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Niños están en riesgo de contagiarse de enfermedades inmunoprevenibles por bajas coberturas de vacunación

Desde la pandemia del covid-19 los niveles de vacunación infantil en el país se mantienen en nivele bajos.

La cobertura de vacunación contra el sarampión está por debajo del nivel ideal recomendado por la OMS. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La cobertura de vacunación contra el sarampión está por debajo del nivel ideal recomendado por la OMS. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Para octubre de este año, el ideal 95% de cobertura en el esquema regular de vacunación no se logró. Las ocho vacunas que se aplican a los niños menores de cinco años están por debajo de ese porcentaje, lo que pone en riesgo a esta población de brotes de enfermedades infectocontagiosas que son prevenibles con las vacunas, y en un país donde uno de cada dos niños padece de desnutrición crónica, el panorama es más complejo.

En el caso de la que protege contra la poliomielitis, por ejemplo, los datos del Ministerio de Salud indican que el alcance en la primera dosis fue del 79.8% a nivel nacional, pero este desciende al 65.2% en la aplicación del segundo refuerzo.

Para ese mes la cobertura debió llegar al 83.3%, como lo indica el tablero de la Vacunación de esquema regular en Guatemala que registra los datos oficiales y que se actualiza mensualmente.

Al segregar la información por departamento, la situación es más crítica en Guatemala, pues con la dosis inicial solo se vacunó al 72.4% de la población meta, mientras que el alcance del segundo refuerzo está 23.6% más abajo. Izabal está en una condición más aguda, pues del 76.3% descendió un 27.9% en la aplicación del último refuerzo.

Las disparidades son evidentes al ver el alcance que tuvo la aplicación de este biológico en Alta Verapaz, pues el 92.8% de niños menores de cinco años recibieron la primera vacuna, y 73.1% el segundo refuerzo.

Según criterios médicos, la baja cobertura en la vacunación contra la poliomielitis abre la puerta para que se dé un brote de la enfermedad, de la que no se han detectado casos desde la década de 1990 en Guatemala.

Disminución general

La baja cobertura también se observa con las demás vacunas. La BCG, que previene la tuberculosis en sus formas más graves y debe aplicarse antes del año de nacido, cubrió solo al 74.7% de infantes, y de nueva cuenta Izabal tiene el menor alcance del país, con 50.3%. Pero al hablar de la dosis contra la Hepatitis B el alcance en este departamento el desplome es mayor, pues se reporta 26.4% de niños vacunados, cuando a nivel nacional se llegó a 66.5%.

En el caso de la pentavalente son tres dosis las que el infante debe recibir antes de los seis meses, está protege contra cinco enfermedades: tosferina, difteria, tétanos, hepatitis B y neumonía haemophilus influenzae del tipo B. La primera dosis estuvo cerca del 80% de cobertura, las otras dos no superan el 75%.

Mientras que la SPR, que protege contra el sarampión, paperas y rubeola la cobertura de la primera dosis es del 75.6%, y la segunda llegó al 66.4%

Neumococo, rotavirus y DTP (difteria, el tétanos y la tos ferina) son las otras vacunas que deben recibir los niños, con sus refuerzos, pero el alcance también es menor al 80%.

Esta baja cobertura del esquema regular de vacunación se ha mantenido oscilante desde el 2020, según datos oficiales, pero fue en el 2021 cuando el descenso fue mayor. Solo las primeras dosis de la pentavalente y contra la polio llegaron a un 91%, las demás estuvieron entre el 64% y el 85%.

El impacto del covid-19 fue explica en parte este comportamiento, no solo por lo sobrecarga que representó en el sistema de salud y que los esfuerzos se centraron en atender la emergencia, como ha señalado la Organización Mundial de la Salud, sino que los padres de familia no llevaron a sus hijos a los servicios de salud por temor a que se contagiaran de coronavirus.

El golpe de la pandemia

A criterio de Mario Melgar, del Consejo Nacional de Prácticas en Inmunizaciones (Conapi), las proyecciones de cobertura que el Ministerio de Salud se ha propuesto para final de año no se alcanzarán, y por consiguiente la meta propuesta por la OMS tampoco.

Si bien el alcance de vacunación no ha sido el ideal en Guatemala, en el 2021 se tuvo el mayor desplome. En 2022 se observó una leve recuperación y Melgar espera que al final de este año las estadísticas mejoren, pero reconoce que, aun así, el país estaría lejos de la cobertura ideal.

Las razones de ello son varias, por un lado, menciona que el sistema de salud sigue “bastante golpeado” por el covid-19, pues no todo el recurso humano que se movilizó para atender la pandemia regresó de manera inmediata a sus labores habituales, a lo que se suma el cansancio acumulado por atender la pandemia.

El otro factor, indica, es que la población dejó de asistir a los servicios de salud e hizo falta realizar campañas de vacunación en los centros educativos por la intermitencia de clases presenciales.

Agrega que el problema no pasó por falta de vacunas, pues los servicios sí estuvieron abastecidos con el biológico.

Riesgos

Melgar refiere que los menores que no están vacunados son niños que se va a enfermar más, y este año se ha visto más casos con infecciones prevenibles con una vacuna, como neumococo e influenza.

“Hay enfermedades que son muy riesgosas que se llama de reemergencia, o sea, enfermedades que no hemos visto por años y que podrían reaparecer, y habiendo poblaciones no vacunada pueden diseminarse. Las dos que más nos preocupan son polio y sarampión, y está última más porque ha habido brotes recientes en Estados Unidos, México, Brasil y Venezuela, además es muy transmisible y hay muchos niños sin la vacuna”, refiere.

Agrega que en 2024 se hará una campaña de vacunación contra el sarampión para alcanzar a todos los menores de cinco años que no han sido inmunizados para reducir cualquier brote de la enfermedad, pues siempre hay riesgo de que ocurra algún caso importado como el que se dio en 2018, cuando una estudiante de intercambio se contagió en Alemania e ingresó al país.

En el caso de la polio, refiere que no ha habido casos en el país desde la década de 1990, pero si hay niños sin vacuna el riesgo es latente.

Ante la pregunta de cuál sería el principal reto para las próximas autoridades del Ministerio de Salud para mejorar la cobertura de vacunación, señala que lo primero será mantener el abastecimiento del biológico, luego alcanzar a esa población que no se han podido vacunar.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, a pesar de las campañas informativas que se realizan sobre los beneficios de la vacunación en la provincia persiste la resistencia a que los niños reciban las dosis. De esa cuenta, se debe recuperar la confianza de la población para lograr la oferta y administración de la vacuna por rango de edad.

Otro de los problemas indica que la proyección de población es por nacidos vivos y no todas las madres llevan a sus hijos a los establecimientos y puestos de vacunación fijos, por ello, se han implementado de manera progresiva las jornadas integrales de salud y brigadas móviles como parte la red de servicios de salud para inmunizar a la población en las comunidades más lejanas.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.