Sendero polémico

Lo que empezó como un trabajo para mejorar los senderos peatonales para llegar al parque nacional El Mirador —antigua capital del reino Kan— se convirtió en preocupación para pobladores de la comunidad de Carmelita, San Andrés, Petén, pero también para arqueólogos y promotores turísticos, al descubrir que la brecha, proyectada con dos metros de ancho, llegó a tener hasta siete metros en ciertas áreas, pese a ser de uso peatonal.

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Según el viceministro de Ambiente Sergio Ruano se dieron malentendidos y se mezcla un informe de un consultor del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) con la petición al Conap por parte de la Cooperativa Carmelita de revisión de rutina por la certificación internacional de explotación de bosques.

“Se le ha pedido a la empresa que a partir de donde van, respeten totalmente el ancho del camino, y que dejen todos los árboles que deban dejar”, expresó.

Los senderos del circuito Carmelita-El Mirador figuran en el proyecto de construcción de infraestructura básica para El Mirador y su área de influencia, San Andrés y San José, Petén, propuesto por el Programa de Desarrollo de Petén para la Conservación de la Reserva de la Biósfera Maya, a cargo del MARN, y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo a través de un préstamo de US$10 millones aprobado por el Gobierno de Guatemala en el 2007.

La empresa Arquinco ganó la licitación, y es la encargada de desarrollar el proyecto, pero a los pocos días de iniciados los trabajos se presentaron denuncias al Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), sobre tala excesiva.

“La medida que llevaba el sendero no era la que dicen los documentos. Enviamos un informe al Conap, ellos mandaron una comisión para evaluar la situación, y frenaron el trabajo”, explicó Orlando Martínez, presidente de la Cooperativa Carmelita.

Guías turísticos de expediciones hacia El Mirador calificaron de innecesaria y exagerada la deforestación para un camino peatonal en un área de conservación.

Experto

El mismo director del proyecto Cuenca El Mirador e impulsor del ecoturismo en la zona desde hace varios años, el arqueólogo Richard Hansen, calificó la situación de “desastrosa” y de “abuso hacia el ambiente”.

“Esto es grave. Yo vi las fotos, y es frustrante. Yo no tengo nada qué ver con esto y estoy totalmente en contra y en desacuerdo con lo que hicieron. Estoy a favor de un tren eléctrico a futuro para facilitar el acceso de más personas y beneficiar con ello a la comunidad de Carmelita, y eso se puede hacer con dos metros de ancho y sin necesidad de botar tanto árbol, sino yendo alrededor de ellos”, dijo Hansen.

Sin prisa

El secretario ejecutivo del Conap, Benedicto Lucas ordenó un informe, que le fue entregado hace una semana y declaró que aún debía “evaluar” para ver “si se infringió la ley y si el trabajo causará algún tipo de impacto ambiental. Pero no tenemos presión, es decir, nos debemos tomar suficiente tiempo, porque se debe decidir de manera profesional”.

Continúan trabajos

Sergio Illescas, supervisor de proyectos de Arquinco, aseguró que en ningún momento se les ordenó detener la obra, y que en las últimas reuniones sostenidas con autoridades del MARN, del Conap, de Cooperativa Carmelita y de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén hace un par de semanas, le aprobaron los avances.

De hecho, el jueves 8 de mayo, la vicepresidenta Roxana Baldetti estuvo en el lugar para ver los avances de los trabajos en instalaciones para turistas en Carmelita.

“Hay áreas donde el camino se ensancha hasta 10 o 12 metros, pero eso ya estaba así. Nosotros solo limpiamos y cortamos los pedazos de dos metros donde nos pedía la topografía. Otros pedazos no los cortamos nosotros, ya estaban cortados así. Lo que pasa es que el Conap desde el principio no estaba de acuerdo. Entonces, entraron en el bosque y dijeron que estábamos depredando, pero el Ministerio de Ambiente consideró que era una exageración y lo estaban diciendo para frenar el proyecto”, dijo Illescas.

Martínez indicó que ahora hay personal del Conap y de la cooperativa, para asegurarse de que se respeten las especificaciones en el sendero.