Q5 mil millones perdidos en fraudes bancarios y financieros

Los fraudes bancarios y financieros que han devenido de la quiebra de instituciones han tenido un costo de unos Q5 mil millones en los últimos 14 años.

Según datos del Banguat, lo exportado suma  US$35.2 millones en el  primer bimestre de este año, comparado con el mismo período   del 2013,  cuando alcanzaron  US$5.6 millones.
Según datos del Banguat, lo exportado suma US$35.2 millones en el primer bimestre de este año, comparado con el mismo período del 2013, cuando alcanzaron US$5.6 millones.

El monto incluye las pérdidas de las entidades reguladas, las no reguladas y las empresas fantasmas que han construido pirámides para cometer las estafas.

Aunque la Superintendencia de Bancos (SIB) no dispone del número de personas afectadas y el monto defraudado, los cálculos lo reflejan.

Édgar Barquín, presidente del Banco de Guatemala (Banguat) y de la Junta Monetaria (JM), afirma que los únicos registros que se tienen son los aportes que se dieron como préstamos de reestructuración y de contingencia, y del Fondo de Protección al Ahorrante a los bancos Empresarial, Promotor y Metropolitano, en el 2001; Bancafé, en el 2006; y de Comercio, en el 2007.

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El aporte suma Q4 mil 23.4 millones —US$517 millones—, sin contar con el pago de los intereses y la recuperación de esos fondos, que avanza de manera lenta y en algunos casos la cartera manifestó que podrían ser irrecuperables.

Se cree que esas estafas podrían superar el 2% del producto interno bruto, o sea, más de Q5 mil millones.

Ese monto equivaldría en la actualidad al presupuesto del Ministerio de Gobernación de un año.

Al final, el costo de los fraudes se traslada a los ciudadanos, pues se paga con impuestos.

Las no reguladas

Tampoco hay información de la cantidad de estafados y el monto del fraude de quienes han invertido en entidades que no pertenecen al sistema financiero regulado.

“Eso está fuera de la jurisdicción de la SIB, y cada persona es libre de hacer su inversión donde mejor le parezca. Muchos invirtieron fuera del ámbito bancario, y asumieron su propio riesgo”, expresó Barquín.

Financieras y casas de bolsa fantasmas atraían clientela con el señuelo de que obtendrían tasa de interés mayor que la de los bancos, con lo cual efectuaron intermediación financiera sin estar autorizadas.

El primer caso que salió a luz pública ocurrió hace 21 años, con la estafa de Autocasa, mediante un sistema piramidal que logró captar unos Q200 millones, de unos ocho mil ahorrantes. Aún se ventila en un tribunal.

El último fraude trascendió el 29 de mayo de este año, e involucra a la offshore (entidad fuera de plaza) Oxxy Financial Corp., adscrita al desaparecido Banco de la República.

Esta se quedó con Q58 millones de inversionistas, que captó en el 2009, según expediente del Ministerio Público.

Estructura

Manuel Pérez Lara, exmiembro de la JM y banquero, explicó que un fraude de ese tipo “no es algo que sucede de la noche a la mañana”, porque para montar la estructura se necesita un proceso contable creativo y gerencial.

Los casos más evidentes en que hubo engaño al inversor, recordó, ocurrieron en el Banco de Comercio y la casa de bolsa Mercados de Futuros, que hacían creer a los interesados que manejaban inversiones con tasa de retorno de dos dígitos.

El experto afirmó que los fraudes en las financieras y casas de bolsa fantasmas se acentuaron en la década de 1990, y en el 2000 el patrón fue en las simulaciones de las offshore. “El 90% de las personas estafadas es porque no tenían conocimiento técnico”, comentó.

Barquín resaltó que también incide el origen del dinero, pues los inversionistas no declaran los fondos, que en ocasiones provienen de actividades ilícitas.

Pérez Lara es de la opinión de que se pueden repetir los episodios del pasado, porque “las personas son muy creativas” para los timos, pero no como lo que ha ocurrido en los últimos 20 años, ya que se pueden detectar más fácilmente.

“El elegido es el tipo de  ahorrante  débil”

El ciudadano de clase media ha sido el más vulnerable a las estafas consumadas por  empresas “pirámides”, pues no representa mayor fuerza, dice Gustavo Porras Castejón, presidente del Consejo Económico y Social (CES).

¿Por qué se han facilitado las estafas?

La tendencia del ser humano de la ambición de una ganancia rápida y fácil los lleva a involucrarse en operaciones de alto riesgo.  No se produce en una dimensión masiva, porque si no originaría problemas de gobernabilidad.

Uno observa a las personas afectadas protestar sin que se produzca nada, porque no constituyen una fuerza de presión ni es un grupo de la población que invirtió en offshore ni inversiones en dólares, ni representa un botín político.  Es una población que se ha quedado en la orfandad y todo el mundo hace como que no existiera.

¿Hay un patrón?

El ciudadano medio, el que colocó sus ahorros, es   atraído por estas operaciones. Si fuera un grupo potentado, las empresas fraudulentas se la ven a palitos, porque la reacción es distinta. El poderoso puede tronar un banco  y tiene la capacidad para interponer  recursos, y por eso se elige  al tipo de ahorrante  débil, que no tiene incidencia en esferas de poder.

Pero el recuento es amplio.

Sí. Se han  introducido  regulaciones, para evitar esos fenómenos, y me preguntaría si esos controles son efectivos en el caso de los  poderosos, porque si no lo son, constituyen una serie de trámites engorrosos para cualquiera que hace una operación.

Testimonios

Víctimas de timos

Rodolfo Castro dijo que invirtió   Q200 mil  en MDF, y durante los primeros seis meses recibió un retorno atractivo  por la tasa de interés que ofrecían.

“No sabía que mis aportes estaban  construyendo una pirámide. Me lo advirtieron, pero nunca creí que fuera una estafa, porque eran personas honorables y profesionales”, expresó.

Eddy López, propietario de varios negocios, aseguró que perdió  el capital —más de Q1 millón— que había invertido en la offshore Organizadora de Comercio, del Banco de Comercio.

“Tengo el título de custodia que me dieron en el banco, pero no tiene validez. Pensé que era una inversión segura”, comentó.

Estuardo Méndez mencionó que invirtió en el Banco del Café porque era una institución sólida.

“Fueron US$60 mil del esfuerzo de toda una vida productiva”, se lamentó.

El 4 de junio último, Nazaria Celsa Sosa Ixcanparij, de 92 años,  fue desalojada de  su vivienda, la cual habitó durante 55 años, en la 5a. avenida y 32 calle, zona 3.

Rafael Tamayac Sosa, hijo de Sosa Ixcanparij,  fue una de las víctimas de la financiera   Autocasa, y perdió el inmueble.