Poco interés en bienes de narco

Un oferente se presentó ayer, poco antes de las 9 horas, a la finca María Linda, Guanagazapa, Escuintla, en donde se desarrolló la subasta de 238 gallos de pelea, siete caballos y una burra, los cuales pertenecieron a Francisco Eduardo Villatoro Cano, alias Guayo Cano, y de los cuales solamente 30 fueron vendidos.

Publicado el
Los 238 gallos de pelea se exponen durante la subasta en la finca María Linda, Guanagazapa, Escuintla. Los gallos de cabeza blanca —inserto— son los más finos, pero no se vendieron.
Los 238 gallos de pelea se exponen durante la subasta en la finca María Linda, Guanagazapa, Escuintla. Los gallos de cabeza blanca —inserto— son los más finos, pero no se vendieron.

Bajo árboles de mango se encuentran los gallos de pelea; algunos en jaulas y otros, atados a los troncos de esas plantas, mientras los caballos y la burra están resguardados más adentro de la propiedad, que también le fue extinguida a otro presunto narcotraficante.

Según funcionarios, cuando fueron incautados los animales murieron 34 gallos; unos por hambre y otros, por enfermedad.

Q1 mil 20 por gallo

El precio base de la subasta por cada lote de cinco gallos era de Q5 mil. El único participante ofertó seis lotes, y al final de la subasta, por no haber más oferentes, pujó Q100, por lo que cada lote le fue adjudicado de manera parcial en Q5 mil 100 —Q1 mil 20 por cada uno—.

El adquiriente había pagado Q3 mil por los seis lotes, como requisito para participar en la subasta. Entre ayer y hoy debía cancelar Q27 mil 600 para poder llevarse las 30 aves.

Por temor

Funcionarios de la Dirección de Administración de Bienes en Extinción señalaron que una razón por la que no se han presentado ofertas es el temor de las personas a que integrantes de las redes del narcotráfico las despojen de los bienes adquiridos.

Se supo que el 12 de diciembre llegaron a la finca dos hombres, supuestos fiscales, que pretendían documentar combustible incautado que se encontraba en el lugar, pero ocultaron sus identificaciones y se retiraron. Se cree que podrían tener relación con narcos y querían verificar el estado de los animales, para recuperarlos.

Otra causa por la que no hay interés en adquirir los bienes de Guayo Cano es que quienes se inscriben para participar en la subasta deben firmar una declaración jurada en la que autorizan a que se les investigue, lo que ahuyenta a los interesados.

La Secretaría Nacional de Administración de Bienes en Extinción ha gastado Q37 mil 825 en 89 días de alimentación y cuidado de los animales incautados al presunto narcotraficante.

Los 238 gallos de pelea consumen un quintal diario de concentrado, que cuesta Q300. Los siete caballos y la burra también comen un quintal diario de alimento, con valor de Q125, más Q25 que cuesta la paca de heno, de las cuales se van dos cada día.

Los funcionarios, que evitaron ser identificados por medidas de seguridad, admitieron que los animales no están en óptimas condiciones, pero que se recuperan.