Hagamos la diferencia

Guerra por el agua

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Cuando estudié en Israel, uno de los temas que más me sorprendió fue el concepto que se maneja sobre “El agua”. Cuando se habla de costos de producción de cultivos, una unidad obligada para comparación es la cantidad de agua que el cultivo consume. El aprovechamiento que hacen es extraordinariamente eficiente, literalmente no se desaprovecha una gota de agua. El Estado cuenta con normativas claras para su uso. Reciclan alto porcentaje del agua que utilizan y la entuban para riego en plantaciones cuyo producto no tiene contacto directo con el agua y la conducen en una tubería bien identificada.

El cambio climático a nivel mundial ha provocado que muchas fuentes de agua desaparezcan o estén a punto de desaparecer, como ha ocurrido en varios lagos y ríos del planeta. En Guatemala la problemática se agrava debido al uso irracional de las fuentes de agua, al descuido en el manejo de los recursos, así como a la poca conciencia ambiental.

La famosa “Ley de Aguas” duerme el sueño de los injustos y ha sido manoseada deliberadamente. Existen intereses espurios para que no sea aprobada. En este mes, al escasear el agua, se está dando un enfrentamiento entre comunidades que habitan en las cuencas de los ríos de la Costa Sur, quienes con justa razón reclaman el derecho al agua, contra empresarios de las agroindustrias de Palma Africana, ingenios azucareros, plátano y banano, pues estos han desviado los ríos hacia sus fincas, para aprovecharla. Desde hace 25 años estas empresas se han aprovechado del caudal de estos ríos, desviándolos de los cauces naturales con acometidas hacia sus plantaciones. Con esto, los ríos aguas abajo se han secado por completo y ya no han llegado al mar, provocando pérdida de la diversidad de peces, especies acuíferas y vegetación de humedales. Los daños han sido incalculables pues han afectado seriamente el ecosistema del mangle de la región, y del ambiente en general.

Pobladores de Tiquisate y Nueva Concepción, Escuintla, están exigiendo que ya no desvíen los ríos. Durante varios años han luchado para hacerse escuchar, han sostenido reuniones, mesas de diálogo, exigencias, demandas y discusiones con diferentes instituciones del Estado a nivel local y nacional. En los últimos días más de 200 personas en forma pacífica, y cansados de no ser escuchados, así como de promesas incumplidas, liberaron los ríos Madre Vieja y Coyolate, estuvieron acompañados por varias instituciones como la PDH, municipalidades, Copredeh, Redmanglar Internacional, Cogmanglar y Utz Che'. Los ríos nuevamente llegaron al mar y a su paso generan vida al ecosistema.

Las empresas ahora se están dando cuenta de que utilizar en forma indiscriminada el agua les traerá problemas y deben asumir sus responsabilidades. En lugar de volver a desviar de nuevo los ríos, como ya lo están haciendo, deben respetar el ambiente, construir sus propios pozos, que en la zona no serán muy profundos, y hacer uso eficiente del agua al utilizar sistemas de riego modernos. Si no escuchan, lo lamentarán, pues la guerra está declarada.

Tardíamente el Ministerio de Ambiente está poniendo denuncias contra estas empresas, pues se han perdido más de 400 hectáreas de mangle, están buscando culpables, aunque deben tener claro que su silencio tiene también buena parte de culpabilidad, al no haber escuchado las voces de los que día a día veían languidecer los ecosistemas del lugar. La indolencia también debe ser castigada.

samreygo@yahoo.com