El plan se conoce un día antes de que los mandatarios de Guatemala, Honduras y El Salvador se reúnan con el presidente de EE. UU., Barack Obama, en la Casa Blanca para tratar la crisis humanitaria desencadenada por la llegada de casi 60 mil menores sin acompañar desde octubre.
– Capacidad colapsa
Las capacidades de Estados Unidos, México y Centroamérica para atender el creciente éxodo de niños y adolescentes migrantes ha colapsado, advirtió Fernando Protti, representante de la oficina regional de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
De acuerdo con Protti, los sistemas de estos países no estaban preparados para responder a la oleada de niños centroamericanos que están emigrando clandestinamente hacia Estados Unidos.
“Es como cuando usted tiene una capacidad en un drenaje, pero cuando cae más agua de la cuenta, el drenaje se atasca y no toda el agua pasa”, explica Protti en una entrevista telefónica concedida desde su oficina en Panamá.
– Solicitud de fondos
El propio Barack Obama ha solicitado al Congreso estadounidense un paquete de US$3 mil 700 millones para atender la crisis, pero las otras naciones carecen de los recursos para frenar el desplazamiento de los niños, señaló el especialista.
Las voces que llaman a proteger a estos menores, que en su paso por México afrontan la amenaza del crimen organizado y en Estados Unidos la de deportación, se han multiplicado en las últimas semanas, incluida la del papa Francisco.
Protti recordó que en el reporte “Niños en Fuga”, presentado en marzo por Acnur, se detectó que el 58% de los 404 niños migrantes entrevistados tenían “necesidades potenciales de protección internacional”, que podría otorgarse en diferentes figuras como el refugio, visas humanitarias o protección complementaria.
Aunque la pobreza sigue siendo la principal razón por la que los menores emigran, la violencia los empuja cada vez más a dejar sus lugares de origen, considera el experto.
Acnur recomienda a los gobiernos involucrados que se abstengan de restringir la libertad de los menores migrantes y que ajusten las medidas para resguardarlos.
El gobierno de México “está tratando de resolver” el tratamiento que da a jóvenes porque “no hay albergues para niños de 12 a 18 años”, indicó el representante, que considera que en esas edades los migrantes no pueden ser albergados con los más pequeños.