Guatemala, un país lleno de aventuras

Los visitantes caminan entre las rocas kársticas para llegar a las famosas pozas de Semuc Champey, formadas por el río Cahabón, en Lanquín, Alta Verapaz, uno de los destinos ecoturísticos más representativo de Guatemala, que genera empleos y oportunidades, pero que requiere de cuidados y vigilancia para evitar su deterioro.

Catarata de La Igualdad en el municipio de San Pablo, es una caída de agua de aproximadamente 200 metros. (Foto Prensa Libre: Cortesía José Corado)
Catarata de La Igualdad en el municipio de San Pablo, es una caída de agua de aproximadamente 200 metros. (Foto Prensa Libre: Cortesía José Corado)

De hecho, el reto para este sitio es el mismo para que otros atractivos naturales puedan preservarse en el largo plazo.
 El 2017 ha sido designado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año del Turismo Sostenible para el Desarrollo, cuyos tres pilares son  el  económico —por los recursos que genera—, social —por las comunidades que viven de las visitas que reciben— y del medio ambiente, según detalla la Organización Mundial de Turismo (OMT).

En el contexto guatemalteco, los cuerpos de agua figuran como una de las prioridades a conservar para el Ministerio de Ambiente. “Tenemos ecoturismo en las Verapaces, en Petén, Izabal, pero tenemos que proteger nuestros cuerpos de agua, los lagos se están contaminando”, apunta el viceministro de la cartera Alfonso Alonzo.

“Es muy importante que se proteja los espejos de agua y cuidar las cuencas hidrográficas que es donde  comienza el ciclo del agua”, agrega.

También las personas 

La sostenibilidad no solo tiene que ver con la naturaleza,  pues los pobladores de las diversas regiones son factores clave;  se benefician, pero a la vez enseñan a los turistas a ver, disfrutar y conservar, dice Jorge Mario Chajón, director del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), entidad que actualmente cuenta con el programa Impulsa que busca elevar las capacidades de crecimiento de emprendedores, pequeñas y medianas empresas, cuya operación contribuya al turismo sostenible en áreas protegidas.

En lo social pretendemos que las personas que reciban a los turistas sean felices porque llega el turismo a sus localidades, se pretende seguir rescatando los valores culturales como el de la etnia Garífuna, región en donde la naturaleza es un gran atractivo”, señala Chajón.

De hecho, en la región de Izabal, la organización ecologista Fundaeco promueve, en colaboración con la Asociación Guatemalteca de Exportadores, el plan La Costa de la Conservación, que facilita reservaciones, transporte y guías para sitios como el río Las Escobas, el delta del río Sarstún o el mirador Las Torres dentro de la reserva natural Cerro San Gil, con lo cual buscan generar recursos que permitan utilizar y a la vez asegurar la conservación de los lugares.  

Oportunidad 

Para el promotor turístico Rosendo Morales, el año internacional declarado por la ONU es “una gran oportunidad en desarrollo de hoteles en áreas de montaña, restaurantes y centros de visitantes, pero  antes de construirlos se debe capacitar y enseñar  a los futuros empresarios para que sepan administrar los recursos con el menor impacto posible para el entorno, puesto que si se hace un mal manejo de desechos o un mal uso del agua se termina por destruir la Naturaleza”, asegura.

Alonzo coincide y  explica que las prioridades del Gobierno apuntan al tratamiento de aguas residuales y manejo de desechos sólidos.

Guatemala tiene que preocuparse por cuidar la paisajística, porque ahora usted va a Xela y ve basureros clandestinos por todas partes y eso hay que evitarlo”.

Luego añade: “En las áreas protegidas cuidamos que no exista tala  y controlar las invasiones de tierras”.

Pone como ejemplo el territorio de Petén, en donde además de  selvas se cuenta con sitios arqueológicos mayas, que representan otro gran potencial para visitantes nacionales y extranjeros. “El Ministerio apoya con formación; ya tenemos una dirección donde se fomenta la educación ambiental para que los niños sepan de la importancia de cuidar el ambiente”, afirma el viceministro. 

Playa Blanca es un destino protegido, aunque es permitido el acceso al público. (Foto Prensa Libre: cortesía Zoila Sosa)

En todo el país hay zonas con vocación ecoturística y prueba de ello fue el  lanzamiento  la Ruta Trinacional de Turismo Sostenible,   en el Centro Universitario de Oriente (CUNORI) en  Chiquimula.

Carlos Ruedas, integrante del Comité de Autogestión Turística (CAT) explicó en la actividad que  su objetivo es convertir a dicho departamento en un polo turístico, pues cuenta con zonas montañosas de gran atractivo. Dicha iniciativa  se inscribe en las políticas del Plan Trifinio, en el cual cooperan Guatemala, Honduras y El Salvador.

*Con información de Carlos Álvarez, Mario Morales  y Sandra Vi.