Futuro desalienta a jóvenes guatemaltecos

“Veo un país con mucha delincuencia y bastante pobreza, no podemos hacer nada para salir de ese problema” es la espontánea, pero lapidaria frase de Blanca Estela Julajuj Bocel, estudiante de primero básico, de la aldea El Tablón, Sololá. Una de 14 jóvenes nacidos entre 1999 y 2000, entrevistados a propósito del próximo Día Mundial de la Población, que este año está dedicado a la niñez y juventud.

Infografía opinión jóvenes guatemaltecos.
Infografía opinión jóvenes guatemaltecos.

Se calcula que un tercio de la población guatemalteca tiene de 10 a 29 años, según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística. Si el cálculo se efectúa de los 0 a los 17 años, es un 48% del total. El llamado “bono demográfico”, es decir, que la cantidad de niños y jóvenes de la población es alto, y que para tener un efecto positivo se requiere educación, salud y posibilidades de desarrollo.

Violencia, pobreza, deficiencias educativas y discriminación son algunos factores que los entrevistados señalaron reiteradamente.

Desatendidos

Según el Informe de la Situación de la Niñez y la Adolescencia en Guatemala 2012-2013, elaborado por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, el país es la nación centroamericana que menos invierte en su niñez y adolescencia. Mientras Honduras, Costa Rica y Nicaragua destinan más del 6 por ciento del producto interno bruto (PIB) a la infancia, el Estado de Guatemala invierte únicamente el 3.1 por ciento.

DESCARGA- Vea el PDF de la opinión de 14 jóvenes guatemaltecos.

Juan Pablo Romero, fundador de la Asociación Los Patojos, que apoya a jóvenes de escasos recursos, asegura que el sistema educativo aún no responde a las necesidades de quienes cuentan con oportunidades para estudiar, pues en otros casos, la falta de oportunidades y la necesidad de trabajar les tiene vedado este derecho.

Según el Informe Nacional del Desarrollo Humano 2011-2012, Guatemala: ¿Un país de oportunidades para la juventud?, refirió que en aquel momento había 800 mil jóvenes de 13 a 18 años, fuera del sistema educativo: la mayoría mujeres.

Además, la Unicef identificó un vínculo entre el alto número de deserción escolar entre los 12 y 14 años y la inseguridad en los países de Centroamérica.

En el IDH 2013-2014, Seguridad Ciudadana con Rostro Humano, los jóvenes constituyen el grupo más afectado por la criminalidad y la violencia, como hechores o víctimas.

En el 2013, 504 de las víctimas de homicidios con arma de fuego fueron menores, y de acuerdo con datos de la Policía Nacional Civil, en los primeros seis meses del 2014 fueron detenidos un mil 254 menores por delitos, 27 de ellos por lesiones con arma de fuego y 23 por homicidio con arma de fuego.

“Desde el punto de vista estructural, la falta de acceso a la educación, a la salud, a vivienda decente y espacios para la recreación también orilla a que muchos jóvenes sean captados por el crimen organizado e incurran en delitos”, expuso Zoel Franco, del Programa de Adolescentes en Conflicto con la Ley, del Instituto de Estudios Comparados, quien considera que la anunciada Política Nacional para la Prevención del Delito y la Violencia aún no se implementa a cabalidad, lo cual prolonga las causas del problema.

Incertidumbre

El próximo 11 de julio se celebra el Día Mundial de la Población, en el que el lema para este 2014 es: Invertir en Juventud. El denominado “bono demográfico” de Guatemala, es decir, el potencial de población joven es un tema de discusión, pues para poder convertirse en riqueza, este sector debe recibir oportunidades de desarrollo.

“Las oportunidades laborales en el país no son suficientes no solo para los jóvenes. Además hay desigualdad entre hombres y mujeres, porque a pesar de que hacen las mismas labores siempre a la mujer se le paga menos salario y se le hace de menos” es la opinión no de un experto tecnócrata, sino la voz de Glenda Xicará, quien estudia sexto primaria en el cantón Llanos del Pinal, Quetzaltenango.

Proactivos

A pesar de las adversidades, cada uno de los 14 adolescentes entrevistados, elegidos al azar, enfatiza que está dispuesto a esforzarse para estudiar, especializarse y hacer un aporte positivo al país.

Sin embargo, también es usual que algunos se refieran a la posibilidad de emigrar a otro país, sobre todo por temor a la violencia. Romero concluye así: “El Estado de Guatemala es culpable de que su propia gente desaparezca. Nos podemos dar cuenta con los niños que están escapando. Se van porque Guatemala los mata, los invisibiliza, les miente, los utiliza y les ofrece ‘oportunidades’ de baja calidad”.