Aislada y con una ayudante, así vive “la Rancherita”, la pandillera que perdió las manos con una granada

El breve relato de la procesada Mirna Elizabeth Juárez Argueta, una guardia y un informe que hizo una trabajadora social, detallan la manera que pasa los días en un sector aislado de la prisión Santa Teresa, en la zona 18.

En el Juzgado Octavo Penal, a cargo de Josué Alvarado, se discutió la apertura a debate a Mirna Elizabeth Juárez Argueta, alias la Rancherita y Édgar Danilo Xiloj Rivera. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
En el Juzgado Octavo Penal, a cargo de Josué Alvarado, se discutió la apertura a debate a Mirna Elizabeth Juárez Argueta, alias la Rancherita y Édgar Danilo Xiloj Rivera. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Josué Alvarado, titular del Juzgado Octavo Penal, alzó la vista cuando le habló a Juárez Argueta, apodada La Racherita, y le explicó que enfrentará un debate junto con Édgar Danilo Xiloj Rivera, quien estaba a su lado. El señalamiento fue por haber participado en la detonación de una bomba en un autobús el 25 de enero pasado en la colonia Quinta Samayoa, zona 7, que dejó a siete heridos.

Fue la primera vez que La Rancherita compareció en la Torre de Tribunales después que le amputaron las manos debido a que le explotó la bomba artesanal en el bus de la ruta 32. Una guardia de la Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP) y el abogado del Instituto de la Defensa Pública Penal (IDPP) que lleva su caso explicaron la forma en que vive en la prisión Santa Teresa, en la zona 18.

“Ella está apartada. Se mantiene en un sector de aislamiento muy cerca del área administrativa por donde también está (la exvicepresidenta Roxana) Baldetti -condenada a 15 años y seis meses en 2018 por el caso Agua Mágica-”, se refirió la guardia. Una interna, que está procesada por extorsión, es quien la ayuda en su vida habitual. “Lo hace para su buen comportamiento y tener una redención más adelante. Ella la ayuda en todo en la cárcel”, agregó.

El abogado Édgar Meléndez recordó que existe un informe realizado por una trabajadora social que acredita su perfil económico “muy limitado” y por eso había solicitado, sin éxito, que el juzgador le otorgara el arresto domiciliario en su casa en la colonia Amparo, en la zona 7.

El juez Alvarado se refirió a que existen situaciones dudosas que evitan que se desvanezca el peligro de fuga y, además, en la vivienda que acreditó carece de condiciones de salud para evitar una infección en las heridas.

Juárez Argueta también intentó salir de prisión con cartas de recomendación, aunque el juez se refirió que existen testigos considerados idóneos que deberán declarar lo que vieron antes y después que explotó la bomba.

Su mirada se mantuvo fija

La Rancherita estuvo acompañada de una mujer, pasante de un bufete jurídico, durante la audiencia. Juárez Argueta solo le pidió que le acomodara dos mantas celestes que le habían atado en el cuello para esconder los brazos.

Su abogado Meléndez recordó que La Rancherita tiene 20 años y es madre de tres hijos. En el informe de la trabajadora social se detalló que uno de sus hijos estaba enfermo el día que fue detenida cuando detonó la bomba para amedrentar a los conductores y exigir extorsiones.

También se conoció que su conviviente le llega a dejar encomiendas de ropa a la prisión cada semana.

  • Algunos abogados y oficinistas que observaron parte de la audiencia dijeron: “Quedarse así, sin manos, es su castigo por lo que hizo”.

Pide perdón

La audiencia intermedia duró tres horas en la pequeña sala de audiencias del juzgado. La defensa había solicitado que se cambiara el delito de asesinato en grado de tentativa por el que enfrentará un debate por intimidación pública a lo que el juez Alvarado negó. “Mirna, acá existen indicios suficientes para sustentar que existió su posible participación en los hechos y es concerniente enviarla a debate”, le dijo.

“No se especificó que el hecho iba dirigido a los pasajeros que iban en el bus esa mañana. Lo que se acreditó fue que era para influir en los pilotos y cobrar extorsión”, explicó el juez Alvarado.

El Tribunal Décimo Penal fue designado para realizar el debate y la próxima audiencia de ofrecimiento de las pruebas se realizará el 16 de mayo.

  • Al salir, La Rancherita evitó brindar alguna declaración. Más tarde, en la carceleta del sótano de la Torre de Tribunales cuando esperaba volver a la cárcel respondió una pregunta:

– ¿Por qué lo hizo?

– Solo le pido perdón al pueblo de Guatemala.

 

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Zoila Sustenium Hace 4 días

Y la situación en que vivía es en la misma en que se desenvuelven millones de jóvenes en Guatemala, sin esperanza, sin estudios, sin acceso a nada y el Estado…muy bien gracias

Jose G. Hace 6 días

Que triste los niños que deja a su suerte y si ya con ella su futuro no se veía mejor sin ella sólo Dios los puede ayudar, ojalá todos los jóvenes piensen antes de cometer delitos, muchos lo hacen sin pensar en las consecuencias, a la Baldetti le hubieran puesto a ayudarla para enseñarle haber si aprende un poco de humildad