Alfombras en Semana Santa: historia y curiosidades

Las alfombras o tapetes siempre han sido utilizadas como adornos en el suelo, las paredes y otros ambientes de casas, palacios o vías públicas.

Las alfombras son obras de arte que toman elementos religiosos o cotidianos. (Foto: Hemeroteca PL)
Las alfombras son obras de arte que toman elementos religiosos o cotidianos. (Foto: Hemeroteca PL)

Sin embargo, el uso ceremonial es una mezcla de antropología, sociología, literatura e historia.

Antropológicamente hablando, el hombre utilizó las alfombras como una forma de protección de los pies y como una manifestación de que, por su condición de homínido está sobre la Tierra y la domina.

Ninguna otra criatura, sobre todo mamífero, utiliza alfombras con ese sentido.

Es más, muchos animales tejen variedad de cobertores o “alfombras” pero para protegerse del frío, preparar un lugar para las crías o simplemente como una forma de atraer al sexo opuesto.

Desde el punto de vista sociológico, las alfombras cumplen funciones decorativas o de usos sociales, como las alfombras de bienvenida, las de la sala o las del dormitorio. De todos modos, siempre tienen las función de proteger los pies de la dureza o el frío del suelo.

La literatura utiliza la figura de la alfombra como un elemento cotidiano, de mercadeo y también mágico. Un ejemplo es la alfombra voladora; es decir, una cosa trivial y común convertida en metáfora.

Este mismo sentido cotidiano o real hizo de las alfombras homenajes para los reyes, príncipes y nobles.

Un ejemplo es la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un asno.  La gente extendía sus capas y colocaba alfombras de palma para que pasara.

Así, encontramos también que elementos naturales como flores, frutos o semillas han sido utilizados como forma de tributo.

En el plano religioso, estos dones representan las ofrendas a Dios, el Creador, para dar gracias.

En la América prehispánica las alfombras también tenían sentido de tributo, sumisión, agradecimiento, vasallaje o ritual.

Junto con el catolicismo, los españoles trajeron a América rituales propios del Cristianismo y manifestaciones externas de fe. Entre estas últimas figuras las alfombras con diseños como escudos, arabescos y filigrana. Además, echaron mano de productos tropicales propios como aserrín, tintes naturales, flores y frutos.

El perfeccionamiento vino con el tiempo, al punto de que llegaron a ser verdaderas obras de arte.

¿Y son arte? Sí, pero efímero, es decir, pasajero.

¿Simbolizan algo? Sí. Siguen el significado ancestral de ofrenda, regalo, obsequio, agradecimiento, oblación y tributo.

¿Y solo en las calles? No. También se confeccionan en casas, delante de los llamados huertos, en velaciones y hasta en museos de temporada.

Además de los aserrines también se ha echado mano de arena, frutos, follajes, flores, verduras y otros para hacerlas, y su elaboración puede llevar minutos o largas horas.

El sentido de las alfombras en las calles es cuidarlas antes del cortejo procesional. Luego de unos segundos, todo queda en un revoltijo, pero quienes las han elaborado tienen las sensación de que han sido bendecidos.

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