Secuelas de la erupción del Volcán de Fuego ponen en riesgo poblados e infraestructura de la Costa Sur

Al menos 30 comunidades de cuatro municipios del departamento de Escuintla corren peligro alto por inundaciones o lahares por la gran cantidad de sedimentos que se encuentran en la cuenca del río Achiguate, producto de la erupción del volcán de Fuego el 3 de junio de 2018.

Arena, piedras y ceniza volcánica sobre la cuenca y cauce de los ríos puede ser un riesgo en invierno. (Foto Prensa Libre: Carlos Álvarez)
Arena, piedras y ceniza volcánica sobre la cuenca y cauce de los ríos puede ser un riesgo en invierno. (Foto Prensa Libre: Carlos Álvarez)

Según las autoridades de la Gobernación Departamental de Escuintla y la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), los municipios con más riesgo a inundaciones súbitas son La Democracia, Puerto San José, Siquinalá y Masagua, mientras que los más propensos a ser afectados por lahares son Siquinalá, Escuintla y Masagua.

En estos municipios están ubicadas en total 30 comunidades, las autoridades señalaron que no tienen un estimado de personas que están en riesgo ya que no cuentan con datos actualizados de las personas que viven en ellas.

Acumulación

Según los cálculos de expertos, luego de la violenta erupción del Volcán de Fuego que ocurrió el pasado 3 de junio, el cono expulsó un estimado de 20 millones de toneladas de material entre piedras, arena y ceniza.

Se estima que en poco más de seis meses después de la erupción únicamente ha descendido un cinco por ciento del total del material, el restante se encuentra en la parte alta del complejo volcánico y según los expertos este bajará durante varios años ayudado particularmente por la lluvia.

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Se estima que antes de que el volcán hiciera erupción, se tenía una cantidad muy similar de material volcánico en el complejo, por lo que actualmente hay una probabilidad bastante alta de que este baje en forma de lahares y posteriormente la acumulación provoque inundaciones.

Si el país llegara a registrar un invierno muy copioso, la probabilidad de que estos fenómenos afecten a la población es bastante alta.

La información fue revelada por el director del Instituto Privado de Investigación sobre el Cambio Climático (IPICC), Alex Guerra, y el delegado departamental de la Conred en Escuintla, Bosbely Suárez, en una visita de campo que realizaron a la cuenca del río Achiguate.

 

El puente sobre el río Achiguate es uno de los afectados por la acumulación de sedimentos volcánicos. (Foto Prensa Libre: Carlos Álvarez)

Peligro

Uno de los puntos más afectados por esta situación es la antigua base de Scouts ubicada en la comunidad Las Palmas, Siquinalá, Escuintla.

La erupción provocó que gran cantidad de piedras y arena volcánica que bajó inhabilitara las instalaciones pues provocaron el cambio del cauce del río y por la inestabilidad del terreno este cambia de cause constantemente.

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Los expertos precisaron que esta es una situación particularmente peligrosa pues al existir tanto sedimento existe una posibilidad muy alta de que cuando el cauce del río crezca se desborde y afecte a la comunidad de Las Palmas o incluso el casco urbano de Siquinalá, lo que provocaría un daño difícil de cuantificar.

Alfonso Alonzo, ministro de Ambiente, señaló que precisamente por esta situación se formó una mesa técnica entre la Gobernación Departamental, Ministerio de Ambiente, Conred y el IPICC, que analizan posibles planes de mitigación.

De momento se realizan estudios científicos que ayuden a tomar la mejor decisión, pues las respuestas deben ser planificadas según las necesidades de las comunidades.

Más peligro

Otro de los puntos que ha sido más afectados es el puente Achiguate, en la ruta CA-2. en este lugar la acumulación de sedimentos fue tanta que provocó que el río se encauzara en un pequeño espacio a un costado.

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Guerra explicó que hay varios problemas que originan esta situación, el primero es que el río se encauza y fluye más rápido de lo que normalmente lo hacía, debido a que el sedimento es abundante y crea espacios llamados islas a lo largo de más de 50 kilómetros.

Esta particularidad puede provocar que en el momento que existan una crecida del río el agua se estanque y provoque inundaciones súbitas en las comunidades más cercanas al cauce del río.

El segundo problema es que la gran cantidad de sedimentos que están expuestos pueden ser arrastrados por una crecida y socavar las bases del puente Achiguate. Esto incluso podría destruir el puente.

Guerra resaltó que esta es una posibilidad real pues en años anteriores una crecida socavó las bases de un puente anterior y lo destruyó, lo que provocó dejar incomunicada a esta importante región y pérdidas económicas millonarias.

 

Instituciones trabajan planes de mitigación para que el invierno no ocasione daños asociados a la acumulación de sedimentos. (Foto Prensa Libre: Carlos Álvarez)

Otra de las consecuencia que provoca este exceso de sedimentos es que el agua del río se filtra entre el material causando dos problemas el primero la baja del caudal y que este esté más expuesto a la evaporación y segundo que el líquido no pueda ser aprovechado por los usuarios de la cuenca, pobladores y empresarios.

Salida al mar

A unos 40 kilómetros del Achiguate se encuentra un lugar conocido como La Barrita, que es la desembocadura del río en el océano Pacífico.

La violenta erupción provocó que el material más fino, como arena y pequeñas rocas, lleguen hasta este punto en cantidades no registradas anteriormente.

Esto también ha representado un problema más para la población pues en principio el asolvamiento ha dificultado la navegación en dicho lugar lo que afecta la pesca artesanal.

Guerra también señaló que existe el riesgo de que el material llegue hasta la parte del rompe olas que protege el Puerto Quetzal y lo dañe, lo que provocaría un serio problema para el país pues ahí está ubicada la principal portuaria del país.

Recomendaciones

Tanto Guerra como el Gobernador departamental de Escuintla Guillermo Domínguez, señalaron que se debe priorizar el trabajo de bordas en lugares estratégicos del río como una acción preventiva y permanente para prevenir el daño por inundaciones en las comunidades.

De la misma forma se debe mantener un constante monitoreo del río y sus afluentes para tener información actualizada que permita tomar decisiones inmediatas y evitar catástrofes.

Los expertos recomiendan mantener la mesa técnica y particularmente continuar con la realización de estudios profesionales y técnicos que permitan generar información sobres los modelos que podrían ocurrir en los próximos años respecto a lluvia y el descenso del sediento del complejo volcánico, esto para poder tomar las decisiones más acertadas en temas de mitigación.

El ministro de Ambiente agregó que este esfuerzo multisectorial ha logrados desde hace al menos tres años tener un uso adecuado del recurso hídrico de la cuenca y el río y resaltó que pese a todos los problemas es la primera vez en años que el río logra desembocar en el mar.
Alonzo agregó que si bien este es un esfuerzo de todos, las verdaderas bases para un uso sustentable de los recursos hídricos solo se logrará con la aprobación de una ley de aguas e instó al Congreso a lograr ese objetivo.

 

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