Solo 7 de cada 10 mil vacunados contra covid-19 ha reportado reacciones adversas

Los datos demuestran que la cantidad de personas que reporta efectos adversos es mínima y los síntomas más frecuentes no son graves. Por ello, expertos concluyen que la vacuna es segura y motivan a la población a inmunizarse.

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Los eventos adversos que se reportan con mayor frecuencia no son graves, según evidencian los datos. (Foto Prensa Libre: AFP)
Los eventos adversos que se reportan con mayor frecuencia no son graves, según evidencian los datos. (Foto Prensa Libre: AFP)

En Guatemala alrededor de 5.8 millones de personas ha recibido al menos una de las dos dosis de la vacuna contra el covid-19. De estas, únicamente el 0.07 por ciento, equivalente a 3 mil 856 personas, reportó una reacción adversa luego de inocularse, según datos del Sistema de Información Gerencial de Salud (SIGSA) del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).

Dicho de otra forma, de cada 1 mil 500 personas a la que se aplicó la vacuna contra el covid-19, solo una reportó reacciones adversas. La frecuencia es mínima y permite a profesionales de la salud concluir que la inmunización es segura.

Las mujeres que han notificado algún evento presuntamente atribuible a la vacuna son 2 mil 810, mientras que los hombres son 1 mil 046. El grupo etario que más reacciones adversas reportó son los jóvenes de 18 a 29 años y le siguen las personas de 30 a 39 años, según datos proporcionados en una solicitud de información pública.

En su mayoría, los síntomas más frecuentes notificados como “eventos supuestamente atribuibles a la vacunación o inmunización contra covid-19” no son graves. El más común es reacción local en el sitio de la inyección, como dolor o inflamación, que se ha reportado 4 mil 157 ocasiones. En segundo lugar, está el dolor de cabeza, que se reportó 1 mil 792 veces; luego la fiebre mayor de 38 grados, 1 mil 011 veces. Le sigue la náusea, con 739 ocasiones y en quinto lugar está el mareo, con una frecuencia de 730.

Entre los síntomas menos frecuentes, y que podrían deparar en un cuadro de más gravedad, está el síndrome de shock tóxico, que se presentó en dos ocasiones, y la trombocitopenia, con ocho ocasiones.

Sin embargo, es necesario aclarar que algunos de estos eventos fueron reportados por las personas en fechas que coincidieron con la aplicación de la vacuna, pero no se puede asegurar que deriven del biológico como tal ya que esto lo determinarán las investigaciones.

“Se debe tomar en cuenta que algunos de estos factores no son atribuidos al biológico como tal, sino que las personas presentan enfermedades de base o coinciden con las fechas de inmunización”, informó el equipo de expertos de la Unidad de Vigilancia de Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación o Inmunización del Departamento de Epidemiología del MSPAS (ESAVI).

Sobre trombocitopenia (disminución de plaquetas), que motivó a suspender la vacunación de Johnson&Johnson (plaquetas bajas), la FDA hizo una revisión, que incluyó dos reuniones con el Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., y concluyó que eran eventos “excepcionalmente raros”. Por este motivo, concluyeron que los beneficios conocidos de la vacuna superan los riesgos conocidos en personas de 18 años y mayores.

La vacuna es segura

Erwin Calgua, farmacoepidemiólogo, explica que los eventos reportados por el MSPAS son los mismos que se han advertido en la literatura a nivel mundial, tales como la fiebre, el dolor de cabeza o dolor en el sitio de la inyección. Advierte que todas las vacunas y medicamentos pueden generar efectos adversos, pero a la luz de los datos se puede concluir que la inmunización es segura y conveniente.

“Las personas cuando se vacunen deben saber que hay reacciones adversas que se esperan. No se deben asustar y deben notificar cualesquiera eventos atribuibles a la vacunación e inmunización a al sistema de salud. Las reacciones no deben ser un disuasor, los eventos siguen siendo bajos y el beneficio sigue siendo mayor a los riesgos”, dijo Calgua.

Calgua enfatiza en que todo evento adverso, aunque no sea de gravedad, debe reportarse al sistema de salud.

“La gente debe comprender que cualquier síntoma se debe reportar. No hay un evento pequeño porque todos conllevan un riesgo para la salud. Por eso existe un sistema de notificación y deben ser estudiados. Un rash, por ejemplo, podría convertirse en una alergia fuerte y llevar a un paciente a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)”, dijo el especialista.

La idea, dijo, es que las personas que presenten síntomas en las 72 horas luego de la vacunación lo reporten al centro donde se colocaron la dosis para que se le dé seguimiento a su caso.

Por su parte, Iriz Cazali, infectóloga, coincide con que los eventos que se reportan en Guatemala son los mismos que se reportan a nivel mundial.

 

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“Podemos concluir que estas vacunas son seguras, no han matado a nadie y ninguno de los síntomas más frecuentes son severos. Además, los eventos adversos son sumamente bajos, son menos del uno por ciento. De cada cien personas que se vacunan, menos de una reporta una reacción”, dijo Cazali.

De tal cuenta, la recomendación de la salubrista es la misma: vacúnese.

“Mi recomendación es que la gente se vacune porque los eventos que reporta el MSPAS son los que se describen en mundo entero. Estas vacunas son seguras”, reitera Cazali.

A la fecha, 1 millón 907 mil 926 personas se han vacunado con la primera dosis y 3 millones 929 mil 408 ya completaron su esquema.