Aumento de la migración tras encierros en Centroamérica comienza a acentuarse

Migrantes en EE. UU. están a la expectativa de la elección presidencial que sin duda incidirá en su futuro en los próximos cuatro años.

Guatemaltecos protestan por las deportaciones en EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Guatemaltecos protestan por las deportaciones en EE. UU. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La pandemia del nuevo coronavirus causó una reducción del número de personas que migraron desde Centroamérica durante el recién finalizado año fiscal de EE. UU. Sin embargo, en la medida que las fronteras de los países se abrieron, poco a poco aumentó la migración al punto que el mes pasado, fue el septiembre con más detenciones en la frontera sur desde el 2012.

Al final del año fiscal 2020, que comenzó el 1 de octubre del 2019 y finalizó el pasado 30 de septiembre, el servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP en inglés) contabilizó la detención de 458 mil personas, una cifra significativamente menor que el 2019, pero cercana a las 521 mil del 2018 y superior a las 415 mil aprehensiones efectuadas en el 2017.

Como ha sido la tónica de años recientes, Guatemala está a la cabeza de los países centroamericanos que más expulsa a su gente. Así, fue el país con más menores de edad no acompañados que fueron detenidos en la frontera sur, ocho mil 390, por delante de Honduras, cuatro mil 454 y El Salvador, dos mil 189.

También se entregaron 10 mil 905 unidades familiares —uno o más niños con su padre, madre o encargado legal—, 423 más que las hondureñas y seis mil 201 más que las salvadoreñas. En cuanto a los adultos solos, la Patrulla Fronteriza capturó a 27 mil 948 guatemaltecos, así como a 25 mil 152 ciudadanos de Honduras y nueve mil 960 de El Salvador.

Suben las cifras

El aumento de las detenciones comienza a preocupar a las autoridades estadounidenses. El pasado mes no solo fue el septiembre con más detenciones en ocho años, sino que, en el caso de Guatemala, fue el mes del 2020 con más de sus ciudadanos detenidos, incluso si se toman en cuenta los meses previos a la pandemia.

El sube y baja de las cifras desde enero pasado revela que los guatemaltecos están dispuestos a continuar migrando hacia EE. UU. a pesar de las advertencias, los evidentes peligros y de que ahora ese país, bajo la sombrilla de la pandemia del covid-19, ha cerrado sus fronteras casi en un 100 por ciento a la migración irregular.

El comisionado adjunto de la CBP, Robert Pérez, dijo recientemente en una conferencia de prensa que “a los migrantes ilegales —que lleguen a la frontera sur—  se les regresará inmediatamente a su país de origen.

Agregó: “No vamos a tolerar a los migrantes ilegales del modo que se los toleró en años anteriores en cuanto a poder ingresar en los EE. UU. sin consecuencias”.

Pero algo hace falta para que estos mensajes lleguen a los lugares donde se origina la migración. Eso, o bien sea que, en esas regiones, la población está dispuesta a arriesgarse pase lo que pase porque no ve un futuro prometedor.

Migración seguirá

Para el analista en temas migratorios Pedro Pablo Solares la migración a EE. UU. continuará independientemente de quien gane la elección de este martes, ya que los éxodos dependen de si las causas que los originan son atendidas en los países expulsores de migrantes y de qué tanto necesita trabajadores esa potencia mundial.

Fuente: CBP

En ese sentido, recordó que estudios serios han pronosticado incluso una recesión de la economía estadounidense al final de los primeros cuatro años de gobierno de Trump.

Sin embargo, aunque eso ocurra la economía de EE. UU. es tan grande que de igual manera requerirá mano de obra extranjera. “La pregunta no es si continuará la migración, la pregunta es qué tan grandes serán los flujos”, remarcó Solares.

Políticas

En la elección de este martes se juega el futuro unos 10 a 12 millones de migrantes indocumentados que viven en EE. UU. Si bien es cierto durante la administración de Trump ha habido menos deportaciones que durante el primer periodo de Obama, la política migratoria se ha caracterizado por acciones que han sido fuertemente criticadas.

Para empezar, Trump impulsó fuertemente la prohibición de ingreso al país de ciudadanos de siete naciones musulmanas. Después de un largo litigio judicial el veto quedó para cinco países.

Asimismo, ante un incremento de las migraciones desde Centroamérica entre 2018 y 2019 se recuerda como varios menores de edad, entre ellos al menos seis guatemaltecos, murieron por enfermedades aparentemente prevenibles mientras estaban en custodia de las autoridades estadounidenses.

Con más tristeza es recordada por los migrantes la política Tolerancia Cero, cuyo principal componente fue la separación de familias. Por el mundo circularon audios de llantos desgarradores de menores de edad que sufrían por estar sin sus padres, así como testimonios de madres y padres que sufrían porque no sabían el paradero de sus niños.

Inmigrantes hispanos en una protesta en Phoenix, Arizona. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Hoy en día, aún hay 545 niños y niñas cuyos padres aún no han sido localizados.

Además, con el argumento de que la mayoría de migrantes centroamericanos salen de sus países por razones económicas, EE. UU. modificó las normas para otorgar asilo en el 2019 para terminar con la práctica en la cual los solicitantes de protección llegaban a ese país, se entregaban y eran dejados en libertad en lo que sus casos se resolvían.

Para cumplir ese fin, bajo amenazas económicas forzó a México a recibir a solicitantes de refugio en sus ciudades fronterizas en lo que sus casos son resueltos en las cortes de inmigración. Guatemala también se vio obligada a firmar el Acuerdo de Cooperación de Asilo para recibir a hondureños y salvadoreños que pedían asilo al llegar a la frontera sur de EE. UU.

¿Puede empeorar?

A pesar de lo ocurrido estos años, los connacionales en ese país consideran que si Trump vuelve a ganar la situación empeorará.

“Sería fatal —la reelección de Trump— para la comunidad migrante hispana”, remarca Walter Batres, presidente de la Red Migrante Guatemalteca.

Batres cuestiona que sean los estados republicanos “los que necesitan más de mano de obra de indocumentados” ya que ahí están instaladas grandes industrias, pero cada vez que hay elecciones los señalan de criminales porque no les interesa que se legalicen porque eso significaría tener que pagarles sueldos dignos.

Con las esperanzas puestas más en la vicepresidenciable Kamala Harrias más que en Biden, el líder migrante considera que el Partido Demócrata podría derogar todas las órdenes ejecutivas antimigrantes que ha firmado Trump en estos años, por ejemplo, las que limitan el asilo.

Se calcula que entre 10 y 12 millones de migrantes no tienen un estatus regular, entre ellos al menos un millón y medio de guatemaltecos. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Hoy en día es casi imposible acceder a ese beneficio migratorio, asegura Batres. “Un solicitante casi tiene que mostrar los agujeros de los balazos que ha recibido para pretenden asilo”, expuso.

Batres confía en que en estos años millones de hispanos se hayan hecho ciudadanos y registrado para votar y no descarta que algunos estados como Texas, puedan dar la sorpresa y darle el triunfo a los demócratas.

Rodolfo Santizo, líder migrante de la Asociación Primaveral, reconoce que de manera general los guatemaltecos confían en que si gana Biden habrá menos persecución en contra de ellos; sin embargo, afirma que “las dos opciones nos son lo suficientemente confiables” y siempre dan falsas esperanzas de una posible reforma migratoria.