de los mandatos es la creación de una hoja de ruta y acompañamiento con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cosesna).

Argueta fungió como director de la DGAC desde el 18 de abril del 2018, en la administración del expresidente Jimmy Morales, y continúo con Alejandro Giammattei todo el período.

“Debilidad muy fuerte”

Al profundizar sobre los hallazgos en el tema aeroportuario, el comisionado resaltó que desde el 2006 no se hacen inversiones estratégicas, y se suma el abandono que se tiene en el sector, no solo en la parte de la población y usuarios que utilizan los aeropuertos, sino que lo más profundo, que es la institucionalidad y la que certifica la implementación de las buenas prácticas aeroportuarias, son los retos fundamentales que el presidente Bernardo Arévalo encomendó.

Recordó que en los años 2016, 2017 y 2018, fueron las últimas evaluaciones completas que se hicieron por la OACI, y aclaró que la certificación no es para el aeropuerto, sino para el Estado de Guatemala a través de la Dirección General de Aeronáutica Civil, “pues hay debilidades muy fuertes, y no hablaría de desertificación, sino que las mismas autoridades saben de los retos que se tienen como país, pues han ofrecido al Estado el acompañamiento sobre este proceso de recuperación que conllevará su tiempo”.

El comisionado expuso que la OACI, por su represente regional, ofreció un acompañamiento, así como la Cosesna, en la cual se empezó a trabajar en un mapa de recuperación que también alcanza a la primera organización, porque son 144 items o elementos que ellos revisan en términos de anexos, los capítulos y los diferentes temas que se analizan y “se está claro sobre los elementos”.

“Lo que tenemos acá es un abandono intencionado de todos esos elementos, y que definitivamente llevará a cabo un tiempo de recuperación”, apuntó.

“¿En qué estamos trabajando en ese sentido?, el lunes pasado-12 de febrero- se inició con la autoevaluación que OACI pide, que en función de esa autoevaluación se realice los acompañamientos respectivos de cumplir con las normas que se requieren”, añadió.

Puntos críticos

El comisionado comentó que se ven dos áreas sensibles, en la parte normativa y el rol fundamental de la DGAC, es decir, sus procedimientos, la parte del chequeo que las diferentes unidades operativas estén cumpliendo, dígase el Aeropuerto Internacional La Aurora (AILA), centros de atención, talleres, la academia, entre otros, que abarca esta evaluación. “Toda una parte normativa es la que daña y ¿Por qué? porque el rol del Estado, y como contraparte de la OACI es esa parte normativa”, explicó.

Lo segundo, remarcó, es la parte visible y todo lo que se ha observado en el AILA, y se otorgaron, por ejemplo, unos permisos de áreas de restaurantes en zonas donde no se deben autorizar por temas vinculados a la misma operación aeroportuaria, flujos de pasajeros y de aviones.

"Lo que tenemos acá es un abandono intencionado de todos esos elementos, y que definitivamente llevará a cabo un tiempo la recuperación"

De lo que ya se conoce está el tratamiento de las gradas eléctricas -ya que la administración anterior autorizó la compra de dos elevadores y seis escales por Q8 millones por la instalación, y más que el equipo, es el incumplimiento de una norma de OACI que no debe haber contaminación de pasajeros; que los que van de salidas, con los que vienen de ingresos los cuales no deben mezclarse, “y no se abordó esa forma adecuada”, precisó.

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Las imágenes que muestran el estado del Aeropuerto La Aurora y “la cara corrupta del país”

Otro tema es el abandono en cuanto a la seguridad del AILA, y en el área de protocolos hay personas particulares que la misma normativa no les permite en la atención a pasajeros, y el ente rector es la Cancillería, que en el 2013 emitieron una norma, que es la que se debe seguir, y no es el aeropuerto el que lo debe hacer, “sino ese ministerio como ente rector de la materia”, que es un abandono “muy fuerte” de procesos, añadió Suriano.

También se detectó la falta de coordinación de procesos con la Policía Nacional Civil, Migración, Ministerio de Agricultura, y con las carteras de Comunicaciones y Finanzas, porque “esos flujos de coordinación han estado abandonados”.

Por otro lado, hay unos permisos que se llaman tías, que se han dado de forma desordenada, aseguró el funcionario, y no hay un registro adecuado.

Programa de recuperación

Al comentar sobre el mapa de recuperación y cuándo podrían darse los resultados que indiquen los organismos internacionales, el comisionado resaltó que hay dos procesos, uno que se hace desde la DGAC con una autoevaluación con base a principios definidos por la OACI, el cual se requirió hace una semana y que se espera tener claro ese panorama en mayo próximo. Y sobre eso se debe entrar con las diferentes instituciones a tener una ruta de trabajo a definir.

