Jean Gough, directora regional de Unicef: “Las necesidades son enormes, más de lo que un gobierno solo puede hacer”

Muchas familias lo perdieron todo con las tormentas Eta e Iota, además del empleo. Unas 600 escuelas están dañadas, Unicef ayudar en la rehabilitación de estos espacios, por ahora solo tiene recursos para reparar cien y garantizar la continuidad del ciclo escolar para los estudiantes de las zonas más afectadas. El apoyo a las comunidades también debe ir encaminado a mejorar las condiciones de salud.

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Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y El Caribe, visitó comunidades de Izabal y de Alta Verapaz que fueron afectadas por las tormentas Eta e Iota. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y El Caribe, visitó comunidades de Izabal y de Alta Verapaz que fueron afectadas por las tormentas Eta e Iota. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Durante cuatro días, Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y El Caribe, visitó varias comunidades de Puerto Barrios,  Izabal, y de Cobán,  Alta Verapaz, para conocer de cerca las necesidades de la población más afectada por las tormentas tropicales Eta e Iota, que azotaron al país en noviembre pasado.

Luego de su visita conversó con Prensa Libre sobre lo que observó y  las prioridades para apoyar a estos poblados.

¿Cuál es su evaluación de daños?

Tener tormentas tan seguidas se vuelve como un huracán. El deterioro se hace más grande que si hubiera sido solo una y las necesidades en la población son enormes,  más de lo que un gobierno solo puede hacer. La intención de mi visita fue constatar esto y apoyar para recaudar fondos adicionales para ayudar al gobierno en su respuesta.

Muchas familias en otro contexto podrían responder más rápidamente por ellas mismas, porque tienen trabajo, pero con la pandemia muchas perdieron su empleo. Ha habido un impacto en los ingresos de esas familias, y que encima de esto venga una tormenta solo agudiza las condiciones de pobreza.

Las tormentas tropicales no seleccionan lugares. En sitios como Campur (Alta Verapaz), la magnitud del evento fue enorme. En San Cristóbal hay otras comunidades que fueron soterradas y perdimos vidas. Eso está palpable en las comunidades y el impacto  quedó allí, perdieron lo que les tomó años construir, y lograrlo de nuevo en el contexto en que vivimos no es fácil.

Las necesidades son más grandes que la oferta que podemos dar. Se identificaron unas 600 escuelas que requieren reparación, y solo tenemos recursos para unas cien.

 

Campur afectados ETA
Las tormentas Eta e Iota dejaron sin nada a miles de familias, en Campur, en Alta Verapaz, los daños son grandes. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

 

¿Qué acciones emprende Unicef para apoyar a los afectados?

Una parte es el apoyo psicosocial, no solo para los niños sino también para los padres. Ellos están con estrés y agonía por lo que pasó. Si solo vemos al niño y no a la familia, no estamos haciendo nuestra labor.

Estamos apoyando la rehabilitación de las escuelas, traer material educativo y mobiliario escolar que también se perdió. Ahora estamos habilitando los techos y los servicios sanitarios.

Hay un compromiso de ayudar con agua y saneamiento en las escuelas y en las comunidades. También están las brigadas de nutrición para identificar a  niños -con desnutrición- que no están el sistema de Salud y necesitan tratamiento especial.

Se están instalando estaciones de lavado de manos en comunidades donde las escuelas no tienen agua. Esto queremos promocionarlo para mitigar el impacto del covid-19.

¿Qué recomienda para que el aprendizaje de los niños no se  afecte con el comienzo del ciclo escolar?

En la pandemia las escuelas cerraron, creo que el gobierno se readecuó para lograr que la alimentación escolar llegue a las familias y también elaboraron guías de aprendizaje y otros medios de educación a distancia. Los esfuerzos fueron hechos para continuar con el aprendizaje, pero sabemos que muchas casas no tienen televisión, ni luz, los padres no han ido a la escuela para  ayudar a los hijos. Entonces, el niño hizo lo que pudo, porque tenía que mandar las tareas al maestro. Algunos aprendieron, otros no.

Abogamos por las clases presenciales, en el mejor interés de los niños más vulnerables.

Hay una gran oportunidad que la pandemia nos dio para mejorar la calidad educativa, pero el niño necesita un maestro. La escuela es un espacio de socialización, donde el niño crea habilidades y destrezas que a veces no se consiguen de otra manera.

¿Es seguro que los niños vuelvan a clases presenciales en las condiciones en que están las escuelas?

No podemos esperar, todos estos años no ha habido agua. Se puede lograr que la asociación de padres de familia lleve agua a las escuelas, porque es importante devolverle la escuela a la comunidad.

Estamos abogando para que la infraestructura se haga, pero esas 10 mil escuelas no se lograrán de la noche a la mañana. No debemos esperar a que eso llegue.

El año pasado el aprendizaje no fue uniforme, porque variaban las condiciones donde estaban los niños. El maestro es importante para el niño, continuar en modo remoto como único medio de instrucción no conviene a nadie.

 

Unicef, tormentas Eta e Iota
Las aulas de la Escuela Oficial Rural Mixta Tenedores, en Morales, Izabal, quedaron llenas de lodo luego de las tormentas. Jean Gough, de Unicef, supervisó los daños del edificio. (Foto Prensa Libre: Cortesía Unicef)

 

 ¿Qué  priorizar en las comunidades afectadas por las tormentas?

Estamos trabajando el tema del agua. Tuvimos una reunión con la ministra de Salud y hablamos de ello. Claro que el ministerio solo es el ente rector, pero con las municipales y otros actores buscamos atender las áreas y lugares que necesitan prioridad en el lavado de pozos y rehabilitación de los acueductos, para acelerar la reconstrucción del sistema de agua afectado por las tormentas.

 ¿Cómo frenar la desnutrición?

Considero que si un niño está desnutrido es un problema y hay que buscarle solución. El trabajo que hacemos con las brigadas de búsqueda activa de niños con desnutrición y con la Cruzada por la Nutrición es visibilizar el tema y eso puede ayudar a la construcción de respuestas más específicas para cada caso.

La desnutrición es un problema en muchas partes del mundo; hasta que un gobierno lo toma como una prioridad se ven resultados. Trabajando aisladamente sin  coordinación intersectorial los resultados no son los mismos.

Con la  Cruzada todos apostamos a una reducción paulatina. No sucederá rápidamente, porque la desnutrición es un contexto de pobreza y toma tiempo trabajarlo, y si logramos con este gobierno sentar las bases de un programa más continuo es algo positivo.