Así cohabitan las reclusas de Mariscal Zavala

En esa cárcel hay 15 mujeres por casos de corrupción y narcotráfico.

Anabella de León, ex jefa del Registro de la Propiedad (izq), y Emilia Ayuso, exregistradora de Información Catastral (der). (Foto Prensa Libre: Esbin García)
Anabella de León, ex jefa del Registro de la Propiedad (izq), y Emilia Ayuso, exregistradora de Información Catastral (der). (Foto Prensa Libre: Esbin García)

Antes de las nuevas restricciones para visitas en la cárcel de la brigada Mariscal Zavala, Prensa Libre tuvo acceso a esa prisión y pudo constatar los procedimientos de ingreso y la manera en que convivían las mujeres allí recluidas.

Hasta la semana pasada el ingreso era libre, pero desde ayer, por ejemplo, el sector 2 de hombres tendrá dos visitas a la semana, domingo y martes, de 8 a 11 horas; y las mujeres, solo el domingo, de 8 a 15.30 horas.

La entrada de la cárcel se ubica en la 11 calle y bulevar Centro Médico Militar, zona 16, a un costado del Centro Comercial Santa Amelia. Los visitantes se identifican con los efectivos del Ejército que custodian el ingreso y luego el vehículo es registrado. Al pasar el automotor, cinco metros más adelante, es revisado de nuevo, pero esta vez por guardias del Sistema Penitenciario.

A unos 10 metros, a un costado de donde se ubican los guardias, hay una bodega. En ella se encuentran 15 mujeres que guardan prisión preventiva, entre ellas la exjefa del Registro General de la Propiedad Anabella de León, la exasistente de Roxana Baldetti Daniela Beltranena, la exencargada del Registro de Información Catastral (RIC) Emilia Ayuso y la sobrina de Othmar Sánchez Joam Ponce, representante legal de Carnes y Ensaladas, S. A. (Fulanos & Menganos).

Antes de ingresar en el sector de mujeres hay que pasar por el de hombres, y para ello se debe caminar unos 150 a 200 metros en un tramo de terracería con partes lodosas.

Unos 50 metros antes de llegar a donde se encuentran los guardias penitenciarios del sector de hombres, hay unos 60 vehículos, en algunos casos custodiados por guardaespaldas de quienes visitan a los reclusos.

Decoración

En ese acceso hay dos mesas. La primera se utiliza para revisar las encomiendas que se envían a los reos, incluidas almohadas, artículos decorativos, pizzas y bebidas gaseosas.

Ese sector está cercado con mantas y plástico, que no permiten la visibilidad hacia adentro del recinto carcelario, aunque por la entrada principal aún se pueden observar algunas carpas donde pernoctan los detenidos.

En la otra mesa se hace el registro de los visitantes. Un guardia pide documentos de identificación, pregunta el sector al que se desea acceder, toma una fotografía y luego coloca dos sellos en el antebrazo de cada visitante.

Al volver a la entrada, otro grupo de cuatro agentes del Sistema Penitenciario solicita los documentos de identificación y verifica que se lleven los sellos.

En la referida bodega fueron ubicadas las mujeres. Está dividida en tres sectores: en el primero hay tres mujeres relacionadas con narcotráfico y crimen organizado, en el segundo conviven 11 capturadas por casos de corrupción —como Cooptación y Botín Registro de la Propiedad— y en el tercero se encuentra una mujer del caso El Bodegón, por estar embarazada.

Las 11 reclusas duermen en catres, que guardan por la mañana.

Enfrente de las entradas a las habitaciones hay unas mesas donde toman el sol, leen o comen.

Guardan distancia

Quienes llegaron por casos de corrupción guardan distancia a las tres ligadas con narcotráfico.

Desayunan juntas las 11 féminas, debido a que cerca de la cárcel reside una familiar de una de las internas y ella les lleva alimentos. Luego, almuerzan con las visitas.

Según ellas, el Sistema Penitenciario no sirve ningún tiempo de comida, por lo que argumentan que es necesario el ingreso de sus parientes todos los días.

Con lo que sí cuentan todos los días es con vigilancia de varias guardias, quienes revisan el área constantemente.