Campeones en abstencionismo

En febrero de 1999, en “Tribuna”, de Prensa Libre, se publicó sobre alto nivel de abstencionismo en comicios.

Mesas de votaciones en sótano del Parque Central, zona 1, en 2011, están vacías. (Foto: Hemeroteca PL)
Mesas de votaciones en sótano del Parque Central, zona 1, en 2011, están vacías. (Foto: Hemeroteca PL)

En aquel entonces, se dijo que Guatemala era medalla de oro en abstencionismo. Ello explica por qué de 8 millones 500 mil habitantes que tenía el país en 1995 solo 500 mil votaron por el Partido de Avanzada Nacional (PAN) y delegaron las riendas de Guatemala a Álvaro Arzú.

Ese mal recordado mérito, indicaba la nota, se basa en que el abstencionismo ha rondado el 80 por ciento en promedio en los últimos 14 eventos electorales efectuados desde 1986, cuando un civil ganó la Presidencia.

Las estadísticas anteriores fueron presentadas entonces por Acción Ciudadana, y a su vez estaban basadas en un estudio de Global Report, del Instituto IDEA, de Suecia.

En aquel año (1999), los partidos pensaron acercarse a la población, y planteaban estrategias como la concienciación al voto de casa en casa.

¿Cómo garantizar, entonces, la participación ciudadana? ¿Qué poder argumentaron entonces los partidos políticos para ganarse la confianza de la población?

Solitario alguacil de mesa, en segunda vuelta electoral de 2007. (Foto: Hemeroteca PL)

En los albores del siglo XXI, se disputaban los cargos de elección popular El Partido de Avanzada Nacional (PAN); Frente Republicano Guatemalteco (FRG); Movimiento de Liberación Nacional (MLN); Unión Democrática (UD).

Además, Unión del Centro Nacional (UCN); Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG), y Unidad Nacional Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

¿Por qué no votan?

Moisés Benamor, entonces coordinador de la Misión de Asistencia Técnica Electoral de la Organización de Estados Americanos, señaló que, según estudios de ese organismo, las principales causas son la falta de liderazgo político y el escaso acceso de las comunidades rurales a las cabeceras municipales, que son por mandato legal los únicos lugares para votar.

Parte del análisis del experto también apuntó a que las personas necesitan mesas electorales en sus propias comunidades, pero también resaltó que la gente no confía en quienes dicen llevar el liderazgo político.

Otro de los obstáculos era la dificultad para empadronarse y la tardanza en obtener el documento.

En 1995, de una población de 8 millones 300 mil, y una adulta de 4 millones 100 mil, solo se empadronaron 3 millones 700 mil, y de éstos solo ejercieron el voto 1 millón 737 mil. Dieron el triunfo al PAN 500 mil electores, lo cual, indicaba la nota, no supone una representación legítima.

En las elecciones de 1999 participaron 16 partidos políticos, y fue primeriza la exguerrilla, por medio de la URNG.