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Santiago Ramón y Cajal y los dibujos que revolucionaron hace un siglo nuestra manera de entender el cerebro

Es poco conocido fuera de los círculos científicos, pero algunos expertos describen la influencia que el premio Nobel español Ramón y Cajal tuvo para la neurociencia como equiparable a la que Einstein tuvo para la física o Darwin para la biología.

Antes que por la medicina, Santiago Ramón y Cajal se interesó por la fotografía y la pintura. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Antes que por la medicina, Santiago Ramón y Cajal se interesó por la fotografía y la pintura. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Allá por el año 1890, cuando los detalles que se veían a través de los microscopios no se acercaban ni de lejos a lo que se puede ver hoy en día, Santiago Ramón y Cajal creó dibujos de neuronas y circuitos neuronales, igual de hermosos que precisos, que desafiaron el conocimiento de la época y transformaron radicalmente la manera en la que los científicos entendían el funcionamiento del cerebro humano.

Autoretrato de Ramón y Cajal en su laboratorio de Valencia, en España, hacia 1885. Foto cortesía del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Por algo a menudo lo describen como “el padre de la neurociencia moderna“.
Los dibujos de la izquierda muestran contactos peri-celulares denominados "cálices de Held", que se dan entre las fibras del nervio y los cuerpos de las neuronas. Estos contactos ayudan al cerebro a percibir el sonido y a ubicar de dónde viene. A la derecha, el laberinto del oído interno. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Imágenes de “El hermoso cerebro”

Astrocitos en el hipocampo del cerebro humano. Los astrocitos son células localizadas en el sistema nervioso central. Tienen cuerpos celulares pequeños con prolongaciones que se ramifican y extienden en todas direcciones. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Antes que por la medicina, Santiago Ramón y Cajal se interesó por la fotografía y la pintura.

Sin ese pasado artístico quizás sus observaciones no habrían tenido tanto impacto.

Las neuronas piramidales son células que se encuentran en distintas áreas del cerebro, como el córtex cerebral y el hipocampo. Su nombre deriva de la forma triangular de su soma o cuerpo celular. Ramón y Cajal da una sensación de tridimensionalidad en este dibujo jugando con las sombras fuertes y oscuras de las dendritas, que se extienden como si fueran raíces de un árbol. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Primero Ramón y Cajal empezó a dibujar casi compulsivamente lo que observaba en autopsias y disecciones, después lo que veía a través del microscopio y también sus propias hipótesis sobre cómo se comunicaban las neuronas entre sí.
ste hermoso dibujo de una célula de Purkinje ilustra la portada del libro "The beautiful brain". CSIC / INSTITUTO CAJAL

Durante su vida dedicada al estudio de la anatomía del cerebro y del sistema nervioso creó miles de dibujos de gran precisión, 80 de los cuales aparecen ahora en un libro titulado “The Beautiful Brain” (El cerebro hermoso), que forman parte también de una exposición itinerante que durante los próximos dos años viajará por Estados Unidos y Canadá.

La doctrina de la neurona

En este dibujo Cajal resumió todos los tipos importantes de células y capas estructurales de la retina. CSIC / INSTITUTO CAJAL

El científico español quería saber algo que nadie realmente entendía totalmente en la época: cómo los impulsos neuronales viajaban a través del cerebro.
lustración de Santiago Ramón y Cajal. CSIC / INSTITUTO CAJAL

La visión dominante en aquel entonces era la llamada teoría reticular, que daba por hecho que el sistema nervioso era un tejido continuo y conectado, una especie de red nerviosa difusa, más que un sistema compuesto por células individuales.

Pero Cajal en 1888 publicó un artículo en el que decía que cada célula nerviosa era “un cantón fisiológico absolutamente autónomo”. Así le dio forma a su doctrina de la neurona, según la cual las células nerviosas eran unidades anatómicas individuales que se comunicaban entre sí sobrepasando los huecos entre ellas a través de sus “ramificaciones”.

Ilustración de Santiago Ramón y Cajal. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Su teoría fue cobrando apoyo gracias al desarrollo de una técnica nueva para visualizar neuronas, que fue creada por el científico italiano Camillo Golgi y refinada por el propio Cajal.

Ambos investigadores compartieron el premio Nobel de medicina en 1906 por ese trabajo.

Ilustración de Santiago Ramón y Cajal. CSIC / INSTITUTO CAJAL

Y con el tiempo la doctrina de la neurona de Ramón y Cajal se expandió hasta desplazar a la teoría reticular.

“El modelo de célula nerviosa que todo el mundo sigue aprendiendo hoy en día es el que en esencia Cajal presentó hacia el 1890”, le dijo Larry Swanson, neurocientífico de la Universidad de California a la radio pública estadounidense NPR.

Ilustración de Santiago Ramón y Cajal. CSIC / INSTITUTO CAJAL

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