Condenan a 70 años de prisión a exjefe de extinta Policía Nacional

Pedro García Arredondo, exjefe del Cuerpo de Detectives de la extinta Policía Nacional (PN), fue condenado ayer a 70 años de prisión luego de haber sido encontrado culpable de la desaparición, en 1981, de Édgar Enrique Sáenz Calito, estudiante de la Universidad de San Carlos, según resolvió por unanimidad el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo.

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Pedro garcía Arredondo, exjefe de detectives de la Policía Nacional, fue condenado a 70 años de prisión por la desaparición del estudiante  Édgar Enrique Sáenz Calito.
Pedro garcía Arredondo, exjefe de detectives de la Policía Nacional, fue condenado a 70 años de prisión por la desaparición del estudiante Édgar Enrique Sáenz Calito.

Fue sentenciado por los delitos de desaparición forzada y deberes contra la humanidad.

Los jueces concluyeron que por el cargo que ocupó, García Arredondo “planificó, cooperó y apoyó la desaparición del estudiante”, así como permitió que “fuera sometido a vejámenes”, como quemarle el cuerpo con cigarros, golpearlo y colocarle una capucha con gamezán, como parte de la tortura a quien era considerado enemigo interno.

Entre las pruebas “contundentes” a las que el Tribunal les dio valor probatorio figuran los archivos de la PN, que registraron cada una de las operaciones en este caso, en el marco del conflicto armado interno.

Este es el primer juicio que enfrenta García Arredondo. Tiene pendiente el debate por la quema de la Embajada de España en el país, hecho ocurrido en 1980.

La captura

El calvario del estudiante de Agronomía empezó el 4 de marzo de 1981, cuando fue capturado en la zona 9, supuestamente por haber atentado contra la seguridad interna de la Nación, ya que le fue encontrada propaganda de la Organización del Pueblo en Armas.

Sin embargo, en mayo de ese año la Sala Tercera de Apelaciones ordenó su libertad porque no lo encontró culpable de lo que lo acusó el Comando Seis, que trabajaba en coordinación con el Segundo Cuerpo de la PN.

Se fijó que su liberación sería el 9 de junio de 1981 y se programó la salida a las 17.50 horas.

Según los registros de la PN, ese día Sáenz Calito sería liberado junto a otros 11 presos. Sin embargo, al resto le informaron que saldría una hora antes. El universitario lo hizo hasta las 18 horas.

Antes de su salida se montó un puesto de control y vigilancia a cargo del Comando Seis para identificarlo plenamente.

Según la resolución del Tribunal, este paso fue planificado porque la PN pretendía hacer creer que había cumplido la orden de la Sala Tercera.

El Ministerio Público logró establecer, a través del archivo de la PN, que tres minutos después de haber abandonado el Segundo Cuerpo y cuando había caminado 123 metros, la víctima fue capturada de nuevo y desaparecida hasta la fecha.

Un comando de hombres fuertemente armados vestidos de civil, que era la forma de operar del Comando Seis, le salió al paso y lo introdujo en un vehículo.

En ese hecho, los secuestradores golpearon a los familiares del estudiante, según narró Irma Violeta Ramírez Estrada, esposa del desaparecido, cuando se presentó en el Tribunal.

En su testimonio, ella afirmó que a raíz de la desaparición de su pareja tuvo que salir al exilio junto a la hija que procrearon, ya que fue perseguida.

En el hospital

Después de la aprehensión, la primera orden que dio García Arredondo fue que Sáenz Calito debía ser ingresado en el hospital de reos en el Segundo Cuerpo de la PN, con el objetivo de separarlo del resto de capturados.

Lo que pretendía el sentenciado era vigilar y tener al detenido aislado y saber qué personas lo visitaban, se indicó.

Ramírez Estrada narró que cuando visitó a su esposo lo vio en condiciones precarias, debido a los constantes interrogatorios y torturas a los que era sometido durante los tres meses que estuvo capturado.

Cae exfuncionario

García Arredondo fue capturado el 24 de julio del 2011, en Nueva Santa Rosa, Santa Rosa. Fue descubierto en la aldea Pita Real, cuando observaba la actividad proselitista de un partido político.

Guarda prisión en la cárcel militar de Matamoros, zona 1.

Fue jefe de detectives en los gobiernos de Kjell Laugerud García y Romeo Lucas García, y luego fue alcalde de Nueva Santa Rosa.