Coronavirus: Distanciamiento y suspensión de transporte dificultan que mujeres y menores presenten denuncias por violencia

Las denuncias por violencia contra la mujer, niños y adolescentes bajaron durante marzo, mes en el cual inició el toque de queda y las medidas de distanciamiento social que impuso el gobierno de Alejandro Giammattei para prevenir el contagio del covid-19 en el país.

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A las mujeres y menores se les dificulta presentar denuncias por el distanciamiento social y la suspensión del transporte público. Foto Prensa Libre: EFE
A las mujeres y menores se les dificulta presentar denuncias por el distanciamiento social y la suspensión del transporte público. (Foto Prensa Libre: EFE)

 

Aunque las denuncias en marzo bajaron, comparadas con enero y febrero, la violencia no, ya que las autoridades saben que el círculo de maltrato continúa en las viviendas de las víctimas, porque conviven con su victimario durante el distanciamiento social impuesto por el Ejecutivo.

 

Esta situación es vivida por dos gemelas de 16 años en la zona 6 capitalina, quienes la semana pasada fueron agredidas por su padre, luego de que, supuestamente, las encontró hablando por teléfono con sus parejas sentimentales, de acuerdo con el relato de Paula Barrios, representante de la Organización Mujeres Transformando Mujeres (MTM), que acompaña el caso.

“Al parecer, el problema es que el papá no les da permiso para que estén en relaciones sentimentales ni tampoco tener teléfonos. Entonces, el padre les encontró el celular y las agredió en su casa”, explicó Barrios.

Lucrecia Vásquez, secretaria de la Mujer del Ministerio Público (MP), explicó que la violencia intrafamiliar, psicológica y sexual contra mujeres “es una bomba de tiempo”, porque no pueden salir de sus casas por la cuarentena y el toque de queda, y y eso dificulta denunciar los abusos de los que son víctimas.

“Vemos que las mujeres desaparecidas continúan, en promedio de tres diarias; teníamos cuatro y bajo solo una. Estamos analizando —información— para saber si están huyendo de sus agresores”, explicó Vásquez.

Según los registros del MP, en febrero se reportó 159 mujeres desaparecidas y en marzo fueron 128. Guatemala, Escuintla, Jutiapa, Quetzaltenango y Santa Rosa fueron los departamentos con mayor incidencia.

Asimismo, del 1 al 23 de marzo hubo 1 mil 541 denuncias por violencia psicológica, 1 mil 168 por violencia física, 584 por violencia, 26 por violación y 11 por violencia económica, que totalizan 3 mil 330 durante ese período.

Mientras que en febrero el MP contabilizó 4 mil 200 denuncias por violencia, que incluye cualquiera de sus modalidades: física, psicológica, económica, y 990 por violación.

Al hacer la comparación, enero tuvo 5 mil 779 denuncias, en proporciones similares que mantienen la tendencia.

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Razones

Barrios puso de manifiesto que la baja en las denuncias podría obedecer a que fue suspendido el servicio de transporte público urbano y extraurbano y también fue impuesto el toque de queda, lo que limita la locomoción de las víctimas y la capacidad de hacer las denuncias.

La explicación del MP es similar. Vásquez agregó que durante el confinamiento las mujeres y los niños pueden estar siendo agredidos en sus hogares por sus parejas y progenitores, respectivamente.

No obstante, explicó que las agresiones que se estén cometiendo durante este período de restricciones podrán ser denunciadas después de que se levanten las medidas sanitarias.

Incluso, Vásquez fue más allá y advirtió que esta Semana Santa será crítica, porque se podría registrar mayor violencia, puesto que también es de descanso para la mayoría de personas y eso implica mayor tiempo de convivencia, solo que ahora están todos encerrados en su casa.

Vásquez anunció que se trabaja una estrategia con la la Policía Nacional Civil (PNC), de manera que se pueda considerar algún traslado de una víctima a una sede del MP para presentar una denuncia.

Por su parte, Barrios indicó que pedirán al Ministerio de Gobernación una excepción durante el toque de queda, para que las mujeres que son víctimas de violencia puedan presentar su denuncia ante la fiscalía, al considerar que la disposición presidencial no consideró la situación de las personas vulnerables al emitir las restricciones.

Puso como ejemplo que, en el caso de la supuesta agresión del padre contra las gemelas, “el novio de una de ellas fue a interponer la denuncia ante el MP, pero pasaron las horas y nunca lo atendieron y él debía regresar a su casa antes de las 16 horas por el toque de queda”.

En torno a este tema, Vásquez adelantó que el MP lanzará pronto una ruta para ayudar a las mujeres víctimas de violencia a que presenten su denuncia por la línea telefónica 1572 y compartan información e indiquen el momento en que pueden ser contactadas para que los fiscales den seguimiento a su caso.

Una niña juega con palomas en el Parque de la Constitución durante la segunda semana del toque de queda en el país. Fotografía Érick Ávila: Prensa Libre

Violencia contra niños

Ruby Monzón Soto, encargada de la Fiscalía de Niñez y Adolescencia, refirió que durante marzo las denuncias de violencia contra los niños y adolescentes disminuyeron de 19 diarias a ocho, luego de que fueran impuestas las restricciones por parte del Ejecutivo para prevenir el contagio del covid-19.

Sin embargo, mostró su preocupación por el bienestar de los menores durante el confinamiento, porque en sus hogares podrían estar siendo abusados y consideró que no hay denuncias los maltratos, porque no tienen contacto con personas ajenas a las que viven con ellos.

“Los lugares donde los niños deberían estar protegidos son en sus hogares y desafortunadamente ahí son violentados y maltratados. Consideramos que muchas de las denuncias ocurren cuando han salido de la acción del victimario, pero si está en casa es un poco difícil que denuncien”, indicó Monzón.

La fiscal hizo ver que la desaparición de menores era el delito más denunciado antes de las restricciones, pero después del 15 de marzo es por violencia.

“Los niños no se tienen que quedar callados. Nosotros —los fiscales— no estamos para juzgarlos; podemos cuidarlos porque es nuestro deber. Los niños víctimas de violencia no mienten, no pueden hilvanar una historia cuando no la han vivido. Quienes mienten son sus agresores, los adultos deben creerles y atenderlos”, enfatizó Monzón.