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“Nos estamos aventurando a sembrar”: Agricultores luchan contra el clima y el precio de los fertilizantes

Los pequeños agricultores tienen dificultades para sembrar el maíz, su reserva de alimento para el próximo año. Las condiciones climáticas y los altos precios de los fertilizantes comprometen los cultivos.

Los agricultores en caseríos de Camotán, Chiquimula, se enfrentan a las condiciones climáticas y a los altos precios de los fertilizantes para sembrar maíz, su reserva de alimento para el próximo año. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

Los agricultores en caseríos de Camotán, Chiquimula, se enfrentan a las condiciones climáticas y a los altos precios de los fertilizantes para sembrar maíz, su reserva de alimento para el próximo año. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

Con atraso, las primeras lluvias comenzaron a caer en Camotán, Chiquimula, hace ocho días, momento en que las familias aprovechan para la siembra de maíz, con la esperanza de que el invierno continué y riegue la milpa. El grano que cultiven será para el próximo año.

Dejarán a la “mano de Dios” el que la siembra se logre, pues con el incremento en los precios del fertilizante solo podrán abonar la tierra en esta primera etapa. De Q180 que costaba el año pasado, ahora lo compraron a Q410. Un aumento de 128 por ciento, que es difícil cubrir para los hogares que subsisten de la agricultura. El impacto en la crisis alimentaria será mayor, en medio de un período de hambre estacional que se agudiza por la pandemia del covid-19.

Gregorio López Ramos es agricultor, aprendió a labrar la tierra de su padre y ahora traslada el legado a sus hijos. Es miércoles 25 de mayo, en el caserío El Escuelón, en la aldea El Guayabo, en Camotán, Chiquimula. La lluvia comenzó a caer el lunes, hay que apresurarse a sembrar ahora que la tierra comienza a humedecerse.

Hunden en el suelo un palo, para depositar dos semillas preparadas. El agujero no es profundo, ya que en el terreno las rocas no lo permiten, esto dificulta que la raíz de las plantas se ancle en la tierra y salga el ansiado maíz.

El Pronóstico de inseguridad alimentaria y nutricional, período marzo-mayo 2022, que publica la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán) indica que hay 65 por ciento de probabilidades de que las condiciones del fenómeno de la Niña persistan entre mayo y julio de este año, con lo que se prevé un exceso de lluvia.

Dichas condiciones beneficiarían a los agricultores y aliviaría la escasez de alimento para las familias que viven de lo que produce la tierra.

“Estamos aventurando porque no se sabe si este invierno va a seguir. Cuando cae la lluvia, aunque sea un poquito se cosecha. El año pasado no hubo mucha lluvia, y la producción fue poca”, dice Gregorio López Ramos. “Si no hay invierno, no hay maíz”, agrega.

 

Las familias en caseríos de Camotán aprovechan las primeras lluvias para sembrar maíz. La cosecha será en septiembre. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

 

Tuvo que comprar la semilla para sembrar, a Q4.50 la libra y solo pudo adquirir 15, que le alcanzará para unas cuantas cuerdas de terreno, con la confianza de cosechar en septiembre y guardar el grano, será su reserva de alimento para el próximo año.

Marcial Canán, también del caserío El Escuelero, está esperanzado en que el suelo produzca. Por ahora prepara la tierra para comenzar a sembrar unas cuerdas de terreno, pero “cultivar no está fácil, por la carestía del abono”, dice, por lo que piensa en otras opciones para lograr tener algo de grano al final de la temporada.

“Siempre guardamos la semilla para sembrar, semilla del maíz criollo… cuesta que se logre, porque sin abono solo salen las hebritas. No tira ni tusitas”, menciona Canán. “La única esperanza que se mantiene es con el frijol y el maicillo. El maicillo no utiliza fertilizante, pero con el maíz únicamente historia nos va a quedar, por la carestía del abono”, se lamenta.

 

El precio elevado del fertilizante compromete la cosecha de maíz para las familias que se dedican a la agricultura de autoconsumo.
(Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

 

Los precios del fertilizante se incrementaron como un efecto colateral de la guerra entre Rusia y Ucrania, señala el informe de Sesán. Ambos países están entre los productores más importantes de productos agrícolas en el mundo.

Los rusos son los principales exportadores de fertilizante nitrogenado y de fertilizantes potásicos y fosfatados. Guatemala se ve afectada por los altos costos y el impacto llega hasta los agricultores de autoconsumo, como el caso de Gregorio López Ramos y Marcial Canán.

El bloque denominado Grupo Parlamentario de Oposición presentó el pasado 24 de mayo una iniciativa de ley que busca la exoneración temporal del pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y al Derecho Arancelario de Importación (DAI) de los fertilizantes, plaguicidas e insumos agrícolas para apoyar la producción de granos básicos y demás productos agrícolas. La medida sería por un período de seis meses, y de ser aprobada protegería de la inseguridad alimentaria.

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Reserva se agota

Dentro de un silo, Caná aún tiene un poco de maíz que logró cosechar el año pasado, y será para alimentar a la familia por unos días, con raciones más pequeñas. “Al jalar la primera tortilla ya uno está pensando que lo que tenemos va para abajo”, menciona. Al acabarse tendrá que comprar el grano.

De Q150 que pagaban el año pasado por un quintal de maíz, ahora desembolsan Q200, más los Q20 de pasaje. En el caso de López Ramos le alcanza para ocho días.

Hay familias que no consiguen el dinero suficiente y compran por libra, que en el caso del maíz está a Q2 y el frijol a Q6.

