Fonagro dio Q4.7 millones a negocio de allegados a Jimmy Morales

Una camaronera, creada en 2016, recibió ayuda estatal no reembolsable; la duda surge al observar los nexos entre sus integrantes y el gobierno de Jimmy Morales.

La propiedad donde se ubica la camaronera Cooperla es propiedad del Estado, cedida a través de la Ocret en un área continua a la playa de Sipacate, Escuintla. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)
La propiedad donde se ubica la camaronera Cooperla es propiedad del Estado, cedida a través de la Ocret en un área continua a la playa de Sipacate, Escuintla. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

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Tres familias asiduas a una misma congregación evangélica, con miembros militares y   conexiones con el  gobierno  de Jimmy Morales lograron, entre 2016 y 2019, conseguir fondos públicos para fundar   una empresa camaronera en Sipacate, Escuintla.

En tan solo tres años recibieron Q4 millones 696 mil 696 del Fondo Nacional para la Reactivación y Modernización de la Actividad Agropecuaria (Fonagro).

El 2016 fue el primer año de gobierno de  Morales, quien llegó al poder por la plataforma que le facilitó el Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación), un partido político fundado y controlado por militares.

El 16 de octubre de ese año, el notario Héctor Rolando Guevara González registró la escritura 308 que da vida a la Cooperativa Integral de Producción La Perla, Responsabilidad Limitada (Cooperla). La firma tiene como objeto la “producción, cultivo, cría, engorde y reproducción de camarón blanco”, describe la escritura de constitución registrada en el Instituto Nacional de Cooperativas (Inacop).

Para constituir la cooperativa “sin fines de lucro”  20 personas   fungieron como socias fundadoras; cada una  aportó Q500  en su creación. En este grupo resaltan tres familias vinculadas con el gobierno de  Jimmy Morales y otros personajes de la política y la justicia del país.

El Inacop registró como presidente del consejo de administración y representante legal de Cooperla al general Rember Yoniván Menéndez Gasparico, quien fue comandante de la Guardia Presidencial y luego nombrado por Morales como comandante de la Brigada de Infantería de Marina, en Izabal.

Menéndez incluyó en la cooperativa a su esposa, Ana Karina Ventura Herrera de Menéndez, a su hijo Alberth Josué y a su hija Josseline Karina, ambos de apellidos Menéndez Ventura.

Otro de los socios fundadores  de Cooperla es el coronel Dany Antulio Estrada Barrientos, hermano de Beyla Xiomara Estrada Barrientos,  esposa de Alfredo Brito,  secretario de Comunicación Social de la Presidencia en el gobierno de Morales y magistrada de la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones del Ramo Penal.

La hermana del exsecretario, Marta Isabel Brito Ralón es esposa del coronel Estrada Barrientos desde el  2013.

El militar también  colocó a su familia en la cooperativa. Adhirió a su padre Jaime Antulio Estrada Soto y a su hermano Héctor Manuel Estrada Barrientos  como socios fundadores. Mientras que su otro hermano, James Alexander Estrada Barrientos no es socio fundador, pero fue electo por la asamblea general de la cooperativa como presidente de la Comisión de Vigilancia en el  2018, según  certificó el Inacop.

Por otro lado, se encuentran los hermanos Edi Fernando y Eber Daniel Báchez Álvarez. La esposa del último, según las certificaciones del Registro Nacional de las Personas (Renap), es María Eulogia Lacán Pineda de Báchez quien también funge como socia fundadora. Asimismo, está en la lista la cuñada de Lacán Pineda, Mirian Verónica Jurado Serbellón de Lacán.

Conformada la cooperativa, comenzó el proceso para solicitar fondos en Fonagro, fideicomiso que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) y está previsto para apoyar técnica o financieramente a los pequeños y medianos productores para incentivar la producción agropecuaria y el desarrollo económico de las comunidades desfavorecidas.

Las oficinas de Cooperla, según el Registro Mercantil, corresponden a una vivienda particular en la zona 8 de Mixco. Según vecinos, el inmueble lleva poco más de un año abandonado. (Foto Prensa Libre: Carlos Hernández)

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