Un mensaje de esperanza: un buen samaritano llega la cárcel

Álvaro Fernández lleva la palabra de Dios, ropa, medicinas y una cena navideña a los privados de libertad.

Álvaro Fernández busca que los reclusos se acerquen a Dios y convencerlos de que hay un futuro mejor. (Foto Prensa Libre: Jorge Alberto Ovalle)
Álvaro Fernández busca que los reclusos se acerquen a Dios y convencerlos de que hay un futuro mejor. (Foto Prensa Libre: Jorge Alberto Ovalle)

Sus pasos son firmes y sus palabras elocuentes. Álvaro Fernández es un exprivado de libertad que se dedica desde hace 13 años a compartir su experiencia de vida en las cárceles de Guatemala, para ayudar a que otros puedan reconciliarse con Dios y sean mejores personas.

Álvaro participa este año en 21 días de dar felicidad con una historia inspiradora, digna de imitar.
En estas fechas, organiza una comida navideña para llevarla junto al mensaje de esperanza. “Un tamal y ponche, una comida que, aunque sencilla, llena de felicidad a quienes la reciben”, dice.

También visitará el Centro Preventivo de la zona 18, anexo B, Santa Teresa, COF, Pavón, Pavoncito, granja Canadá y Cantel, en Xela. (Foto Prensa Libre: Jorge Alberto Ovalle)

“Creemos en la conversión del ser humano y la reinserción en la sociedad y, por supuesto, con la ayuda de cada uno de los hermanos traemos ropa, comida, medicina.

Toda esa ayuda que realmente un ser humano necesita”, señaló Fernández el día que asistió a Centro de Detención Preventiva para Varones de la zona 18 a solicitar la autorización para realizar su actividad navideña con los reclusos.

Fernández, quien estuvo preso en México, vivió momentos de amargura; pero esa experiencia le ayudó a crecer, y cambió su vida. Durante su primer retiro religioso en la cárcel El Cerezo, en México, sintió que Dios lo abrazó, y él se entregó en fe y devoción. Desde el 2007, trabaja con la Pastoral Penitenciaria.