De acuerdo con el pronóstico de la Sesán, la tendencia es que los precios de los granos básicos continúen al alza, y compromete la alimentación de las familias en el área rural, donde estos productos son lo único que comen.

 

La reserva de maíz está por acabarse en el hogar de Marcial Caná, en el caserío El Escuelón. Lo poco que le queda lo almacena en un costal. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)

 

El informe señala que evaluaciones de seguridad alimentaria realizadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de OXFAM muestran una disminución del consumo de frijol negro, principalmente en hogares que están en situación de inseguridad alimentaria severa.

Además, se ha identificado que las familias incrementaron hasta en 23 por ciento los recursos mensuales que destinan a la compra de alimentos, lo que se considera una medida de emergencia.

Cubrir la Canasta Básica Alimentaria no está a su alcance. El Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó en abril que está llegó a los Q3 mil 218.03, cuando en enero se situaba en Q3 mil 110.

Efecto en los hogares

En Escuelero el trabajo no abunda. Los cabezas de hogar salen al sur del país a ofrecer su mano de obra en el corte de caña, otros viajan a Honduras, a las cafetaleras, abandonan a sus familias por varios meses. El jornal es bajo, solo les alcanza para enviar a sus hogares unos Q100 o Q200 a la semana.

“La única alternativa que tienen es conseguir trabajo en las fincas, pero, ahorita ellos prefieren quedarse a sembrar su tierra, antes que salir a trabajar. Esto incrementa la inseguridad alimentaria en los hogares, y con el aumento en la canasta básica, lo que les alcanzaba para un día, ahora, quizá, para mediodía”, refiere Claudia Johana Chacón González, Nutricionista y jefe de proyecto de Acción contra el Hambre.

Mientras llegan esos quetzales que las cabezas de hogar envían, las mujeres en casa alimentan a sus hijos con lo que pueden. Aprovechan las hiervas que crecen entre el monte, como chatate, chipilín y macuy; no es suficiente para que los niños se nutran.

“Hay familias que pasan hambre, por la escasez. Está dura la vida debido a la carestía, no solo del abono, es en toda la alimentación”, dice Caná.

No hay recursos para comprar más allá de frijol y maíz para las tortillas. Felicita Ramos no recuerda cuando fue la última vez que comió carne de res ni de pollo. Hace unos días cocinó caldo de pato, de los que cría en su patio. Es un festín que pone en su mesa de vez en cuando.

 

Frijol y tortilla es la comida que a diario comen las familias en Camotán, Chiquimula. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

 

El Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Siinsan) actualizó el reporte de menores de cinco años con desnutrición aguda. Al 14 de mayo hay 8 mil 368 casos, son 485 más que los registrados en la semana anterior, cuando eran 7 mil 883.

Las muertes por esta causa ahora son ocho, también aumentaron, ya que al 7 de mayo eran dos. Los decesos ocurrieron en los municipios de Panzós, Chisec y Senahú en Alta Verapaz; San Juan Comalapa, en Chimaltenango; Jocotán, Chiquimula; Santa Bárbara, Suchitepéquez; La Libertad en Petén y en Ixcán.

Maga: Acciones de apoyo

Los hogares en El Escuadrón están a la mano de Dios, hasta ahora la ayuda gubernamental no ha llegado, menciona Chacón González, y los pobladores no la desmienten.

 

Marcial Canán es un agricultor del del caserío El Escuelero, en la aldea El Guayabo, en Camotán, Chiquimula. (Foto Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytán)

 

Aunque el Departamento de Comunicación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) señala que la cartera realiza varias intervenciones para apoyar a los pequeños agricultores.

La implementación de huertos familiares para la producción de autoconsumo es parte de las acciones, que se complementa con la instalación de granjas pecuarias, se incorpora el componente de caprinos, conejos y aves de corral, para que los hogares dispongan de proteína vegetal y animal.

El viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional también realiza la entrega de raciones de alimentos para las familias que están en vulnerabilidad, y para acceder a ellas deben instalar un huerto. Otorgan alimentos en coordinación con la Sesán, que debe identificar a las familias en inseguridad nutricional y enviar la lista al Maga para que las reparta.

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Las raciones de alimento son una por familia para un mes, e incluye frijol, arroz, harina de maíz nixtamalización, aceite vegetal, hojuelas de avena, harina de maíz de soya. El Maga tiene como meta distribuir este año 355 mil raciones.

Con el programa de reserva estratégicas de alimentos se espera entregar 30 mil silos de metal para guardar 12 quintales de granos básicos, y 550 silos plásticos de 18 quintales, con la finalidad de evitar pérdidas por el mal manejo y almacenamiento postcosecha.

Se lanzó un Plan Nacional de Recuperación de Suelos para beneficiar a 180 mil agricultores de producción de subsistencia, que luego de ser capacitados en la conservación de suelos recibirán Q1 mil para la compra de agroinsumos.

El desembolso será a través del Crédito Hipotecario Nacional, y se estimación que se hará a partir de este mes. Acá se priorizará a las familias que ya han tenido algún beneficio del Maga y que se encuentran ya registrados.

ESCRITO POR:

Ana Lucía Ola

Periodista de Prensa Libre especializada en temas comunitarios, con énfasis en Salud y Educación, con 17 años de experiencia. Reconocida con el Premio de Prensa Libre en categoría Reportaje, en 2019. Premio de la UPANA por Informar a la población guatemalteca sobre la realidad en nutrición y desnutrición en el país, en 2019. Diplomado El periodismo en la era digital como agente y líder de la transformación digital impartido por el Tecnológico de Monterrey.