En cuanto a la OACI, también se habla de temas fundamentales de corto plazo en aeronavegabilidad -condiciones seguras para volar-. Mencionó que en tema de radares por ser un tema regional está bastante bien, afortunadamente; y el desarrollo de cuadros técnicos, “porque en la DGAC lo que vemos es la parte administrativa, pero lo que sustenta es la parte operativa, y es lo que se está trabajando con Cosesna”.

El reflejo y posible solución

Como una conclusión de los hallazgos encontrados, Suriano Buezo reiteró una incapacidad intencionada, no solo en parte de la DGAC, que también lo han visto los usuarios en el aeropuerto, y que esto condiciona el tiempo de atención.

“Lo que planteamos es contar con una hoja de ruta en los primeros seis meses que puedan dar las señales correctas a los diferentes agentes económicos que intervienen en ese proceso en el tema aeroportuario en esa ruta de recuperación, y queremos pedir a los agentes paciencia, que muchas veces es lo que no tenemos, que definitivamente dado el nivel de abandono institucional de la Dirección General de Aeronáutica Civil, tenemos acciones de corto y mediano plazo que se están trabajando, pero las grandes acciones serán de mediano y largo plazo, porque son elementos que han sido muy dañados”, remarcó.

Compás de espera

Motty Rodas, directora ejecutiva de la Asociación Guatemalteca de Líneas Áreas (Agla), declaró que han sido respetuosos en el sentido de brindar tiempo, y “sabemos que están empezando”.

En relación con el abandono intencionado, afirmó que desconoce a qué se refiere, pero que él tendrá sus razones. “Qué es lo que se ha encontrado ahí es algo que desconocemos como asociación, y las situaciones difíciles que hayan encontrado, y es algo que no pueden opinar”, comentó.

En todo caso, la ejecutiva aclaró que pueden opinar “con todo respeto y con la cautela como entidades internacionales que son las que se alojan en Agla, respetuosas en los estados donde operan, apolíticas al cien por ciento, se les está brindando un tiempo de espera que tendrá que ser prudencial conforme a las necesidades de las aerolíneas, indistintamente de lo que está sucediendo”.

“Las líneas aéreas necesitan garantías para operar en un aeropuerto que les brinde seguridad, tanto para sus aeronaves como para sus clientes y todos los servicios para los cuales las aerolíneas están pagando”, agregó.

Rodas prosiguió: “Hemos estado en un compás de espera y por supuesto hemos tenido comunicación con ellos, que no ha sido del todo oficial, sin embargo, hemos mantenido una comunicación como Agla, pero sí vamos a dar un compás de espera corto”, apuntó.

En todo caso esperan que para esta o la próxima semana se cuente con los avances para tener una reunión oficial, subrayó.

Seguridad operacional

Rodas aseguró que se les requirió un listado de qué era lo que se necesitaba en el AILA, “y se maneja mucho lo importante, lo urgente, lo inmediato”, y no se manejó de esa manera, pero es una información que ya poseen las autoridades, “pero esperamos reunirnos para calificar qué es lo que se necesita para ayer, qué es lo urgente, qué es lo importante, y qué puede esperar un poco”.

Uno de los temas más importantes es la seguridad operacional que incluye la pista, los temas de radares y “todo lo que es en el aire y los que están en tierra”, y es difícil, por eso las aerolíneas están brindando un compás de espera. 

Herencia

El pasado 5 de febrero, cuando fue removido Francis Argueta como director de la DGAC por parte del presidente Bernardo Arévalo, expertos señalaron que dejó cinco problemas y carencias que constantemente fueron denunciadas por los usuarios en el Aeropuerto Internacional La Aurora:

  1. Capacidad insuficiente: el AILA tiene una capacidad para el tránsito entre 10 mil y 12 mil pasajeros al día, aunque se recibe de dos a tres millones cada año.
  2. Fallas de suministro de energía eléctrica y agua: Fue notaria las denuncias de los usuarios sobre los continuos fallos eléctricos en la terminal aérea y en los sistemas de agua potable.
  3. Inactividad de mobiliario: Equipos como elevadores, gradas eléctricas, bandas de equipaje y escáner para detectar ilícitos están inactivos o no operan a su capacidad máxima instalada.
  4. Seguridad operacional: Una mala coordinación de seguridad operacional, ya que hubo retrasos en despegues o aterrizajes por varios factores.
  5. Servicio de internet: Continuas fallas en los servicios de internet hacia los usuarios de la terminal.  

ESCRITO POR:

Urias Gamarro

Periodista especializado en macroeconomía, finanzas públicas e infraestructura, con 20 años de experiencia en medios radiales, impresos y digitales.