María Teresa, una de las Mariítas, ya es ciudadana estadounidense

Como lo ha hecho a lo largo de su vida, María Teresa, una de las siamesas guatemaltecas separadas en el 2002, logró superar los obstáculos para lograr algo que parecía imposible.

María Teresa Cajas adquirió la ciudadanía estadounidense este jueves. (Foto Prensa Libre: Werner Cajas)
María Teresa Cajas adquirió la ciudadanía estadounidense este jueves. (Foto Prensa Libre: Werner Cajas)

La niña, nacida el 25 de julio del 2001, en Mazatenango, Suchitepéquez,  se hizo ciudadana estadounidense este jueves, en un acto en el que, por medio de un mensaje por video, el presidente de ese país, Barack Obama, le dio la bienvenida a Estados Unidos y le informó que ahora goza de todos los beneficios que esto implica.

Debido a que María Teresa tiene parálisis cerebral, Werner Cajas, su padre adoptivo, juró por ella fidelidad a Estados Unidos. “Nadie se imaginó que Teresita iba a llegar hasta donde está”, asegura el médico guatemalteco, radicado en EE.UU desde hace 20 años.

Niña valiente

Teresita, como cariñosamente la llama su familia, nació unida por el cráneo a su hermana, María de Jesús, ambas de apellido Quiej Álvarez.

Tan solo el nacimiento de las niñas ya se consideró un milagro, pues aunque compartían el cráneo tenían cerebros separados, un suceso que según los médicos, se produce una vez cada dos millones de nacimientos.

La cirugía de separación se efectuó en Estados Unidos, el 6 de agosto de 2002, cuando las menores ya tenían un año, procedimiento que tardó unas 20 horas y estuvo bajo la dirección del neurocirujano argentino Jorge Lazareff.

María Teresa era considerada por los médicos como la niña más débil y su intervención quirúrgica, después de ser separada, tardó cinco horas más, debido a una acumulación de sangre en su cerebro. Después de ser dada de alta debió regresar al hospital por una infección en la válvula que se le colocó en la cabeza para drenar líquido.

Pese a que no habla, su padre asegura que tiene una forma especial de comunicarse. “Ha sido toda una experiencia de vida criar a Teresita, siempre ha luchado por aferrarse a la vida y lo hace con valor”, afirma.

María Teresa y su hermana, quienes se visitan cada semana pese a vivir con padres adoptivos diferentes, cumplirán 15 años el próximo 25 de julio, por lo que sus familiares, siguiendo la tradición latina, planean celebrar con una fiesta “a lo grande”.