Mujeres abordan buses exclusivos

Los autobuses con rótulo rosado son desde ayer un transporte solo para mujeres y sus hijos menores de 12 años.

La tranquilidad se adueña de las pasajeras de un autobús "Solo para mujeres" que partió de La Alameda, zona 18.
La tranquilidad se adueña de las pasajeras de un autobús "Solo para mujeres" que partió de La Alameda, zona 18.

Según los transportistas, las unidades circularán entre las 6 y 7 horas, y de 17.30 a 19 horas, en colonias de las zonas 18 y 21. En Villa Hermosa, zona 7 de San Miguel Petapa, ya funcionaba ese servicio.

Ayer, cientos de mujeres hacían fila en las paradas para abordar esos autobuses. Se les veía nerviosas, por la risa sarcástica de hombres que también esperaban transporte o porque en cualquier momento tenían que separarse de novios o esposos, que debían viajar en unidades comunes.

Sergio Vásquez, vocero del Transurbano, dijo que el servicio está previsto para las colonias donde, según estudios, tienen más usuarios.

Solo para mujeres

“Apurate mi’jo”, le gritaba una madre a su hijo, de unos 15 años, para que abordara un bus, mientras ella hacía fila, con otro niño, de 8 años, para abordar el del rótulo rosado, en el que se lee: “Transporte exclusivo para mujeres”.

Magalí de Guanché fue una de las mujeres que debió separarse de su esposo para abordar una de las unidades con rótulo rosa, que salían cada 15 minutos de Alameda y Pinares, zona 18.

Otra madre que subió al autobús pasó su tarjeta en el lector para que le descontara el Q1.10 del pasaje, y luego, por la ventana, le dio el plástico a su hijo, para que pudiera abordar un bus normal.

En la colonia El Limón, donde se había anunciado que también saldrían varios buses para mujeres, solo hubo uno a las 6.10 horas.

Satisfechas

Varias usuarias del nuevo servicio expresaron su beneplácito al poder abordar un autobús en el cual el único hombre es el conductor, y tener la seguridad de que ya no tendrán que soportar que las rocen en forma morbosa.

En cuanto al servicio, la pasajera Cecilia Pérez comentó: “A veces uno venía todo apretado en el sillón del rincón, y los hombres, shucos, se sentaban todos abiertos en la orilla. Allí se iban como que son abanicos. Ahora en estos buses está mejor, porque ya uno va más tranquilo, sin las cochinadas de ellos”.