Resarcimiento a deudos de Dos Erres

Mientras Portillo se disculpa en nombre del Estado, familiares siguen búsqueda de justicia

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?Este es un acto de ética, de compromiso y de responsabilidad?, aseguró ayer el presidente, Alfonso Portillo, al entregar simbólicamente Q14.5 millones a 176 familiares de más de 200 personas masacradas en Dos Erres, La Libertad, Petén.

Con ese acto, el Estado reconoció por primera vez en la historia su responsabilidad en hechos de violencia masiva. Sin embargo, familiares de las víctimas insistieron en que seguirán en la búsqueda de justicia.

La masacre ocurrió entre el 6 y el 8 de diciembre de 1982, durante el régimen militar encabezado por el actual presidente del Congreso, Efraín Ríos Montt.

La ceremonia se efectuó en el Palacio Nacional de la Cultura. Contó con la presencia de diplomáticos, representantes de organismos internacionales, funcionarios de Gobierno y familiares de las víctimas.

Portillo pidió perdón

A 19 años y dos días de la matanza, el mandatario enfatizó en que el 10 de diciembre marca el inicio de una nueva política de Derechos Humanos del Estado.

?Hoy me corresponde pedir perdón a todas las víctimas en nombre del Estado?, dijo.

Entre los asistentes no había ningún oficial del Ejército uniformado. El general Alvaro Méndez, ministro de la Defensa, y su Estado Mayor llamaban la atención por sus trajes de civil.

?Para pedir perdón y ser humilde, se requiere de valor, y esta solicitud nace de mi convicción de reconocer errores, introducir correctivos y propiciar el arrepentimiento?, enfatizó Portillo.

Falta justicia

?Soy una sobreviviente de la masacre de las Dos Erres?, afirmó Felícita Romero, quien era adolescente cuando ocurrió la matanza colectiva.

?Nuestros 225 muertos, la mitad de ellos niños, fueron víctimas de la locura y barbarie militar?, sentenció.

Agregó que para que cierren las heridas provocadas por la violencia militar se requiere de justicia.

En un discurso breve y directo, Romero recalcó: ?Para alcanzar la paz y la reconciliación, es fundamental la aplicación de la justicia?.

Sus palabras fueron escuchadas con atención particularmente por miembros de la agrupación Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala, Famdegua, que difundió el hecho en 1994.

CIDH reconoce gesto

?Se reconoce el trabajo de las partes para llegar a un solución amistosa, en especial, por el reparo económico que el Estado de Guatemala hace a las víctimas del hecho?, comentó María Claudia Pulido, representante de Claudio Grossman, presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?, CIDH.

Alfonso Fuentes Soria, de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos, Copredeh, dijo: ?Fortalecer el resarcimiento puede dar pie para dignificar a los ciudadanos?.

Caso Carpio, al tapete

Al finalizar el acto, Marta Arrivillaga de Carpio, viuda del periodista y líder político Jorge Carpio, entregó la documentación requerida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. El expediente fue recibido por Viviana Krsticevic, del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional.

?El Estado debe reconocer que no hizo nada para esclarecer ese asesinato, y por eso acudimos a esta corte?, sintetizó De Carpio.

Historia: Recuerdo negro

?A las dos de la tarde (del 6 de diciembre de 1982, los kaibiles) arrojan vivo a un pozo seco a un recién nacido de tres o cuatro meses de edad. Es el inicio de la masacre. A continuación, prosigue a costa de los demás infantes?.

El párrafo anterior fue extraído del informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, CEH. Es parte del relato de la masacre de las Dos Erres, ocurrida entre el 6 y 8 de diciembre de 1982, cuando gobernaba Efraín Ríos Montt, actual presidente del Congreso.

La violencia continuó en la noche del 7 al 8 de diciembre. ?Encañonaron a las mujeres con sus armas y se burlaban de ellas. (…) A los hombres que aún vivían los llevaron a la montaña, donde los degollaron y remataron con arma de fuego. De esa forma terminó la gente de las Dos Erres, ya no había nada?.

Según el informe, ?en ese momento la patrulla de kaibiles había terminado de asesinar a todos los pobladores?. Tras la matanza ?los soldados se apoderan de todo (…) como ropa, láminas enseres domésticos, animales y maíz?.

Para reconstruir el hecho, la CEH escuchó testimonios de sobrevivientes y de ex kaibiles, y recopiló documentos redactados en esa época por la Embajada de EE.UU.

La masacre comenzó a ser conocida hasta en febrero de 1994, cuando la asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos de Guatemala, Famdegua, solicitó varias exhumaciones al juez de Primera Instancia de San Benito, Petén.

Corrupción y mafias

El presidente, Alfonso Portillo, no dejó pasar la oportunidad en el acto de resarcimiento a las víctimas de la masacre de Dos Erres para tratar varios temas de actualidad, como el clamor por el combate de la corrupción, y las mafias y grupos paralelos en el Gobierno.

?Hay clamor contra la corrupción y la impunidad, pero también contra la especulación de precios. Es un clamor por el control de la delincuencia y el crimen, pero también por el pago de salarios decorosos. En el país hay hambre y desempleo?, manifestó.

Portillo aseguró que hay que trabajar ?inclaudicable y coherentemente?, por fortalecer el estado de Derecho, lo que significa, explicó, ?un combate para el desmantelamiento de los poderes paralelos de las mafias y los grupos ilegales, cuyas prácticas pertenecen al pasado, pero que nos duelen en el presente?.

El mandatario pidió que cese el enfrentamiento. ?Sería insensato persistir en actitudes destructivas, egoístas y cortoplacistas. No se justifica de ninguna manera la oposición, por ejemplo, a las leyes financieras, cuando el costo es dejar un país más débil y más vulnerable, presa de un desastre económico-financiero?, argumentó.

?Ser oposición, ser sociedad civil organizada también tiene una seria responsabilidad en la gobernabilidad y en la construcción de la democracia; a ellos los llamo a la reflexión?, concluyó.