Pacientes, pero también alumnos: pese a la adversidad de una enfermedad niños continúan sus estudios en el hospital

Mientras están hospitalizados, los niños pueden reconectarse con la experiencia estudiantil. Desde hace 30 años en el Hospital Roosevelt funciona la Escuela Oficial de Párvulos de Pediatría.

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Escuela de Párvulos del Hospital Roosevlet
En la Escuela de Párvulos de Pediatría del Hospital Roosevelt se busca que los pacientes continúen con sus estudios mientras están internados. (Foto Prensa Libre: Cortesía Hospital Roosevelt)

Días, semanas o quizá meses. El que un niño esté internado en un hospital para recibir tratamiento médico es una irrupción a parte de su infancia. Si está en edad escolar esa pausa alcanza su vida estudiantil.

No es sencillo adaptarse a ello, sin embargo, en el Escuela de Párvulos de Pediatría del Hospital Roosevelt la intención es que los pacientes se olviden por unos momentos de las inyecciones, de los medicamentos, de los sueros, y tengan la experiencia de estar en un ambiente escolar, claro, dentro del centro asistencial.

“La idea es que el niño no interrumpa sus estudios durante el tiempo que esté hospitalizado, que no pierda el grado escolar y que pueda reincorporarse a su centro escolar de origen al terminar su tratamiento, ese es el objetivo de esta escuela”, menciona la maestra Rosa Isabel Muralles García. Este espacio cumple este fin de semana 30 años de funcionar dentro del Hospital.

Desde enero de este año han recibido a más de 150 pacientes pediátricos de distintas edades y que cursan distintos niveles educativos, de preprimaria y primaria, incluso, diversificado, pues en el área de Pediatría se atiende pacientes hasta los 17 años.

Primer paso

Las maestras se encargan de visitar los distintos servicios del hospital, llegan a cada cama para invitar a los pacientes a asistir a la escuela, los padres deben dar su autorización.

Cada mañana se anota los nombres de los niños, su edad, el grado que cursan, y quién es la persona responsable.

La escuela se guía por el Currículo Nacional Base, sin embargo, lo esencial es reforzar los conocimientos básicos en lectura, pensamiento lógico y artes en cada alumno.

 

Maestra de Escuela de Hospital Roosevelt
Rosa Isabel Muralles García es la docente que se encarga de apoyar a los pacientes-alumnos en la escuela del Hospital Roosevelt. (Foto Prensa Libre: Ana Lucía Ola)

 

“Todos los días se comienza con una lectura corta para comprobar el nivel de atención y de comprensión lectora que traen los pacientes”, dice Muralles García, y esto les permite conocer con exactitud en qué nivel se encuentran los niños para apoyarlos en su aprendizaje, y los docentes se acoplan a las necesidades de los estudiantes, además de entrar en contacto con el maestro y el director de la escuela de origen del niño para coordinar los contenidos y tareas que el paciente-alumno debe realizar.

Cuando el tratamiento médico termina, los niños regresan a su centro educativo, con la evidencia de que continuaron con sus estudios durante el tiempo que estuvieron hospitalizados.

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A diferencia de otros establecimientos educativos, en la Escuela de Párvulos de Pediatría del Hospital Roosevelt los estudiantes van y vienen. “Pueden ser atendidos por nosotros una única vez, o de pronto venir cada cierto tiempo, eso depende del padecimiento que tengan y del procedimiento médico que lleven”, dice.

Son contados los pacientes cuya estadía se alarga en la escuela. Muralles García recuerda el caso de un niño que el año pasado se graduó de sexto primaria, luego de una prolongada hospitalización de cuatro años. Él niño se reusaba a asistir a la escuela, pero la insistencia de la maestra lo hizo llegar al aula y en donde se olvidaba de la enfermedad, convivía con otros niños y continuaba con sus estudios.

Ahora que está en básicos, desde el hospital estudia de manera virtual en un colegio, pero el apoyo de las maestras de la escuela de la pediatría continúa con clases de refuerzo.

Otra historia es la de un paciente de cuatro años que sufrió varias quemaduras, su recuperación se extendió, y allí en el hospital concluyó la preprimaria.

Acá no solo se apoya al niño a que continúe con sus estudios, la parte emocional también es importante para que el paciente se recupere pronto, y el equipo de maestras se ocupa de mejorar el estado anímico de los menores.

Lo diferente de una escuela regular, aquí la diferencia es que hoy están y mañana no sé, hay muchas razones por las que no los puedo encontrar. 

Treinta años de impartir clases

La Escuela de Párvulos del Hospital Roosevelt funciona desde 1976, pero fue hasta 1992 que el Ministerio de Educación la estableció como una escuela oficial. Este 8 de mayo cumple 30 años de dar clases a los niños hospitalizados.

Fundación Escuela del Hospital Roosevelt
La Escuela de Párvulos de Pediatría del Hospital Roosevelt comenzó a funcionar en 1976, pero fue en 1992 que recibió el aval del Ministerio de Educación. (Foto Prensa Libre: Cortesía Hospital Roosevelt)

 

Son tres salones los que están ubicados de manera estratégica en las distintas áreas del centro asistencial. Cuando los niños no pueden ir a clases, las maestras van a encamamiento para darles el acompañamiento educativo que necesitan.

Durante los primeros meses de la pandemia del covid-19 llegar a donde estaban internados los pacientes-alumnos fue la estrategia que se implementó, conforme los meses los niños han vuelto a los salones, eso sí, en burbujas para llevar un mejor control y darles atención más personalizada.

Muralles García es la la primera docente en Guatemala especializada en la educación y el aprendizaje en aulas hospitalarias. Tiene una maestría en pedagogía hospitalaria que cursó en la Universidad de Barcelona, España. Llegó a la escuela del Hospital Roosevelt por azares del destino, pocos apostaban a que su estadía en el lugar sería corta, pero ya lleva 22 años impartiendo clases en este espacio a niños que están en una etapa difícil de su vida, y este se convierte en su “refugio”, en un espacio de “felicidad”.

“Estar acá, personalmente me ha enseñado a valorar la vida, a disfrutarla, porque no sé en qué momento ya no voy a estar acá”, dice, y es que le ha tocado ver partir a varios niños que fueron sus alumnos, pero perdieron la batalla contra la enfermedad.

En Guatemala hay otras dos escuelas como esta que atiende a los pequeños pacientes mientras están hospitalizados: en el Hospital San Juan de Dios y en el Hospital Infantil de Infectología y Rehabilitación.